Taxonomía de la UE: dos años desde su entrada en vigor

El marco de financiación sostenible de la Unión Europea (UE) tiene como objetivo reorientar la financiación privada hacia actividades económicas sostenibles. Incluye tres normativas complementarias: la Taxonomía de la UE, el Reglamento de Divulgación de Finanzas Sostenibles (SFDR) y la Directiva relativa a la presentación de información sobre sostenibilidad por parte de las empresas (CSRD). Estas tres normativas refuerzan la comunicación de información y la transparencia.  

En este artículo, analizamos la Taxonomía de la UE, una herramienta prevista para orientar a las empresas, los inversores, los promotores de proyectos y otros grupos de interés, incluidos los responsables políticos, en la transición hacia una economía con bajas emisiones de carbono, capacidad de resistencia y eficiencia en el uso de los recursos. 

Vamos a comenzar con una breve descripción de cada una de estas tres medidas normativas: 

  • La Taxonomía de la UE define los criterios para identificar aquellas actividades económicas que podrían contribuir a alcanzar un nivel de cero emisiones netas de gases de efecto invernadero de aquí a 2050. La taxonomía también define los criterios aplicables a los objetivos medioambientales de la UE no relacionados con el clima.
  • La Directiva relativa a la presentación de información sobre sostenibilidad por parte de las empresas indica la información extrafinanciera que las empresas deben proporcionar. La normativa exige que las empresas informen sobre el grado de ajuste de sus actividades con la Taxonomía de la UE.
  • El Reglamento de Divulgación de Finanzas Sostenibles tiene como objetivo reforzar la comunicación de información en materia de sostenibilidad de las empresas de servicios financieros. En concreto, exige que estas empresas informen sobre el grado de ajuste con la Taxonomía de la UE de sus productos clasificados como artículo 8 y artículo 9. Además, muchas empresas han basado su definición de inversión sostenible en la Taxonomía de la UE. 

Requisitos de comunicación de la Taxonomía de la UE: en vigor desde 2022

Aplicable desde enero de 2022 [1], la taxonomía establece ciertos criterios que determinan si las actividades económicas contribuyen de manera sustancial a la mitigación del cambio climático o a la adaptación al mismo sin causar un perjuicio significativo a ninguno de los demás objetivos medioambientales de la UE y cumpliendo al mismo tiempo con unos niveles mínimos de protección en materia social y de buen gobierno.

Desde su aprobación, se han introducido ciertas modificaciones en lo que se refiere a las actividades relacionadas con la energía nuclear y el gas, así como con los sectores de la aviación y la automoción. En la plataforma electrónica de la Comisión Europea puede encontrarse información más detallada sobre los criterios relativos a la «contribución sustancial» y al principio de «no causar un perjuicio significativo».

Las empresas deben informar sobre su grado de elegibilidad según la Taxonomía de la UE desde 2022 y sobre su grado de alineamiento con dicha taxonomía desde 2023. Pueden comunicar qué proporción de sus actividades se consideran elegibles o alineadas con la taxonomía según tres indicadores: facturación, gastos de capital y gastos operativos.

Las empresas financieras tendrán que comunicar su grado de alineamiento por primera vez en 2024, que se medirá mediante el ratio de activos verdes y el ratio de inversión verde.

En junio de 2023, la Comisión Europea adoptó nuevos criterios para los cuatro objetivos medioambientales adicionales a la mitigación del cambio climático y la adaptación al mismo: 

  • Uso sostenible y protección de los recursos hídricos y marinos
  • Transición hacia una economía circular
  • Control y prevención de la contaminación
  • Protección y restauración de la biodiversidad y los ecosistemas. 

Estos criterios entraron en vigor en enero de 2024 y las empresas tendrán que comunicar su grado de alineamiento con dichos objetivos adicionales por primera vez en 2025.

La Taxonomía de la UE se centra en los aspectos medioambientales. Sin embargo, los proyectos para llevar a cabo una taxonomía social no han logrado salir adelante, dada la dificultad para establecer unos criterios claros o unos indicadores unificados que sirvan para medir el impacto social. La Plataforma de la UE sobre Finanzas Sostenibles ha publicado un informe sobre taxonomía social, pero la Comisión Europea no ha anunciado ninguna iniciativa nueva en esta área.

Comunicación de información por parte de las empresas: primeros pasos

En BNP Paribas Asset Management, recurrimos al proveedor de datos Bloomberg para evaluar el grado de alineamiento con la taxonomía de nuestros activos gestionados, lo que nos permite acceder a información sobre unas 50.000 empresas. De ellas, 531 señalan que su facturación está alineada con la taxonomía y 657 comunican un gasto de capital también alineado.

