La biodiversidad se ve amenazada por actividades como la producción industrial, la tala forestal, la agricultura y la minería, cuyos efectos desestabilizadores afectan a la calidad del aire y del agua, al uso de la tierra y al clima, entre muchas otras áreas. En nuestra opinión, los inversores deberían tener en cuenta los desequilibrios resultantes que perjudican tanto a sectores de negocio específicos como a economías enteras.
La biodiversidad se refiere a la increíble variedad de formas de vida en la Tierra. Como contracción de “diversidad biológica”, la palabra abarca a todos los seres vivos del planeta: bacterias, insectos, plantas, animales, humanos, etc.
El concepto de biodiversidad suele discutirse a tres niveles: la diversidad genética cubre los diferentes genes presentes en todas las plantas, animales y organismos individuales; la diversidad de especies denota las diferencias entre las distintas especies del planeta y dentro de sus respectivas poblaciones; y por último, la diversidad de ecosistemas se refiere a los procesos, hábitats, comunidades y variaciones dentro de cualquier área geográfica.
Según la Royal Society, la biodiversidad es esencial para los procesos que respaldan toda la vida en la Tierra, incluido el ser humano. Un amplio abanico de animales, plantas y microorganismos ayudan a optimizar los ecosistemas sanos que nos aportan el aire que respiramos y los alimentos que comemos. A modo de ejemplo, esta institución británica estima que “polinizadores como los pájaros, las abejas y otros insectos son responsables de un tercio de la producción agrícola a nivel mundial”, y que la “agricultura también depende de invertebrados que ayudan a mantener la salud del suelo en el que crecen los cultivos”. Sus expertos añaden que “la vida marina proporciona la principal fuente de proteína animal a muchas personas”.
El peligro para la biodiversidad
La actividad del ser humano está poniendo en peligro la rica biodiversidad del planeta. Entre 1970 y 2019, el tamaño de las poblaciones de mamíferos, aves, anfibios, reptiles y peces disminuyó una media del 68%, un ritmo nunca visto en ninguna otra época de la historia del hombre. La Plataforma Intergubernamental Científico-normativa sobre Diversidad Biológica y Servicios de los Ecosistemas (IPBES) ha identificado a la destrucción de hábitats, la contaminación y el cambio climático como los principales motores de la pérdida de biodiversidad. A día de hoy, casi un millón de especies se hallan en peligro de extinción, muchas de ellas en el plazo de décadas.
La importancia de la pérdida de biodiversidad para los inversores
La pérdida de biodiversidad representa sin duda una tragedia a múltiples niveles, pero también es una consideración importante para los inversores, pues presenta a las empresas potencial de transición y riesgos físicos, así como riesgos regulatorios y de litigios. Dado que estos riesgos pueden afectar al valor de las inversiones, es importante comprender su impacto potencial en una cartera de inversión, sobre todo teniendo en cuenta que ciertos sectores conllevan un mayor riesgo que otros. Energía, minería y metales, suministro público y alimentación y bebidas, por ejemplo, figuran entre las industrias más expuestas.
Otra área afectada por la pérdida de biodiversidad es la de la investigación farmacéutica de nuevas moléculas e ingredientes activos y plantas y organismos marinos. Este campo promete nuevos tratamientos para patologías humanas y maneras de combatir bacterias resistentes a los antibióticos, pero la pérdida de biodiversidad limita nuestra capacidad para explorar estas áreas.
Según un informe del Foro Económico Mundial (FEM), un 25% de los medicamentos utilizados en la medicina moderna proceden de plantas tropicales, mientras que un 70% de los fármacos contra el cáncer son productos naturales o sintéticos inspirados por la naturaleza. Esto significa que cada vez que se extingue una especie perdemos el potencial de una nueva medicina.
No obstante, las repercusiones son mucho más amplias: la pérdida de biodiversidad podría poner en peligro a la totalidad de las economías y a nuestra prosperidad. En ese mismo informe, el FEM estimó que 44 billones de dólares de generación de valor económico (más de la mitad del PIB mundial) dependen de forma moderada o elevada de la naturaleza y de sus servicios, con lo que están expuestos a la destrucción de la naturaleza.
Los inversores pueden marcar la diferencia
Desde la Cumbre de la Tierra celebrada en Río de Janeiro en 1992, los líderes mundiales han reconocido la importancia de colocar la sostenibilidad al frente de la agenda del desarrollo económico. Aunque la actividad económica no puede detenerse, debemos esforzarnos por reducir su impacto en la biodiversidad.
También se reconoce de manera creciente que proteger y restaurar los ecosistemas naturales puede generar crecimiento económico y crear nuevas oportunidades de inversión, afirma el FEM. La entidad destaca que las empresas dependen de los recursos naturales y de los servicios de ecosistemas, con lo que son responsables de asegurar su sostenibilidad.
De este manera, el sector privado jugó un papel importante antes y durante la Conferencia de la ONU sobre biodiversidad (COP15) celebrada en diciembre de 2022, ayudando a establecer el histórico Marco Mundial de la Biodiversidad. Uno de los objetivos de 2030 acordados en la COP15 es el requisito de que las empresas transnacionales y las entidades financieras de gran tamaño monitoricen, evalúen y divulguen de manera transparente los riesgos, dependencias e impactos sobre la biodiversidad de sus actividades, sus cadenas de suministro y sus carteras.
El nuevo Grupo de trabajo sobre divulgación de información financiera relacionada con la naturaleza (TNFD) jugará un papel esencial aportando un marco de gestión de riesgos y divulgación que permitirá a las organizaciones informar y actuar sobre los riesgos cambiantes relacionados con la naturaleza.
Por su parte, Acción por la Naturaleza 100, una iniciativa lanzada por un grupo de inversores para dialogar con empresas y gobiernos, se propone llenar un importante vacío en la gestión de activos estableciendo una plataforma de base científica a través de la cual los inversores pueden articular una visión clara sobre la actuación empresarial y gubernamental en materia de diversidad. La interacción con compañías se diseñará para asegurar que empresas clave implementan medidas sólidas y oportunas para abordar sus impactos y dependencias en esta área. Este diálogo también se mantendrá con las autoridades relevantes y estará respaldado por un grupo de asesoramiento técnico.
La protección del medioambiente y de la biodiversidad es un aspecto esencial de la filosofía y estrategia de inversión de BNP Paribas Asset Management. Ofrecemos una gama de soluciones dirigidas a abordar retos relacionados con la biodiversidad, entre las que se incluye un ETF.
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