- Convergencia de escala y demanda estructural: Los mercados emergentes (ME) son el núcleo del crecimiento global y de la futura demanda energética, lo que exige un despliegue inmediato de energías limpias y de sus cadenas de suministro a gran escala.
- Convergencia de tecnología, política y economía: La drástica reducción de costes, la mejora de los marcos regulatorios y la modernización industrial han dotado a las soluciones medioambientales en los ME de viabilidad comercial a gran escala; ya no dependen solo de incentivos políticos, lo que supone un cambio de paradigma en su implementación.
- Valoraciones rezagadas frente a los fundamentales, creando un punto de entrada oportuno: Pese al sólido crecimiento de beneficios y su posición estratégica en la transición energética, la renta variable de los ME (especialmente en soluciones medioambientales) mantiene una infravaloración y descuentos significativos, ofreciendo una oportunidad atractiva para capturar tanto crecimiento como re-rating.
Los mercados emergentes (ME) se sitúan hoy en el epicentro de la transición económica global, actuando como proveedores clave de componentes de infraestructura para la IA y de las tecnologías de soluciones medioambientales asociadas. Estos países concentran el 85 % de la población mundial y han representado el 52 % del crecimiento del PIB global desde el año 2000. 1 No obstante, pese a esta contribución tan significativa, consideramos que la renta variable pública de los ME sigue estando notablemente infraponderada en las carteras de inversión. Esta brecha está despertando un creciente interés entre los inversores de largo plazo que buscan crecimiento y valor, especialmente ante el papel protagonista que están asumiendo la inteligencia artificial y las soluciones energéticas vinculadas a la electrificación.

Una oportunidad estructural
Tres grandes fuerzas transforman el escenario de los ME: innovación tecnológica, demografía y política.
- Innovación tecnológica: En las últimas dos décadas, los ME (especialmente en Asia) han escalado en la cadena de valor de la manufactura. De una producción basada en costes bajos y mano de obra intensiva en los años 60, han evolucionado hacia una economía donde más del 65 % de la población activa trabaja en industria y servicios, generando bienes de alto valor como electrónica, componentes para automoción y equipos de tecnología limpia.2
- Demografía: A diferencia de las economías avanzadas, que afrontan el envejecimiento poblacional y un creciente índice de dependencia (proyectado al 73 % para 2050)3, las grandes economías emergentes cuentan con una fuerza laboral en crecimiento. La estructura de pirámide poblacional de muchos de estos países actúa como un viento de cola constante para el consumo, la productividad y la actividad emprendedora.
- Política y regulación: Gracias a una gestión centralizada y a la falta de infraestructuras fósiles preexistentes, muchos gobiernos de los ME pueden implementar proyectos de energías renovables y otras iniciativas innovadoras a gran escala con una agilidad muy superior a la de las economías occidentales.
En conjunto, estos pilares generan un «círculo virtuoso»: las soluciones modernas y de bajo coste alimentan el crecimiento doméstico y, simultáneamente, posicionan a las empresas emergentes como proveedoras de las tecnologías que impulsarán la transición energética mundial.
Las brechas de valoración siguen siendo amplias
Aunque las perspectivas de beneficios mejoran, la renta variable emergente sigue cotizando con descuento frente a los mercados desarrollados. Al cierre de julio de 2026, el índice MSCI EM se situaba en 10x beneficios proyectados, frente a los 20x del S&P 500 y 15x del MSCI EAFE.4 La histórica prima de riesgo —basada en dudas sobre la solidez institucional, la calidad de los datos y la estabilidad macro— sigue presionando a la baja los múltiplos de los ME, aunque la brecha se estrecha gracias a la mejora en los estándares de gobernanza y divulgación.

El ratio del gráfico anterior divide el índice MSCI Emerging Markets por el índice MSCI World. Cuando este ratio aumenta, los mercados emergentes superan a los mercados desarrollados; cuando disminuye, los mercados desarrollados superan a los emergentes.
Fuente: BNPP AM via Long Term Trends
Una de las métricas más sorprendentes es el enorme tamaño del universo de inversión. El mercado de renta variable de los países emergentes es casi tres veces superior al de los componentes del índice MSCI EM, el cual presenta una alta concentración.5 Los fondos de gestión activa que exploran esta «long tail» de empresas – frecuentemente pasada por alto por inversores que siguen índices – tienen así acceso a oportunidades únicas y poco explotadas. Además, estas compañías suelen cotizar con descuentos considerables frente a los grandes pesos del MSCI EM, lo que permite una mayor capacidad de generar alfa (rendimiento por encima del índice).
