El año 2022 ha estado marcado por diversas crisis de naturaleza medioambiental, social y geopolítica, con especial protagonismo de la energía (seguridad) y de los fenómenos meteorológicos extremos. También se han producido avances en el gasto relacionado con el clima, la biodiversidad y la regulación de las finanzas sostenibles. El ámbito de la sostenibilidad continuará acaparando la atención de los inversores en 2023. En este sentido, Alex Bernhardt analiza con más detalle tres áreas.
Consecuencias de la crisis energética
Si bien en un primer momento no estaba claro el impacto que podría tener la crisis energética, impulsada por la guerra de Ucrania y la rápida recuperación económica tras la pandemia, sobre los compromisos para alcanzar cero emisiones netas, ahora es evidente que ha comenzado a frenar las emisiones de carbono.
Carbon Brief ha calculado que las emisiones de CO2 de la Unión Europea derivadas del uso de la energía disminuyeron un 5% en agosto, septiembre y octubre de 2022 con respecto al mismo periodo de 2021. Esta disminución puede atribuirse al aumento de los precios de los combustibles fósiles, que ha obligado a las familias y las distintas industrias a reducir el uso de gas y de electricidad.
La crisis energética también está impulsando la aceleración de las instalaciones de energías renovables. Según la Agencia Internacional de la Energía (AIE), se prevé que en los próximos cinco años se genere la misma cantidad de energía renovable que durante los veinte años anteriores. Estaríamos hablando de un incremento un 30% superior al crecimiento previsto por la AIE en 2021.
Las políticas públicas deberían contribuir a este crecimiento. El plan REPowerEU de la Unión Europea pretende reducir la dependencia de los combustibles fósiles rusos y acelerar la transición energética. La Ley estadounidense para la Reducción de la Inflación contempla incentivos por valor de 369.000 millones de dólares destinados a impulsar el suministro de energías limpias y la inversión en tecnologías verdes.
Además, países como Taiwán y la India fijaron en 2022 sus propios sistemas de precios del carbono. El sistema con el precio medio de carbono más elevado continúa siendo el Régimen de Comercio de Derechos de Emisión de la Unión Europea, donde el precio del carbono alcanzó un nivel máximo de más de 95 euros por tonelada en 2022 (véase gráfico 1). A más largo plazo, se prevé que estos precios continúen subiendo: las previsiones más recientes apuntan a 150 euros en 2023[1].
Por último, los negociadores de la Unión Europea alcanzaron un acuerdo provisional sobre un mecanismo de ajuste del carbono en frontera, que impondría un precio del carbono a las importaciones de determinados productos con un elevado nivel de emisiones procedentes de fuera del bloque. A medida que se aproxime la aplicación de dicho mecanismo, es probable que otros países opten por introducir sus propios sistemas de precios del carbono en 2023 para evitar el arancel.
- PERSPECTIVAS PARA 2023: presión a la baja sobre las emisiones de carbono a medida que se internalizan los costes y se intensifica el control de los compromisos para alcanzar cero emisiones netas.
Biodiversidad
La pérdida de biodiversidad puede provocar daños económicos sin precedentes. Según el Foro Económico Mundial, la generación de valor económico que depende de la naturaleza y sus servicios asciende a 44 billones de dólares, es decir, más de la mitad del PIB mundial.
En 2022 vimos un mayor interés por los productos de inversión relacionados con la biodiversidad en respuesta a la demanda de los inversores, algo que resulta alentador. Lo más probable es que esta tendencia se acelere en 2023, especialmente tras la celebración de la cumbre COP15. Se prevé que el valor del mercado de productos relacionados con la biodiversidad ascienda a 93.000 millones de dólares en 2030, frente a los 4.000 millones que se registraron en 2019. Con el fin de cubrir el déficit de financiación necesaria para proteger la naturaleza, las Naciones Unidas han propuesto un nuevo instrumento financiero: los créditos de biodiversidad.
En 2022 también se anunció Nature Action 100, una iniciativa de colaboración similar a Climate Action 100+, que favorece el diálogo de los inversores con las empresas pertenecientes a los sectores que provocan la pérdida de la naturaleza.
Por otro lado, el Grupo de trabajo sobre declaraciones financieras relacionadas con la naturaleza está desarrollando un marco de actuación para contribuir a medir la exposición a los riesgos en materia de biodiversidad. Dicho marco permitiría a las instituciones financieras incorporar los riesgos relacionados con la naturaleza a sus decisiones de planificación estratégica, gestión de riesgos y asignación de activos. Las recomendaciones del Grupo de trabajo sobre declaraciones financieras relacionadas con la naturaleza están previstas para septiembre de 2023.
- PERSPECTIVAS PARA 2023: los inversores otorgan cada vez más importancia a la evaluación y la gestión de las dependencias, los riesgos, las oportunidades y los impactos relacionados con la naturaleza. La biodiversidad comienza a equipararse al clima en lo que se refiere a la atención de los inversores.
Regulación de las finanzas sostenibles
En 2022, las entidades de regulación prestaron una mayor atención a las cuestiones ESG y el cambio climático. La Comisión del Mercado de Valores estadounidense (SEC, por sus siglas en inglés) propuso una nueva normativa de divulgación de información relacionada con el clima, aplicable a las empresas que cotizan en bolsa. Dicha normativa podría impulsar el activismo de los accionistas, ya que los inversores desean que las empresas ofrezcan más información sobre sus objetivos y operaciones en materia climática.
Las entidades de regulación financiera también están actuando cada vez con más fuerza contra el blanqueo ecológico. La SEC ha propuesto ciertas normas destinadas a regular la comercialización de la denominación y las prácticas de inversión de los fondos ESG.
En Europa, las gestoras de activos continúan especificando las clasificaciones de los fondos con arreglo al Reglamento de Divulgación de Información sobre Finanzas Sostenibles. El 1 de enero de este año entró en vigor el nivel 2 de dicho reglamento. Aún está por ver si estos nuevos requisitos resuelven la falta de claridad y la confusión existente sobre el reglamento en cuestión.
Por otro lado, los defensores del medioambiente y los particulares recurren cada vez más a la vía judicial para obligar a gobiernos y empresas a reforzar sus compromisos climáticos. Según la London School of Economics, el número de demandas judiciales presentadas en todo el mundo es hoy más del doble que en 2015. Además, los grupos con mayor vulnerabilidad frente al clima, como los grupos indígenas, las pequeñas comunidades insulares y los jóvenes, podrían desempeñar un papel más activo en los litigios climáticos en 2023.
- PERSPECTIVAS PARA 2023: el aumento de la regulación en materia de sostenibilidad en algunas de las principales regiones favorecerá un mayor control de los resultados generados por las estrategias de inversión sostenible.
Referencias
1 Leer también ¿Qué futuro le espera al mercado ETS de la UE? – BNPP AM España inversor profesional (bnpparibas-am.es)
Aviso legal
