Con un papel central en las estrategias gubernamentales de cero emisiones netas gracias a la variedad de sus aplicaciones industriales, el hidrógeno verde es una de las tecnologías de energía limpia de más rápido crecimiento. Además, se prevé que crezca de manera exponencial en las próximas décadas.
Nuestra función como gestores del sector medioambiental es buscar tecnologías innovadoras que están generando un impacto, como el hidrógeno, y analizar las empresas que están detrás de dichas innovaciones, independientemente de su tamaño. En nuestra serie uncapped impact, hablamos con los responsables de dichas empresas, que nos ofrecen sus perspectivas sobre las oportunidades presentes y futuras.
En esta ocasión, entrevistamos a Andy Marsh, presidente y consejero delegado de Plug Power, proveedor de soluciones de hidrógeno verde a escala mundial, con el que hablamos sobre el amplio potencial del hidrógeno con el fin de comprobar qué hay detrás del ecosistema del hidrógeno limpio.
Hidrógeno 2.0
El hidrógeno lleva mucho tiempo utilizándose con fines industriales. Sin embargo, lo que convierte al hidrógeno en una gran oportunidad es la transición creciente del hidrógeno gris al verde, que se obtiene a partir de fuentes de energía renovable en lugar de combustibles fósiles, así como las repercusiones de dicha transición en la descarbonización de ciertos sectores como la fabricación de acero y cemento, o el transporte y el almacenamiento de energía.
Según Andy, el potencial futuro del hidrógeno verde reside en la capacidad para hacerlo circular a gran escala. Haciendo referencia a las obras de construcción que se están llevando a cabo en Dinamarca de un gasoducto de hidrógeno que recorrerá Europa Central, Andy cree que cuando dichos gasoductos sean tan accesibles como lo son hoy los de gas natural, se abrirán toda una serie de aplicaciones. «El hidrógeno verde podría sustituir a todo aquello que actualmente requiera una combustión a alta temperatura y dependa del petróleo y el gas natural», señala.
En su opinión, se convertirá en parte integrante de las redes eléctricas, y las pilas de combustible de hidrógeno servirán de refuerzo a la energía eólica y solar. El sector del transporte también podría impulsar una importante transformación del mercado del hidrógeno. Aunque el hidrógeno líquido ya se asocia con los camiones comerciales de largo recorrido, Andy opina que también podría revolucionar el mercado de los vehículos de consumo mediante la incorporación de un componente híbrido a los vehículos eléctricos, de forma que los usuarios pudieran repostar en las estaciones de servicio de hidrógeno al igual que lo hacen en las de gasolina.
En su opinión, «se acabará la discusión sobre si son mejores las baterías o las pilas de combustible, y será la combinación de ambas lo que resuelva muchos de los problemas. A medida que aumente el nivel de electrificación y el hidrógeno se convierta en sustituto, comenzarán a idearse nuevas maneras de utilizar el hidrógeno de las que nadie ha oído hablar hasta ahora».
Tres momentos clave
A lo largo de la última década hemos asistido a tres momentos clave que han impulsado el objetivo de alcanzar una economía del hidrógeno en el futuro. Tal y como recuerda Andy, tras el Acuerdo de París de 2016 se tardó entre dos y tres años en reconocer que el hidrógeno verde era la única manera de descarbonizar ciertas aplicaciones industriales con un elevado nivel de emisiones, como la fabricación de hormigón. «Fue un momento importante, porque a la gente le costó entender que la electricidad no iba a funcionar en estos procesos. Y, sin embargo, ahora Bloomberg prevé que el 20% de las necesidades energéticas del mundo procederán del hidrógeno», señala.
La pandemia fue un momento igualmente importante, gracias al mensaje que abogaba por «reconstruir mejor». En opinión de Andy, esta idea llevó a los ciudadanos a asegurarse de que los objetivos del gobierno estuvieran respaldados por un amplio gasto fiscal, y explica: «El hidrógeno adquirió mayor importancia, porque la gente reconoció que ahí es donde iban a estar los puestos de trabajo y las oportunidades en el futuro».
Por último, menciona la guerra de Ucrania, que ha puesto de manifiesto la preocupación de la sociedad por la independencia energética y la necesidad de garantizar un futuro en el que la energía esté disponible y no se convierta en una cuestión de seguridad nacional. El hidrógeno tiene potencial para resolver este problema.