Las cifras son más bien bajas, pero consideramos que se trata de un primer paso. En nuestra opinión, el indicador relativo al gasto de capital es coherente con el objetivo de incentivar a aquellas empresas que están en proceso de transición hacia la sostenibilidad, que no cumplen actualmente los criterios establecidos por la taxonomía, pero que están invirtiendo en actividades alineadas con ella. Lo más probable es que el grado de alineamiento de la facturación vaya aumentando conforme las empresas vayan avanzando en dicho proceso de transición.

Las empresas que declaran estar alineadas con la taxonomía están situadas principalmente en Francia, Alemania, Suecia, Italia y España. Los sectores que presentan un mayor grado de alineamiento son el industrial, el de los materiales y el de los suministros públicos.

Para poder evaluar a las empresas que no proporcionan este tipo de información recurrimos a los proveedores de datos. Sin embargo, la falta de información puede complicar dicha evaluación.

Pensamos que, en términos generales, las empresas deben mejorar la comunicación de información en materia de cuestiones ESG. La adopción y aplicación gradual de la directiva CSRD debería impulsar la presentación de información sobre el grado de alineamiento con la taxonomía y los datos relativos a las cuestiones ESG, lo que facilitaría la evaluación de dicho alineamiento.

Los estrictos criterios técnicos favorecen una sólida clasificación

La comunicación de información por parte de las empresas puede resultar compleja. De hecho, exige la aplicación de un proceso de cuatro pasos para determinar la elegibilidad, la contribución sustancial, el principio de no causar un perjuicio significativo y las salvaguardias sociales mínimas.

Este proceso está basado en unos criterios técnicos estrictos y complejos, que suelen hacer referencia a otras directivas de la UE. La evaluación del criterio que aboga por no causar un perjuicio significativo resulta especialmente complicada. Dado el gran número de criterios, los proveedores de datos suelen agrupar los resultados de cada criterio en una puntuación. Luego corresponderá a la gestora decidir el nivel de puntuación que acepta.

El siguiente gráfico muestra la proporción de empresas que superan cada uno de los pasos del proceso de la Taxonomía de la UE según la evaluación de alineamiento de nuestro proveedor de datos: 

  • Solo en torno al 7% de las empresas con un nivel de ingresos elegible en virtud de la Taxonomía de la UE cumplen los criterios de contribución sustancial.
  • Aproximadamente el 40% de las empresas que cumplen los criterios de contribución sustancial cumplieron también los relativos al principio de no causar un perjuicio significativo y a las salvaguardias sociales mínimas. 

Pensamos que ello demuestra la solidez de este tipo de evaluación. En nuestra opinión, el grado de exigencia de los criterios técnicos es fundamental, ya que dichos criterios permiten establecer un estándar sólido y de gran calidad.

El objetivo es seguir avanzando

Aunque las empresas deberían superar las dificultades relacionadas con la declaración de alineamiento con la Taxonomía de la UE en los próximos años, las gestoras ya están agregando los datos disponibles a nivel de cartera.

En BNP Paribas Asset Management contamos con 22 fondos comprometidos con la Taxonomía de la UE con un volumen de activos gestionados de 15.500 millones de euros [2], uno de los más elevados del sector. Nos hemos comprometido a incluir en estos fondos un porcentaje mínimo de empresas alineadas con la taxonomía.

Aunque el nivel de compromiso de nuestros fondos con la Taxonomía de la UE es aún relativamente reducido (el más alto es del 15%), se prevé que vaya aumentando conforme vaya mejorando la comunicación de información por parte de las empresas.

Conclusión

La Taxonomía de la UE, la directiva CSRD y el SFDR son normativas clave para reforzar la comunicación de información en materia de sostenibilidad.

Desde 2023, las empresas deben declaran su grado de alineamiento con la Taxonomía de la UE. El proceso se encuentra en una fase muy incipiente, pero continúa avanzando. La evaluación del cumplimiento de los exigentes criterios técnicos relativos a la «contribución sustancial» y al principio de «no causar un perjuicio significativo» puede resultar compleja.

El hecho de que solo el 3% de las empresas que han declarado su elegibilidad estén realmente alineadas con la taxonomía refleja el rigor y la credibilidad del proceso. Los datos de los fondos muestran unos niveles reducidos de alineamiento, pero prevemos que estos niveles irán aumentando a medida que las empresas vayan mejorando en la comunicación de información

De forma paralela a la Taxonomía de la UE, se están desarrollando taxonomías en casi 30 países. Aunque la mayoría se inspiran en el marco de la UE, estas iniciativas plantean ciertos interrogantes sobre la comparabilidad y la interoperabilidad, así como sobre los avances hacia una norma única que defina las actividades sostenibles.

Referencias

[1] Reglamento de Taxonomía (europa.eu)  

[2] Fuente: BNP Paribas Asset Management a septiembre de 2023 

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