Asia es una de las regiones que más contribuye al cambio climático, y al mismo tiempo está muy expuesta a fenómenos como las sequías y las inundaciones. Esto hace que el diálogo con las empresas y la colaboración con las autoridades de la región sean aún más importantes para inversores como BNP Paribas Asset Management. Le hacemos seis preguntas a Paul Milon director de stewardship de Asia Pacífico.
Asia ha asumido un papel más activo en la lucha contra el cambio climático, con compromisos de cero emisiones netas por parte de China, Japón y Corea del Sur. ¿Está la región tratando de recuperar el tiempo perdido?
El cambio climático tiene un gran impacto en Asia, también en términos de riesgo físico, ya que la región ha sufrido un mayor número de desastres naturales. Pensemos, por ejemplo, en la cantidad de tifones y sequías que se han vivido en la región. Por lo tanto, la lucha contra el cambio climático es importante. Según el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF), la falta de cumplimiento de los objetivos climáticos haría que el número de personas que se ven afectadas por las inundaciones cada año en el sur de Asia pasara de 13 a 94 millones.
Asia también influye en el cambio climático: solo China aporta más del 27% del total de emisiones registrado en todo el mundo, muy por delante de Estados Unidos, con el 11% (aunque en términos per cápita, Estados Unidos se sitúa muy por delante de China).
Asia, la mayor economía regional del mundo, está creciendo a un ritmo más rápido que Estados Unidos y la Unión Europea, por lo que, si no podemos desvincular las emisiones del CO2 del crecimiento económico, cabe esperar que el nivel de emisiones continúe aumentando en la región. Sin embargo, los efectos del cambio climático difieren entre unos países y otros (véase gráfico 1).

Es justo señalar que no podemos cumplir los objetivos climáticos sin el liderazgo de Asia, incluida China, que es el mayor emisor de gases de efecto invernadero. Así que los compromisos adquiridos son importantes, ya que marcan la dirección que han de seguir las empresas y los reguladores, hacia un nivel cero de emisiones netas.
De igual modo, indican cómo deben evolucionar los modelos de negocio para ajustarse a estos objetivos nacionales. Ya lo hemos visto en China: tras el compromiso de cero emisiones netas anunciado por Pekín, las empresas procedentes de sectores como la energía o las finanzas han manifestado su intención de sumarse a los objetivos de emisiones del país.
La Unión Europea se ha situado a la cabeza del mundo en cuanto a avances normativos, como el SFDR [1]. ¿Qué ocurre en Asia?
Asia está tratando de alcanzar un nivel similar. Los reguladores están asumiendo un papel activo. Estamos asistiendo a avances normativos sobre cómo deben gestionarse las empresas, por ejemplo, estableciendo normas de divulgación sobre cuestiones ESG [2], y sobre cómo deben invertir los inversores: pensemos en los códigos y directrices de gestión responsable. Los reguladores prestan también cada vez más atención al «etiquetado» de los productos y a lo que puede considerarse un fondo verde o ESG, para combatir el riesgo de «blanqueo ecológico o ESG» y que quede claro cuáles son los fondos realmente sostenibles.
Además, ciertos inversores como BNP Paribas Asset Management están participando en iniciativas como el Green Finance Industry Taskforce de Singapur y el Technical Experts Group de Hong Kong. Los inversores y los reguladores trabajan juntos para avanzar en esta área.
Has mencionado la gestión responsable. ¿Nos puedes contar algo más sobre tus actividades relacionadas con la transición energética?
Trabajamos con Climate Action 100+ para garantizar que las mayores empresas emisoras de gases de efecto invernadero del mundo adopten las medidas necesarias en materia de cambio climático. En Asia, lideramos, o colideramos, la relación de diálogo activo con tres empresas.
Así, por ejemplo, estamos en conversaciones con China Petroleum & Chemical Corporation (Sinopec) sobre su intención de alcanzar el objetivo de cero emisiones netas, en línea con el objetivo nacional, y de idear formas concretas para alcanzar en primer lugar el nivel máximo de emisiones de dióxido de carbono, y después cumplir el objetivo de cero emisiones netas, proceso en el que se incluyen proyectos de investigación relacionados con el hidrógeno verde.
