El enfoque de la inversión en infraestructura ha cambiado. Mientras que inicialmente se concentraba en el desarrollo de enlaces de transporte como carreteras, puentes y otros servicios básicos para ayudar al crecimiento económico, la clase de activo ha evolucionado y ahora financia iniciativas en un abanico mucho más amplio de oportunidades sostenibles.
En BNP Paribas Asset Management creemos que la infraestructura jugará un papel crucial a la hora de facilitar un futuro seguro y sostenible para nuestro planeta. En este contexto, queremos invertir en proyectos que ayuden a financiar avances en sectores como la sanidad, el agua, la energía y la tecnología de almacenamiento en baterías. Estas áreas proporcionarán los elementos básicos del mundo sostenible del mañana.
Financiar un mundo sostenible
Dirigiendo capital hacia áreas de infraestructura como la energía fotovoltaica, eólica, hidroeléctrica y de biomasa, podemos ayudar a mitigar el cambio climático. Al mismo tiempo, los inversores pueden respaldar la transición energética financiando el almacenamiento de energía, el desarrollo del hidrógeno verde y otras formas de energía sostenible.
Sin embargo, lograr un futuro sostenible y seguro va más allá de la energía: también implica asegurar que las personas tienen acceso a opciones de movilidad limpias como el ferrocarril, los vehículos eléctricos (VE) y la correspondiente red de estaciones de carga para hacerlos viables. Invertir en utilities capaces de distribuir energía limpia y suministrar agua de manera segura desarrollando plantas depuradoras y de tratamiento de residuos también será esencial.
Al mismo tiempo, el acceso a viviendas verdes y sociales, la educación y la sanidad son ámbitos igualmente cruciales para dirigir a la sociedad hacia un futuro inclusivo y sostenible. Por último, asegurar que la digitalización beneficia a todo el mundo exige invertir en torres de comunicaciones, centros de datos verdes y redes de fibra óptica.
Movilización de recursos
La inversión necesaria para construir todos estos activos no puede proceder únicamente del erario: el capital privado es imprescindible para hacer realidad estos proyectos. La Agencia Internacional de la Energía (AIE), por ejemplo, estima que ya solo la inversión energía limpia deberá alcanzar los 4 billones de dólares anuales de aquí a 20301 si queremos lograr la neutralidad de carbono de cara a 2050 y evitar cambios catastróficos en los ámbitos de la salud, los medios de subsistencia, el suministro de agua, la seguridad alimentaria, la seguridad de las personas y la economía. En 2023, el mercado europeo de infraestructura totalizó 306.000 millones de dólares2.
Esto ilustra claramente el enorme abanico de oportunidades de inversión disponibles. La creciente madurez de la clase de activo significa que los inversores pueden acceder a oportunidades en el sector en función de su apetito de riesgo, y construir carteras diversificadas por sectores, temas, regiones y divisas.
Alineada con los requisitos
Las características de la clase de activo también encajan bien con los requisitos de los inversores institucionales. La deuda de infraestructura se utiliza para financiar activos y servicios esenciales que se benefician de altas barreras de entrada, flujos de caja regulares y marcos contractuales y regulatorios favorables.
Por consiguiente, puede proporcionar rentabilidades estables y predecibles a lo largo de todo el ciclo económico. También ofrece un perfil de riesgo/rentabilidad atractivo, con elementos ligados a la inflación, una baja correlación con los mercados de activos cotizados y acceso a una prima de iliquidez. Así, la infraestructura puede ser un medio útil para diversificar las carteras de los inversores con horizontes de inversión a largo plazo.
Otro aspecto crucial es que la deuda de infraestructura también está alineada con el creciente énfasis en objetivos medioambientales, sociales y de buen gobierno (ESG). La regulación y la demanda de los inversores finales están impulsando un fuerte apetito de activos como parques solares y eólicos, pero también existe un enorme rango de oportunidades en activos con credenciales “verdes” menos obvias. En última instancia, los activos de infraestructura en múltiples segmentos, desde el transporte hasta el suministro público, deberán descarbonizarse.
Los de infraestructura social (como por ejemplo centros sanitarios y educativos) son un elemento clave del conjunto de oportunidades desde hace muchos años, al prestar servicios esenciales que benefician de manera directa a las comunidades y mejoran la inclusión social. Además, la expectativa es que el aspecto social (la S de ESG) revestirá una importancia creciente, sobre todo en el marco de los desarrollos regulatorios. Los inversores institucionales, por ejemplo, han instado a la Comisión Europea a que adopte reglas claras para la inversión con impacto social en vivienda, sanidad y educación.
