La transición hacia una economía circular debería reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, frenar el uso de recursos naturales y ayudar a limitar la pérdida de biodiversidad. Pero además de aportar tales ventajas medioambientales, también debería crear oportunidades significativas para los inversores.
Los gobiernos de todo el mundo juegan un papel crucial impulsando a empresas y consumidores a aplicar los principios clave de la economía circular: reducir, reutilizar y reciclar. Esto podría implicar la adopción de leyes o incentivos que fomenten un mayor uso de productos digitales, experiencias virtuales y un mayor reciclaje de ropa y bienes de consumo duradero.
Estados Unidos, China y la UE discrepan en muchos ámbitos, pero parecen formar un bloque común en torno a la importancia de imponer la transición hacia una economía circular y han aprobado leyes dirigidas a respaldarla. Si bien existen argumentos medioambientales de peso para hacerlo, las autoridades también reconocen las ventajas competitivas que se acumularán a largo plazo a medida que las empresas estadounidenses, chinas y europeas se replanteen y adapten sus actividades, adelantándose al endurecimiento de las reglas en el resto del mundo.
Dar la alarma
No faltan ejemplos para ilustrar la necesidad de actuar. Una medida bien conocida del impacto de la humanidad sobre los recursos del planeta es el día del sobregiro de la Tierra. Creado en 1971, este día marca la fecha de cada año en que la demanda de servicios y recursos ecológicos supera lo que el planeta puede regenerar en dicho año. En 2023, el día del sobregiro de la Tierra fue el 2 de agosto, lo cual significa que se necesitarían 1,7 planetas para satisfacer el consumo global este año.
A medida que aumenta el nivel de vida en las regiones menos desarrolladas, la presión sobre los recursos planetarios no hará más que intensificarse. Nuestro actual modelo económico lineal de “extraer, producir y tirar”, según el cual se extraen recursos, se fabrican productos y se desechan los residuos, devora una cantidad creciente de recursos cada año. De no enfilar la senda hacia una economía circular, en 2050 consumiremos casi el doble de recursos que en 2019: 184 gigatoneladas (Gt) en 2050, frente a 100 Gt en 2019.
Razones para el optimismo
Dicho esto, no todo está perdido. En su Previsión global de recursos materiales hasta 2060, la OCDE proyectó en 2019 que el cambio estructural y tecnológico podría frenar el crecimiento del uso de materiales. Además, existe un enorme potencial para lograr ganancias relativamente fáciles. Actualmente, por ejemplo, se deshecha más de un 90% de todos los materiales, y el porcentaje de materiales secundarios reciclados en la economía global ha caído del 9,1% en 2018 al 7,2% actual.
Así que, ¿dónde es posible lograr ganancias? Podríamos comenzar, simplemente, por reciclar más dispositivos electrónicos: por ejemplo, menos del 40% de los residuos electrónicos en la UE se reciclan. Hacerlo evita que se viertan materiales tóxicos en vertederos, protegiendo con ello la salud de las personas y de la flora y la fauna. Recuperar materiales valiosos de los productos electrónicos también ahorra y conserva recursos naturales. Además, aunque electrificar el transporte debería ayudar a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), las baterías que alimentan estos vehículos también deben hacerse más sostenibles: reciclar y reutilizar más de estos materiales empleados para fabricar baterías ayudará a lograr este objetivo. Existe un enorme potencial para elevar el reciclaje en otras áreas; los residuos de envasado en Europa, por ejemplo, alcanzaron un récord de 173 kg por habitante en 2017.
Dialogar e invertir para fomentar la economía circular
Un número relativamente bajo de empresas generan la mayor parte de los efectos negativos de la economía lineal. Por ejemplo, unas 20 compañías petroquímicas son responsables del 55% de los desechos de plástico de un solo uso. Por consiguiente, los propietarios de activos (así como los consumidores y otros grupos de interés) pueden ejercer un impacto significativo entablando y manteniendo el diálogo con estas empresas.
Por otra parte, existe una enorme oportunidad de inversión (potencialmente en torno a los 4,5 billones de dólares) en “agentes de circularidad”, las compañías que facilitarán el giro a una economía circular. El desarrollo de este sector también creará un empleo significativo e impulsará el crecimiento económico. Cerca de la mitad de las 100 mayores empresas del mundo ya intentan hoy en día asegurarse de que los materiales que usan permanezcan constante utilizados, un hecho que deja entrever la escala de esta oportunidad de inversión.
El papel de los inversores
Creemos que las entidades financieras y las gestoras de inversiones tienen un importante papel que jugar. En BNP Paribas Asset Management hemos construido una exhaustiva política de gestión responsable e invertimos directamente en temas circulares. Con un patrimonio de 1000 millones de euros, nuestro fondo cotizado (ETF) de temática circular reproduce el índice ECPI Circular Economy Leaders, una cesta de 50 acciones de grandes compañías cuya selección se basa principalmente en criterios medioambientales, sociales y de buen gobierno (ESG).
Este indicador está diseñado para incluir a compañías que operan en sectores inherentemente circulares, o que tienen una gran probabilidad de beneficiarse de la adopción de prácticas y modelos de negocio propios de la economía circular. Entre los principales modelos de negocio circulares y sectores industriales que examinamos en busca de oportunidades de inversión figuran los siguientes:
- Suministro circular: empresas que proporcionan energías renovables o materias primas plenamente reciclables o de origen biológico para sustituir recursos con un ciclo de vida único. Los sectores industriales incluyen equipamiento y generación de renovables, biocarburantes y pilas de combustible.
- Recuperación de recursos: empresas que recuperan energía o recursos útiles de subproductos o productos desechados. Los sectores industriales incluyen gestión de residuos y equipamiento y servicios medioambientales.
- Extensión de ciclo de vida del producto: empresas que amplían el ciclo de vida útil de productos y componentes reparando, modernizando y revendiendo. Los sectores industriales incluyen moda y complementos, automóviles, productos químicos y materiales de construcción.
- Plataformas de intercambio y uso compartido: empresas que elevan la tasa de utilización de productos permitiendo su uso compartido, acceso y propiedad. Los sectores industriales incluyen tecnología, movilidad compartida y vivienda compartida.
- Producto como servicio: empresas que brindan acceso a productos pero mantienen su propiedad. Los sectores industriales incluyen computación en la nube y servicios de arrendamiento y alquiler.
En resumen, la transición hacia una economía circular debería ayudar a reducir la presión sobre los recursos naturales, el medioambiente y las cadenas de suministro, impulsando al mismo tiempo el crecimiento económico y creando puestos de trabajo. Además, es probable que dicha transición cree abundantes oportunidades para los inversores.
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