China: la transformación del transporte

En una época en la que la gente reconoce de forma creciente la necesidad de velar por el clima y el medioambiente, la adopción de los vehículos eléctricos (VE) avanza con rapidez. Actualmente, por las carreteras de todo el mundo circulan 12 millones de VE de pasajeros, 1 millón de VE comerciales (como por ejemplo furgonetas y camiones) y 260 millones de VE de dos y tres ruedas [1].  

La adopción de los VE se está acelerando gracias al respaldo gubernamental, a las mejoras tecnológicas, al descenso del coste de las baterías, al aumento de la infraestructura de carga y a los compromisos de los fabricantes de automóviles. De hecho, BloombergNEF prevé que las ventas de VE de pasajeros deberían alcanzar los 14 millones de unidades de aquí a 2025[1], para luego acelerarse durante el resto de la década.  

China está priorizando la transformación de su transporte y el ritmo de adopción de los VE, asignando a estos aspectos un lugar central en varias iniciativas estatales. Los VE se nombraron como uno de los sectores clave de su programa “Made in China 2025”, y la electrificación del transporte es uno de los componentes clave de sus esfuerzos para alcanzar la neutralidad de carbono de aquí a 2060.  

Aunque el gobierno se propone que los vehículos de nueva energía (VNE)[3] representen hasta un 20% de las ventas de coches nuevos de cara a 2025, creemos que su penetración será más rápida gracias a las políticas estatales favorables y a su creciente popularidad entre los consumidores, de la mano de precios más competitivos, de la introducción de nuevas funcionalidades y del despliegue de más estaciones de carga. De hecho, esta transición más rápida de lo esperado comienza a verse reflejada en las cifras más recientes: la China Passenger Car Association (CPCA) sugiere que los VNE alcanzaron el 20% de las ventas de coches nuevos en agosto[4].

Políticas gubernamentales favorables

Las ventas de VNE en China han crecido a un ritmo exponencial desde 2009, año en que el gobierno introdujo subsidios y lanzó su programa piloto de vehículos eléctricos “Diez ciudades, mil vehículos”. Estas iniciativas han tenido mucho éxito, y los VNE representan ahora en torno a un 6% de las ventas de coches nuevos.

No obstante, a medida que el sector madura y el coste de los VE continúa disminuyendo, el gobierno está comenzando a retirar gradualmente estos subsidios en incrementos anuales del 10%. En lugar de animar a los consumidores, ha pasado a concentrarse en los fabricantes de VE: en 2017 introdujo una política de crédito dual que les obliga a cumplir un objetivo de crédito anual vendiendo un porcentaje determinado de VE. Este objetivo se ha ido endureciendo cada año, y los fabricantes que no producen suficientes VE y no elevan sus niveles de ahorro medio de combustible se verán obligados a comprar créditos de aquellos que lo hayan logrado sobradamente.

Las políticas adicionales para respaldar la adopción en China incluyen la imposición de los VE como elección preferida para flotas gubernamentales, exenciones de impuestos en la compra de VE hasta 2022 y la oferta de acceso preferencial a matrículas en varias ciudades.

Superando las barreras

Históricamente, la adopción de los VE se ha visto obstaculizada por barreras importantes, sobre todo el mayor coste de estos vehículos frente a los modelos tradicionales con motor de combustión y las dudas en torno a su autonomía. Sin embargo, los recientes avances en tecnología de baterías y las economías de escala han conducido a un descenso significativo del coste de las baterías: las de iones de litio (Li-Ion), por ejemplo, se han abaratado un 89% desde 2010[5]. El menor coste de este componente clave ha permitido a los fabricantes de coches lanzar VE a precios más competitivos, y la autonomía de estos modelos también ha aumentado. Hace poco, Tesla presentó una nueva versión de su Model Y en China que utiliza baterías de litio-ferrofosfato (LFP) en lugar de baterías de níquel-manganeso-cobalto (NMC), que pueden lograr una autonomía comparable (de 525 km) a la del modelo de mayor alcance (595 km), pero a un coste un 20% más bajo.

