Reimaginar. Recrear. Restaurar. Ese es el lema del Día Mundial del Medio Ambiente 2021, que se celebra el día 5 de junio. Un día en el que Naciones Unidas trata de llamar la atención de inversores, empresas, gobiernos y comunidades sobre la necesidad, cada vez más urgente, de restaurar los ecosistemas de la Tierra.
La pérdida de los ecosistemas está privando al mundo de sumideros de carbono, como los bosques y las turberas, en un momento en que la humanidad ya no puede permitírselo: las emisiones globales de gases de efecto invernadero han aumentado durante tres años consecutivos.
La aparición del COVID-19 también ha demostrado lo desastrosas que pueden ser las consecuencias de la pérdida de ecosistemas: al destruir el área de hábitat natural para los animales, hemos creado las condiciones ideales para que los patógenos, incluidos los coronavirus, se propaguen [1].
Este año, el Día Mundial del Medio Ambiente coincide con el lanzamiento del Decenio de las Naciones Unidas sobre la Restauración de los Ecosistemas, una misión global que se extiende hasta 2030 destinada a proteger y revivir miles de millones de hectáreas de valioso y necesario capital natural, desde los bosques y las tierras de cultivo hasta los océanos.
Todo esto está muy bien, pero ¿por qué es tan importante?
Hay muchos motivos para restaurar los ecosistemas. Dejando a un lado el valor intrínseco que tienen los ecosistemas biodiversos y funcionales, lo cierto es que sustentan muchas de nuestras actividades, tal y como hemos comentado en un artículo recientemente publicado en el blog. Nuestra prosperidad a largo plazo depende del reequilibrio entre nuestro uso de los servicios ecosistémicos, como la polinización, la protección frente a las inundaciones y la retención de carbono, y la capacidad del mundo natural para suministrarlos.
La mitad del PIB mundial depende, al menos moderadamente, de algún tipo de servicio de los ecosistemas [2]. La degradación de estos servicios supone un gran riesgo para las instituciones financieras, desde un menor rendimiento hasta un aumento del riesgo de impagos y de las responsabilidades de los seguros. En pocas palabras: el colapso de los ecosistemas traerá consigo el colapso económico.
Mitigar el daño y crear oportunidades
Según la Red Ambiental de Ginebra, de aquí a 2030, la restauración de 3,5 millones de kilómetros cuadrados de ecosistemas terrestres y marinos degradados (un área que equivale al tamaño de Francia y la India juntas) podría generar 9 billones de dólares en servicios de los ecosistemas. La restauración también podría eliminar de la atmósfera entre 13 y 26 gigatoneladas de gases de efecto invernadero.
Los beneficios económicos de estas intervenciones superarían en más de nueve veces el coste de la inversión, mientras que no hacer nada costaría al menos tres veces más que la restauración de los ecosistemas.
Tal y como señalamos en el artículo que hemos publicado recientemente, Sostenible por naturaleza: nuestra hoja de ruta de biodiversidad, según el Informe de Riesgos Globales 2020 del Foro Económico Mundial, los cinco principales riesgos en términos de probabilidad a escala mundial son todos medioambientales, incluida la gran pérdida de biodiversidad.
La importancia de las abejas
Puede parecer contradictorio que una institución financiera como BNP Paribas Asset Management, con casi 0,5 billones de euros en activos gestionados, se muestre vulnerable a la pérdida de algo tan pequeño como una abeja. Sin embargo, las abejas son un activo infravalorado: desempeñan un papel fundamental en la alimentación humana y la salud de los ecosistemas. Si las abejas desaparecen, todo podría comenzar a desmoronarse, y a un coste muy elevado.
Pensemos en la importancia de los animales polinizadores, una gran variedad de insectos, murciélagos y pájaros:
- casi el 75% de los cultivos del mundo que producen frutas y semillas destinadas al consumo humano dependen, al menos en parte, de los polinizadores para mantener la producción, el rendimiento y la calidad.
- Las abejas polinizan en torno a la tercera parte del suministro mundial de alimentos. En Estados Unidos, las abejas productores de miel proporcionan servicios de polinización valorados entre 15.000 y 20.000 millones de dólares anuales.
Es cierto que el coste de la pérdida de biodiversidad resulta difícil de determinar. Pero también es difícil de negar: afecta a todos los sectores de la economía. El coste de la pérdida de polinizadores podría superar los 500.000 millones de dólares anuales.
Restauración de los ecosistemas: oportunidad para los inversores
Es mucho lo que nos jugamos. El deterioro y la desestabilización de los ecosistemas provocan sequías, hambrunas y enfermedades, así como las inevitables migraciones masivas y conflictos que acompañan a estos desastres.
No sabemos cómo se desarrollará este proceso, ni el alcance del daño que puede causar. Pero es evidente que hay que hacer algo para cambiar la situación. La humanidad debe cambiar de rumbo. Deben reorientarse los patrones de consumo y los métodos de producción.
Junto a la transición hacia una economía con bajas emisiones de carbono, este proceso de cambio marca la mayor oportunidad de inversión de nuestras vidas. Según el Foro Económico Mundial, estas «vías positivas» podrían aportar 10 billones de dólares en valor empresarial y crear 395 millones de puestos de trabajo de aquí a 2030.
Participación del sector financiero
El sector financiero puede desempeñar un papel fundamental a la hora de orientar los billones de dólares que se necesitan para preservar y restaurar los ecosistemas, lo que podría permitirle generar múltiples beneficios. Cabe señalar que la preservación de la biodiversidad puede ir de la mano de las medidas destinadas a la adaptación y la mitigación del cambio climático.
Las empresas de servicios financieros también pueden contribuir incorporando la biodiversidad a las estrategias financieras, y fomentando la transparencia y la presentación de información en materia de biodiversidad, así como la fijación de objetivos de pérdidas, especialmente en aquellos sectores prioritarios que, o bien dependen de una biodiversidad en buen funcionamiento, o bien sus actividades afectan a dicha biodiversidad de manera significativa. Estos sectores abarcan desde la agricultura y la alimentación hasta la confección, y desde la distribución hasta la minería y la prospección.
Para obtener más información sobre los importantes retos y las oportunidades que presenta la pérdida de biodiversidad, puedes leer el informe Sostenible por naturaleza: nuestra hoja de ruta de biodiversidad.
[1] Véase «Destroyed Habitat Creates the Perfect Conditions for Coronavirus to Emerge» https://www.scientificamerican.com/article/destroyed-habitat-creates-the-perfect-conditions-for-coronavirus-to-emerge/
[2] Véase «Half of World’s GDP Moderately or Highly Dependent on Nature, Says New Report» https://www.weforum.org/press/2020/01/half-of-world-s-gdp-moderately-or-highly-dependent-on-nature-says-new-report/