Llamamiento a los inversores para acabar con el déficit de financiación de la biodiversidad

Según señaló el Foro Económico Mundial en su informe de 2020 sobre la Nueva Economía de la Naturaleza, más del 50% del producto interior bruto (PIB) mundial depende de forma moderada o elevada de la naturaleza y los servicios de ecosistemas. Los mercados de capitales están llamados a actuar.  

La presencia masiva de inversores en la Conferencia de las Partes sobre Biodiversidad (COP15) celebrada el año pasado resultó de lo más oportuna, ya que las partes negociadoras pusieron de manifiesto la gran necesidad de invertir para frenar y revertir el proceso de degradación de la naturaleza de aquí a 2030.

Aunque el déficit anual de financiación de la biodiversidad se cifra en 700.000 millones de dólares, tal y como señala el informe Financing Nature del Instituto Paulson, el coste de la inacción es aún mayor: según el Banco Mundial, el colapso de los servicios de ecosistemas provocaría pérdidas anuales de unos 2,7 billones de dólares de aquí a 2030, y algunos de los países más pobres estarían entre los más afectados.

Al igual que ocurre con la mitigación del cambio climático, la magnitud del problema justifica una financiación mixta. Los inversores pueden también actuar a través de fondos de biodiversidad (un segmento de pequeño tamaño, pero en crecimiento), mercados de carbono y créditos de biodiversidad. La gestión responsable por parte de los inversores, que implica el diálogo con las empresas y los gobiernos, será de vital importancia.

«La financiación de la biodiversidad no solo contribuye a la recuperación de las especies y los ecosistemas, sino que también es importante para mantener la economía mundial y reducir la injusticia social».

Robert-Alexandre Poujade, director de biodiversidad

Aplicación de las lecciones climáticas a la biodiversidad

¿Cuál debe ser el enfoque de los inversores en relación con la conservación de la biodiversidad? En la COP15, las partes dieron un paso importante hacia una mayor transparencia y acordaron instar a los gobiernos a tomar medidas para animar a las empresas a ofrecer información sobre sus riesgos, dependencias e impactos en materia de biodiversidad. Sin embargo, para que esta información resulte útil a la hora de tomar decisiones, necesitamos indicadores fiables sobre biodiversidad.

De cara al futuro, los inversores pueden acudir a su experiencia con los indicadores climáticos para obtener información valiosa: 

  • Los riesgos para la biodiversidad deben cuantificarse con indicadores claros (por ejemplo, abundancia media de especies por km²), diseñados para que los inversores puedan entender el impacto que tienen las empresas en la naturaleza, así como sus dependencias. La información relativa al impacto y las dependencias debe presentarse por separado.
  • Una actuación eficaz exige objetivos concretos. La ciencia ha fijado para 2030 el objetivo de revertir el proceso de degradación de la naturaleza. Los inversores pueden adoptar planes de actuación en materia de biodiversidad, por ejemplo, dando prioridad a ciertas cuestiones como la reducción de la contaminación por plásticos o la deforestación; pero deben combinar los datos medioambientales, sociales y de buen gobierno (ESG), la gestión responsable y la asignación del capital para cumplir sus objetivos.
  • La pérdida de naturaleza constituye un riesgo sistémico. Por lo tanto, debemos guiarnos por los conocimientos científicos disponibles y actuar para reducir los factores que impulsan esta pérdida. Las técnicas de gestión de carteras por sí solas no protegerían de estos riesgos a los inversores. También será necesaria la labor de gestión responsable, incluida la promoción de políticas públicas. 

«Los inversores pueden y deben respaldar una regulación coherente, especialmente mediante un enfoque abierto de innovación centrado en datos de calidad. Eso les permitirá estar más preparados para interactuar con las empresas en las que invierten y evaluarlas».

Valérie Charrière-Pousse, gestora senior de renta variable europea de gran capitalización

Oportunidades para las gestoras de activos

El ámbito de la inversión está cobrando impulso, respaldada por iniciativas transversales como CDP[1] o Nature Action 100[2]. Este contexto ofrece a los inversores la oportunidad de interactuar con las empresas de toda la cadena de suministro, especialmente con las más contaminantes, ya sea mediante la labor de diálogo activo o de promoción de políticas públicas.

La iniciativa de incentivar a las empresas para que reduzcan su huella de biodiversidad y trabajen para revertir la pérdida de naturaleza de aquí a 2030 está en consonancia con el deber fiduciario que consagran los Principios para la Inversión Responsable de las Naciones Unidas (PRI)[3]. La preservación de la naturaleza redunda en interés de todos.