También mantenemos un proceso de diálogo con empresas asiáticas del sector de los suministros eléctricos en el marco de nuestra política de desinversión en el carbón [3]. Las empresas eléctricas asiáticas desempeñan un papel fundamental en la consecución de los objetivos climáticos nacionales e internacionales, ya que representan un 23% de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero. Por ello, pensamos que existe una oportunidad para entablar relaciones de diálogo activo con estas empresas y para identificar cuáles son las compañías que están reduciendo de forma activa su dependencia del carbón y sincronizando la intensidad de carbono de la generación de electricidad con una trayectoria que cumpla con los objetivos fijados en el Acuerdo de París.
La diversidad de género es un tema de actualidad: las empresas asiáticas suelen contar con menos mujeres en la alta dirección. ¿Cómo se puede favorecer una mayor diversidad?
Las expectativas de diversidad de género en los consejos de administración han pasado de contar con al menos una mujer como miembro a tener un 15% de mujeres en Asia y en la mayoría de los mercados emergentes. Al igual que hacemos en Europa y Norteamérica, donde prevemos un porcentaje de mujeres del 30%, entablamos procesos de diálogo activo con aquellas empresas que consideramos posiciones clave en nuestras carteras asiáticas, de cara a la temporada de votaciones en las juntas anuales de accionistas.
Seleccionamos aquellas empresas que cuentan al menos con una mujer en sus consejos, pero que no cumplen con el porcentaje del 15% que esperamos. A través de este diálogo activo, hemos hablado con las empresas sobre sus estrategias destinadas a promover, no solo la diversidad de género en los consejos de administración, sino también la diversidad y la inclusión en sentido amplio en toda la empresa. Tras estos procesos de diálogo, algunas empresas han ajustado a nuestras expectativas sus esfuerzos en materia de diversidad de género o se han comprometido a cumplirlas en un plazo de dos años.

La biodiversidad es también una cuestión importante en materia de sostenibilidad. ¿Estás trabajando también en esta área?
Algunas empresas de la región han otorgado una menor prioridad a la biodiversidad y a las cuestiones más generales en materia de sostenibilidad, en comparación, por ejemplo, con el cambio climático. Sin embargo, Asia tiene un gran impacto sobre los ecosistemas naturales (por ejemplo, los bosques y el agua), así como una gran dependencia de dichos ecosistemas.
Los bosques constituyen un área bien documentada, con riesgos de deforestación relacionados con las plantaciones de aceite de palma y madera. En el caso del agua, las operaciones de las empresas pueden quedar interrumpidas por exceso o por escasez de agua. Todos los años, las sequías que se registran en ciertas zonas de la India detienen la producción de la industria de las bebidas y de otras industrias que exigen un gran consumo de agua. Recientemente, en Taiwán, una sequía llevó a los gobiernos locales a priorizar el acceso al agua para las poblaciones locales, lo que afectó a la industria de los semiconductores, que hace un uso intensivo del agua.
En el otro extremo, Asia también es vulnerable a las catástrofes naturales provocadas por el exceso de agua. Las inundaciones que se produjeron en Tailandia en 2011, por ejemplo, interrumpieron las cadenas de suministro de los fabricantes de automóviles y las empresas de electrónica de todo el mundo. Por último, dado que muchas de las principales ciudades asiáticas se sitúan en zonas costeras, los tifones y la subida del nivel del mar pueden tener importantes repercusiones para las empresas.
Estamos trabajando con la ONG CDP en el establecimiento de relaciones de diálogo con aquellas empresas de nuestras carteras asiáticas que pueden tener un gran impacto en los bosques y el agua, así como una fuerte dependencia, con el fin de animarlas a integrar estas cuestiones en sus respectivas estrategias, mejorar sus prácticas y favorecer la transparencia.
[1]Aquí puedes leer Una introducción al Reglamento de Divulgación de Finanzas Sostenibles (SFDR). En el marco del Plan de Acción Europeo para la financiación del crecimiento sostenible, el SFDR proporciona una mayor transparencia sobre el grado de sostenibilidad de los productos financieros. El objetivo es canalizar la inversión privada hacia la inversión sostenible.
[2] Sobre las cuestiones y los riesgos medioambientales, sociales y de buen gobierno
[3] ¿Qué deben esperar los inversores de una empresa gestionada de forma responsable? ¿Cómo deben comportarse las empresas en cuestiones como los derechos humanos y laborales, la protección del medio ambiente o las garantías anticorrupción? Leer Conducta empresarial responsable: un pilar fundamental de la inversión sostenible
Aquí puedes escuchar nuestro pódcast con Paul Milon sobre Asia, un buen lugar para cambiar el cambio climático