Inversiones capaces de impulsar el cambio
Nuevas tecnologías como las gigafactorías para la producción de baterías para VE y almacenamiento de energía están creando necesidades significativas de infraestructura, y será necesario un enorme gasto en bienes de equipo para aprovechar el potencial de tecnologías emergentes como el hidrógeno verde y la captura y almacenamiento de carbono. Los sumideros de carbono naturales, como los bosques, son otra nueva frontera en desarrollo para la inversión en activos reales.
El almacenamiento de energía en pilas y baterías, por ejemplo, es crucial para un futuro limpio, al ayudar a estabilizar la variabilidad inherente al suministro de energía renovable y respaldar al mercado de VE. No obstante, será necesario lograr enormes avances en este campo para hacer realidad un futuro de cero emisiones netas.
Las oportunidades de inversión en Europa han sido limitadas hasta la fecha, pero la tecnología está atrayendo un interés creciente en la región, cuyos gobiernos quieren asegurar la producción y suministro locales. Esto se traduce en una competencia creciente a nivel de inversión, con países de todo el mundo en plena carrera para impulsar la capacidad de almacenamiento de energía en baterías y su desarrollo a través de políticas e incentivos. Algunos ejemplos son la Ley de Reducción de la Inflación en Estados Unidos y los planes de China para instalar más de 30 gigavatios (GV) de capacidad de almacenamiento de energía de aquí a 20253.
Entretanto, el hidrógeno “verde” tiene potencial de descarbonizar medios de transporte pesado como el marítimo y el aéreo, áreas en las que la tecnología de VE podría no bastar. El hidrógeno verde se produce mediante un proceso alimentado por energía renovable, en lugar del método tradicional de generación de hidrógeno empleando combustibles fósiles. Aunque esta tecnología todavía está en ciernes, ciertas partes de Europa ofrecen un gran potencial para producir hidrógeno verde utilizando energía renovable abundante y barata. También vemos oportunidades en deuda de infraestructura en otras áreas de la cadena de valor, por ejemplo en transporte y acero verdes.
Cómo capturar las oportunidades
El reto de construir un futuro más sostenible está dando pie a innumerables oportunidades en deuda de infraestructura. Sin embargo, identificar las que se ajustan mejor al perfil de riesgo y los objetivos particulares de un inversor requiere recursos y capacidades especializadas para analizar proyectos complejos. Entidades de crédito como el Grupo BNP Paribas cuentan con suficiente ancho de banda para evaluar la cadena de valor en su totalidad y ofrecer soluciones de financiación alineadas con modelos de negocio emergentes.
Los altos costes de capital asociados con muchos de estos proyectos exigen cautela a la hora de evaluar su rentabilidad probable. Por ejemplo, y pese a estar estabilizándose, el coste de producir una turbina eólica o un panel fotovoltaico ha aumentado considerablemente. En este contexto, los prestamistas deben ser muy selectivos y asegurarse de que los proyectos que financian pueden generar suficientes ingresos y flujos de caja estables para mitigar estos mayores costes. Dicho esto, el gran número de proyectos en el horizonte permite adoptar un enfoque selectivo.
La rápida evolución del conjunto de oportunidades viene acompañada de desarrollos regulatorios igualmente dinámicos. Los conocimientos y experiencia en materia de sostenibilidad, las capacidades jurídicas y un marco ESG sólido son aspectos esenciales a la hora de estructurar productos sostenibles a largo plazo, así como mantener un diálogo constante con los organismos reguladores.
Encontrar una ruta de inversión hacia el futuro
El fuerte ritmo de avance tecnológico promete superar los retos que conlleva construir un futuro seguro y sostenible para el planeta. Los inversores institucionales pueden jugar un papel crucial en el logro de dicho objetivo ayudando a financiar un enorme abanico de proyectos en todo el mundo dirigidos a abordar el impacto del cambio climático y de otros problemas sociales. Al mismo tiempo, pueden beneficiarse flujos de ingresos estables y abundantes, potencial de revalorización del capital y diversificación de cartera. Los conocimientos, la experiencia y un historial contrastado son requisitos de crucial importancia en una clase de activo en la que el análisis en profundidad y el acceso a una cartera de operaciones son diferenciadores clave.
En BNP Paribas Asset Management, la deuda de infraestructura forma parte de nuestra plataforma de activos privados. Si deseas información adicional sobre nuestro enfoque y competencias, visita activos privados.
Fuentes
[1] IEA (2021), Net Zero by 2050
[2] Inframation News, March 2024
[3] https://www.reuters.com/business/energy/china-aims-install-over-30-gw-new-energy-storage-by-2025-2021-07-23/