Las empresas emergentes de menor tamaño (que constituyen el 85 % inferior de la ponderación del índice MSCI EM en junio de 2026) suelen operar en nichos de mercado o en entornos muy locales. Esto ofrece una exposición única que los índices concentrados, centrados en las grandes empresas, suelen pasar por alto. Para quienes buscan alfa, la oportunidad consiste en identificar estos activos poco analizados, los cuales pueden potenciar la diversificación y ofrecer rentabilidades ajustadas al riesgo muy atractivas con el paso del tiempo.
Oportunidad de las soluciones medioambientales en los mercados emergentes
La transición hacia una economía baja en carbono está transformando los flujos de capital, posicionando a los mercados emergentes como actores fundamentales. La capacidad renovable crece a un ritmo sin precedentes en los países emergentes con alta dependencia energética, sobre todo en Asia-Pacífico, donde la inversión en energías limpias aún se concentra en unas pocas economías líderes. Un caso destacado es la India, que en 2025 invirtió 100.000 millones de USD en energías limpias (más de dos tercios de su gasto energético total). En sentido inverso, se proyecta que China sume unos 1.390 GW de capacidad renovable entre 2025 y 2030, lo que equivale al 30 % de la capacidad renovable añadida en todo el mundo.6
Estas inversiones van más allá de la simple satisfacción de la demanda local. Las empresas de los mercados emergentes están escalando en la cadena de valor, fabricando desde polisilicio y módulos solares hasta baterías, hidrógeno y componentes para redes eléctricas. Además, la gran riqueza mineral de la región – cobre, litio, níquel y cobalto—-refuerza su papel estratégico en la cadena de suministro global de baterías y vehículos eléctricos. Un caso claro: se prevé que la demanda global de cobre se duplique a 50 millones de toneladas para 2035, mientras que la demanda europea de litio podría multiplicarse por 18 para 2030.7
Riesgos y factores de mitigación
Invertir en mercados emergentes conlleva retos. La inestabilidad política, los marcos regulatorios menos maduros y la volatilidad cambiaria son riesgos clave. Sin embargo, el descuento en las valoraciones, sumado al fuerte crecimiento de beneficios y al conocimiento especializado de estos mercados, crea una oportunidad atractiva de riesgo-rentabilidad. Para carteras globales, la exposición a los mercados emergentes potencia la diversificación: la combinación histórica de renta variable emergente y desarrollada ha generado mayores retornos con un incremento mínimo de la volatilidad.8
Perspectivas
Las fuerzas estructurales de los mercados emergentes seguirán impulsando su evolución en las próximas décadas. La urbanización seguirá creciendo, pasando del 50 % actual al 64 % previsto para 2045.9 Gracias al aumento de los ingresos, una fuerza laboral joven y marcos normativos favorables, se espera que estos mercados crezcan por encima de la media mundial.
Los mercados emergentes lideran hoy el suministro global de hardware para la IA, aportando materiales y componentes clave. A su vez, su dependencia de las importaciones energéticas ha impulsado un crecimiento acelerado en el sector de las renovables, apoyado en el desarrollo de tecnologías de energía limpia de fabricación local.
Finalmente, los riesgos físicos derivados del clima – el aumento del nivel del mar, el clima extremo y la escasez de agua – exigen un desarrollo más resiliente y sostenible en los mercados emergentes, las regiones más vulnerables ante el cambio climático.
Bajo este escenario, la renta variable de los mercados emergentes deja de ser una opción “complementaria” para convertirse en un activo estratégico que aporta crecimiento, valor y una conexión directa con la transición ecológica global. Aquellos inversores que trasciendan los índices principales para profundizar en el vasto universo de los mercados emergentes – tres veces más amplio de lo que se cree – tienen la oportunidad de generar un alfa relevante y, al mismo tiempo, financiar las soluciones que darán forma al futuro de la humanidad.
[1] Dodge & Cox; Emerging Markets: Why and Where; May 2024
[2] Rise of Asian Economies & Global Impact
[3] Shifting Sands: The Demographic Drivers of Change in Emerging Economies
[4] IBES, BNP Paribas Asset Management
[5] Dodge & Cox; Emerging Markets: Why and Where; May 2024
[7] Global Energy Trends: Clean Energy Growth and Rising Demand | World Resources Institute
[8] Dodge & Cox; Emerging Markets: Why and Where; May 2024
[9] Shifting Sands: The Demographic Drivers of Change in Emerging Economies