El mayor despliegue de estaciones de carga es otro paso crucial a la hora de calmar los temores en torno a la autonomía, y con ello respaldar la adopción creciente de los VE. Según BloombergNEF, a julio de 2021 había 884.400 conectores de carga públicos en China, lo cual equivale a cinco VE por conector, un nivel superior al de otros países. No obstante, la fiabilidad y las velocidades de carga siguen siendo un problema, ya que muchos cargadores públicos emplean corriente AC de carga lenta y algunos conectores no funcionan. Los fabricantes de coches están contribuyendo a abordar este problema. El grupo chino Nio ha desarrollado un VE con batería intercambiable, mientras que otras compañías (entre ellas Tesla y Xpeng) están ampliando sus redes de carga rápida, lo cual debería ser una solución más económica y escalable.

Nuevas características innovadoras

Un atractivo adicional de los VE es que están a la vanguardia de las tecnologías de conducción autónoma e inteligente, un área en la que los fabricantes de automoción están invirtiendo en gran medida en busca de funcionalidades que los distingan de sus rivales. Los próximos modelos de coches de producción en masa incluirán innovaciones como sensores LIDAR (de detección de luz y alcance mediante láser) y sistemas de piloto guiado por navegación (NGP), que ayudarán a los vehículos a conducir sin apenas intervención humana.

El gobierno chino respalda el desarrollo de la conducción autónoma y se propone que un 50% de los coches nuevos estén equipados con automatización de Nivel 2 y 3 de aquí a 2025, y un 70% de cara a 2030[6]. En nuestra opinión, las regulaciones que fomenten estas tecnologías serán positivas para el sector y podrían ayudar a mejorar la fiabilidad y los mecanismos de seguridad.

Mayor competencia al aumentar la demanda de VE

En los próximos años será imposible ignorar la revolución de los coches eléctricos. Aunque China ha abanderado la adopción de los VE, se anticipa un aumento de la demanda en todo el mundo, y con ello, un aumento de la competencia. 

En este contexto, la expectativa es que la oferta y el número de opciones de modelos eléctricos o híbridos (que combinan una batería con un motor convencional) aumentarán desde los 330 actuales hasta más de 500 de aquí a 2025.[7] Además, varios fabricantes establecidos se proponen entrar en el mercado de VE junto a nuevas compañías (sobre todo gigantes tecnológicos), lo cual debería inyectar en torno a 330.000 millones de dólares de inversión en el sector de aquí a 2025[8] .

En un entorno de inversión tan cambiante, identificar a aquellas empresas con una marca sólida, ofertas diferenciadas para servir a su público objetivo (tanto a nivel de equipamiento como de software) y una cadena de suministro segura serán aspectos clave. En BNP Paribas Asset Management, nuestro Grupo de Estrategias Medioambientales emplea sus conocimientos tecnológicos y su profunda comprensión de este dinámico mercado para descubrir empresas de VE bien posicionadas para ganar esta carrera a largo plazo, e identificar a las que se quedarán en la cuneta.  


[1] https://about.bnef.com/electric-vehicle-outlook/  

[2] https://about.bnef.com/electric-vehicle-outlook/

[3] Los VNE incluyen vehículos eléctricos de batería, vehículos eléctricos híbridos enchufables y vehículos con pila de combustible de hidrógeno.  

[4] China Passenger Car Association  

[5] https://about.newenergyfinance.com/electric-vehicle-outlook/  

[6] https://www.caixinglobal.com/2020-11/china-wants-self-driving-tech-in-half-of-new-cars-by-2025-101626619.html  

[7] https://www.ft.com/content/fb4d1d64-5d90-4e27-b77f-6e221bc02696?segmentId=b0d7e653-3467-12ab-c0f0-77e4424cdb4c  

[8] https://www.alixpartners.com/media-center/press-releases/2021-alixpartners-global-automotive-outlook/ 


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