En respuesta a los cambios en la normativa y en la actitud de los ciudadanos, muchas empresas están desarrollando sus propios enfoques en materia de cuestiones medioambientales, sociales y de buen gobierno (ESG, por sus siglas en inglés) y revaluando sus prioridades en el ámbito de la sostenibilidad. En nuestra opinión, estos cambios encajan bien con el creciente interés que muestran los inversores por los productos ESG. Pensamos que el continuo aumento de las soluciones de inversión relacionadas con la sostenibilidad, especialmente en forma de fondos cotizados o ETF, podrá satisfacer este incremento de la demanda.
El mercado de ETF ha continuado creciendo a buen ritmo en todo el mundo, y especialmente en Europa, donde los ETF representan ya aproximadamente el 15% de todos los instrumentos UCITS[1] de inversión colectiva, con un volumen estimado de activos gestionados de 1,9 billones de euros[2].
A medida que el mercado ha ido creciendo, también lo ha hecho el universo de soluciones ETF disponibles para los inversores. La amplitud de la cobertura de los ETF convierte a estos instrumentos en un elemento importante para los gestores de fondos, como asignación principal o satélite, y ayuda a los inversores a construir carteras personalizadas para cumplir sus objetivos financieros y, cada vez con mayor frecuencia, también extrafinancieros.
El auge de la inversión ESG
Desde el Acuerdo de París sobre el cambio climático de 2015, se ha registrado un notable aumento de la demanda mundial de soluciones de inversión orientadas a la sostenibilidad que incorporen los factores ESG junto a los indicadores financieros tradicionales. En el ámbito de los ETF, Europa domina el mercado en volumen de activos gestionados, ya que representa casi el 75% del mercado mundial de ETF con enfoque ESG (véase el gráfico 1).

¿Cuáles son los distintos enfoques?
En la actualidad, los inversores pueden acceder a una amplia gama de ETF con enfoque ESG, que abarcan distintas clases de activos, zonas geográficas, temáticas de inversión y enfoques de inversión sostenible.
En línea con el Reglamento de Divulgación de Finanzas Sostenibles (SFDR, por sus siglas en inglés), los ETF pueden clasificarse en categorías relacionadas con la sostenibilidad, como Artículo 8 o Artículo 9. En el marco de dichas categorías, algunos ETF aplican criterios estrictos, otros pueden presentar un enfoque temático de sostenibilidad y algunos tratan de mejorar las características ESG en relación con un índice de referencia determinado.
A estos distintos enfoques les otorgamos distintos «tonos de verde». Así, los ETF «verde claro» evitan la inversión en empresas con baja puntuación ESG y aplican una exclusión sectorial y normativa en el marco de su proceso de selección. Los ETF «verde oscuro» tienen objetivos relacionados con la sostenibilidad, como el avance hacia la descarbonización, o invierten exclusivamente en la financiación de proyectos sociales o medioambientales.
Un grado superior de selección de títulos suele traducirse en un error de seguimiento también superior al del universo de inversión inicial.
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[1] Véase https://www.investopedia.com/terms/u/ucits.asp
[2] Bloomberg, a 8 de octubre de 2024.