La restauración de los ecosistemas es tan urgente como el control de las emisiones de CO2 y puede generar oportunidades de inversión por valor de miles de millones de dólares, tal y como nos explican Ulrik Fugmann y Edward Lees, codirectores del Grupo de Estrategias Medioambientales.
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Gran parte del debate sobre el cambio climático y los retos medioambientales se ha centrado en la lucha contra las emisiones de carbono, pero, en nuestra opinión, es mucho más lo que está en juego: nuestro capital natural, en forma de servicios ecosistémicos (los beneficios que los seres humanos obtienen de los ecosistemas) está amenazado. Las presiones sobre los océanos, el suelo y nuestras zonas urbanas están aumentando, con una población mundial que, según las estimaciones, crecerá en dos mil millones de personas de aquí a 2035.
Gráfico 1: las cuatro categorías de los servicios ecosistémicos: de aprovisionamiento, de regulación, de apoyo y culturales
Fuente: la Evaluación de los Ecosistemas del Milenio definió estas cuatro categorías de servicios ecosistémicos que contribuyen al bienestar humano, cada una de ellas basada en la biodiversidad
Naciones Unidas prevé que en 2050 el 68% de la población mundial vivirá en áreas urbanas (frente al 55% actual), lo que creará una mayor demanda de generación de electricidad, así como de gestión de los residuos y la contaminación.
Cuando la huella del consumo en todo el mundo supera la biocapacidad, los seres humanos exceden la capacidad de regeneración de los ecosistemas de la Tierra. En la actualidad, se calcula que la humanidad está utilizando los recursos naturales a una velocidad 1,75 veces superior a la velocidad de regeneración de los ecosistemas; dicho de otra forma, es como si consumiéramos 1,75 tierras al año.
Las autoridades reconocen ya que la restauración, la protección y la preservación de los servicios ecosistémicos son cruciales. Al mismo tiempo, la tecnología permite poner en marcha nuevas soluciones, que van desde una agricultura más inteligente hasta la protección frente a las inundaciones, y que protegen los medios de vida y la prosperidad.
No subestimemos nuestra dependencia de los ecosistemas
Todo ello lo refleja el hecho de que alrededor del 50% del PIB mundial (unos 44 billones de dólares) depende en gran medida o de forma moderada de la naturaleza o sus servicios. Los principales riesgos sistémicos giran en torno al capital natural. Entre los principales ejemplos destaca el cambio climático, pero también las pandemias y la pérdida de biodiversidad.
La restauración de los ecosistemas oceánicos, la tierra, los alimentos y la agricultura, y las comunidades sostenibles conllevan importantes oportunidades. Se calcula que se necesitan más de 2 billones de dólares anuales en inversiones para restaurar los ecosistemas marinos, terrestres y urbanos entre 2020 y 2030, lo que creará oportunidades de negocio anuales por valor de 6 billones de dólares.
Resulta alentador que los riesgos y amenazas, entre los que se incluyen la extinción de alrededor de un millón de especies, reciben cada vez más atención por parte de las autoridades y los reguladores de mercado. Además, algunos de los últimos paquetes de estímulos, como los planes de gasto del gobierno de Biden, por valor de billones de dólares, han incluido soluciones a dichos riesgos y amenazas.
La restauración de los ecosistemas al detalle
Si analizamos con más detalle las distintas soluciones, existen áreas de conservación, en las que se trabaja para ralentizar el ritmo de degradación, y áreas de desarrollo, en las que se resuelven los problemas y se trabaja para favorecer la regeneración. Existen tres categorías de restauración:
- Ecosistemas acuáticos: sostienen la vida de miles de millones de personas, regulan el clima, producen oxígeno e impulsan el ciclo del agua.
- Ecosistemas terrestres: proporcionan la base para la vida mediante el suministro de los alimentos, el agua, los hábitats de los organismos y la biodiversidad.
- Ecosistemas urbanos: permiten la vida en la tierra, pero también constituyen una fuente de contaminación responsable de 6,5 millones de muertes al año.
Gráfico 2: la restauración de los ecosistemas ofrece a los inversores una amplia variedad de oportunidades
Algunas soluciones interesantes las encontramos en la mejora de la biodegradabilidad de los plásticos y en las distintas formas de reciclar los plásticos químicamente. Un efecto de dicho enfoque es la reducción del uso de petróleo en la producción de plásticos.
Otra área la vemos en el desarrollo de nuevas formas de alimentación utilizando menos agua y menos pesticidas, reduciendo nuestra huella hídrica y el vertido de nitrógeno en las vías fluviales. Esto es importante en el contexto del creciente estrés hídrico resultante del cambio climático, pero también del crecimiento de la población.
Una amplia gama de oportunidades
La restauración de los ecosistemas ofrece un abanico muy amplio de oportunidades, que incluyen el control y el tratamiento de la contaminación, las distintas formas de mejorar la eficiencia de los recursos, la búsqueda de alternativas a los pesticidas, el transporte, el reciclaje, la consultoría y los ensayos. Toda esta variedad exige un exhaustivo análisis de inversión. Además, normalmente las empresas no se centran en un único aspecto, sino que las soluciones suelen formar parte de una gama de productos que trascienden la restauración de los ecosistemas. Así, no hay empresas cotizadas que trabajen en la pérdida de biodiversidad. Por todo ello, la selección de títulos exige un profundo conocimiento de múltiples tecnologías medioambientales. Es posible encontrar oportunidades en distintas capitalizaciones de mercado, sectores y regiones, y también fuera de los índices principales.
Los inversores pueden obtener rentabilidad y formar, al mismo tiempo, parte de la solución
En BNP Paribas Asset Management, la inversión en la restauración de los ecosistemas forma parte de una gama de estrategias medioambientales, entre las que se incluye una estrategia de transición energética que se centra en la producción de energías renovables, la tecnología y la eficiencia energética, y la infraestructura y electrificación de la energía.
La más amplia de nuestras tres estrategias de renta variable combina un enfoque de temática medioambiental en torno a la transición energética y la restauración de los ecosistemas, con un enfoque de rentabilidad absoluta que incluye posiciones largas y cortas. Las posiciones cortas corresponden a empresas que se enfrentan a riesgos inherentes a la transición, así como a compañías con modelos de negocio y tecnologías inferiores. Pensamos que nuestras estrategias medioambientales pueden ayudar a abordar el cambio climático, asignando capital a un mercado en crecimiento que va a necesitar durante décadas billones de dólares para alcanzar el tamaño necesario para restaurar, proteger y preservar los recursos de la Tierra y lograr la transición a una economía sostenible, inclusiva y con cero emisiones netas. Estas estrategias ofrecen a los inversores la oportunidad de formar parte de la solución, obteniendo al mismo tiempo rentabilidad.
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