«El colapso de la naturaleza afectará a todos los aspectos de nuestras vidas y nuestras economías. Debemos actuar ya para acabar con la deforestación, pero también debemos ir más allá y abordar todos los factores que impulsan la pérdida de naturaleza, como el cambio climático, el cambio de uso de suelo, la explotación de las especies, las especies invasoras y la contaminación, incluido el uso de productos químicos y pesticidas».

Adam Kanzer, director de stewardship para América

Este artículo forma parte del apartado PERSPECTIVAS COLECTIVAS de nuestro Informe de sostenibilidad 2022, en el que nuestros expertos comparten su opinión sobre tres cuestiones fundamentales: el clima, la biodiversidad y la geopolítica.

[1] CDP es una organización benéfica sin ánimo de lucro que gestiona el sistema mundial de divulgación de información para que los inversores, las empresas, las ciudades y los estados y regiones gestionen su impacto medioambiental.   

[2] Nature Action 100 es una iniciativa internacional que favorece el diálogo de los inversores con las empresas con el fin de impulsar una mayor ambición y actuación para revertir la pérdida de biodiversidad y naturaleza.  

[3] La iniciativa PRI trabaja para entender las consecuencias que tienen las cuestiones medioambientales, sociales y de buen gobierno (ESG) en la inversión y para respaldar su red internacional de inversores signatarios a la hora de incorporar dichas cuestiones a sus decisiones de inversión. 

Aviso legal

Aviso legal

Algunos artículos pueden contener lenguaje técnico. Por esta razón, pueden no ser adecuados para lectores sin experiencia profesional en inversiones. Todos los pareceres expresados en el presente documento son los del autor en la fecha de su publicación, se basan en la información disponible y podrían sufrir cambios sin previo aviso. Los equipos individuales de gestión podrían tener opiniones diferentes y tomar otras decisiones de inversión para distintos clientes. El presente documento no constituye una recomendación de inversión. El valor de las inversiones y de las rentas que generan podría tanto bajar como subir, y es posible que el inversor no recupere su desembolso inicial. Las rentabilidades obtenidas en el pasado no son garantía de rentabilidades futuras. Es probable que la inversión en mercados emergentes o en sectores especializados o restringidos esté sujeta a una volatilidad superior a la media debido a un alto grado de concentración, a una mayor incertidumbre al haber menos información disponible, a una liquidez más baja o a una mayor sensibilidad a cambios en las condiciones sociales, políticas, económicas y de mercado. Algunos mercados emergentes ofrecen menos seguridad que la mayoría de los mercados desarrollados internacionales. Por este motivo, los servicios de ejecución de operaciones, liquidación y conservación en nombre de los fondos que invierten en emergentes podrían conllevar un mayor riesgo. Los activos privados son oportunidades de inversión no disponibles a través de mercados cotizados como por ejemplo las bolsas de valores de renta variable. Permiten a los inversores beneficiarse directamente a temas de inversión a largo plazo y pueden brindarles acceso a sectores especializados como infraestructura, inmobiliario, private equity y otros alternativos difícilmente disponibles a través de medios tradicionales. No obstante, los activos no cotizados requieren un examen minucioso, pues tienden a tener niveles elevados de inversión mínima y pueden ser complejos e ilíquidos.

Riesgo de inversión en cuestiones medioambientales, sociales y de buen gobierno (ESG): La falta de definiciones y etiquetas comunes o estandarizadas que integren los criterios ESG y de sostenibilidad en el ámbito de la Unión Europea puede dar lugar a diferentes enfoques por parte de las gestoras a la hora de establecer objetivos en materia de ESG. Además, puede dificultar la tarea de comparar estrategias que integren dichos criterios ESG y de sostenibilidad, ya que la selección y las ponderaciones utilizadas para elegir las inversiones pueden estar basadas en indicadores con el mismo nombre, pero con significados subyacentes diferentes. A la hora de evaluar un título determinado sobre la base de los criterios ESG y de sostenibilidad, la Gestora de Inversiones puede también recurrir a fuentes de datos ofrecidas por proveedores externos de análisis ESG. Dada la naturaleza dinámica de las cuestiones ESG, es posible que estas fuentes de datos estén incompletas, sean imprecisas o no estén disponibles. La aplicación de normas de conducta empresarial responsables al proceso de inversión puede llevar a la exclusión de los títulos emitidos por determinados emisores. Por lo tanto, la rentabilidad (del Subfondo) puede ser en ocasiones mejor o peor que la rentabilidad de los fondos comparables que no aplican dichas normas.

Back to Top