La construcción de un ecosistema del hidrógeno avanza a buen ritmo
Plug Power ha aprovechado esta tendencia de crecimiento para construir todo un ecosistema del hidrógeno. Utiliza electrolizadores para generar hidrógeno a partir de agua y energía verde, y lo almacena en forma criogénica. Actualmente cuenta con más de 200 estaciones de servicio en todo el mundo y es el mayor usuario de hidrógeno líquido.
Con el fin de continuar avanzando en sus objetivos, Plug Power está construyendo sus propias fábricas en el marco de una estrategia de integración vertical. Su primera fábrica, situada en Georgia, entrará muy pronto en funcionamiento, seguida de las de Texas, Nueva York y Louisiana. Además, la empresa está avanzando a buen ritmo: desde que comenzaron las obras de construcción de la planta de Georgia hasta que comenzó a generarse hidrógeno líquido solo transcurrieron 48 semanas.
Andy explica que la compañía está poniendo su amplia experiencia al servicio de futuros proyectos. «Se ha diseñado para multiplicar el proceso una y otra vez». Añade que la empresa aplicará también esta experiencia en Europa, donde ya se han planificado actividades de desarrollo en Finlandia. «De aquí a 2030 tenemos previsto fabricar productos electrolizadores de dos gigavatios para generar hidrógeno que pueda utilizarse en aplicaciones industriales que resultan más difíciles de descarbonizar».
Argumentos para rebatir a los detractores
Aunque la tendencia resulta innegable, aún hay detractores que opinan que es muy pronto para invertir en hidrógeno, ya que no resulta lo suficientemente rentable. Para rebatir estos argumentos, Andy alude a su experiencia en el sector de las comunicaciones inalámbricas, ya que considera que muchos de los fundamentales son similares. «En torno a 1993-1994 me di cuenta de que era el momento adecuado: la tecnología existía y los costes estaban bajando, y había un fuerte impulso por parte de los gobiernos de todo el mundo a favor de las comunicaciones inalámbricas. Es lo mismo que ocurre hoy con el hidrógeno».
En su opinión, esta vez no son solo los gobiernos los que están impulsando la tendencia actual, sino también las empresas, que están utilizando el hidrógeno verde para avanzar hacia sus objetivos de cero emisiones netas, y los consumidores. «La generación más joven quiere comprar productos sostenibles. No quieren petróleo, ni gas, y quieren que los productos que compran procedan de empresas con objetivos de cero emisiones netas», señala.
No obstante, el sector continúa enfrentándose a ciertos problemas, sobre todo porque está trabajando con nuevas tecnologías. Andy señala que estos problemas están más relacionados con la técnica o la empresa que con la propia tecnología. «Siempre puede haber imprevistos, pero hay que ir aprendiendo por el camino. Tenemos que trabajar en el ámbito de las nuevas áreas y oportunidades. Debemos convertirlas en algo rutinario, pero hoy lo hacemos con más rapidez, porque ya nos hemos enfrentado a estos procesos en el pasado», afirma Andy.
Centrados en el presente y en el futuro
El acceso al capital en los distintos proyectos es muy importante para empresas como Plug Power. Andy valora a aquellos inversores que tienen una visión a largo plazo del sector frente a los que entran y salen del mercado continuamente. La paciencia de los inversores será fundamental para que la empresa pueda avanzar en su objetivo. «Vamos a construir fábricas por nuestra cuenta, vamos a construirlas también con ayuda de nuestros socios, y vamos a construir algunas para ellos. Ese es el tipo de inversores que se necesita en Wall Street y, ojalá, también en Europa. Creo que encaja bien con los objetivos de las empresas y las políticas públicas tanto europeas como estadounidenses».
Aunque todos los procesos de inversión se enfrentan a dificultades, las empresas que contribuyan a generar un verdadero impacto ofrecen una oportunidad de inversión estructural. Desde que incorporamos a Plug Power a nuestras carteras de inversión de temática medioambiental en 2019, sus ingresos han pasado de los 250 millones de dólares anuales a superar los 1.000 millones. Actualmente opera en cinco continentes y aspira a producir diariamente 2.000 toneladas de hidrógeno verde de aquí a 2030.
Andy no pierde de vista los objetivos actuales de la compañía, pero también dedica mucho tiempo a pensar en su futuro potencial. Concluye diciendo: «Hemos hablado sobre la generación de hidrógeno para aplicaciones más tradicionales. Pero estas aplicaciones se van retroalimentando. Cuando una de ellas avance, la siguiente también lo hará… A medida que el hidrógeno impulse el crecimiento del sector de las pilas de combustible, estas aplicaciones industriales harán que el coste de los productos de hidrógeno sea menor, lo que los hará más competitivos».
A julio de 2023
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