Este es el segundo de una serie de artículos periódicos sobre la investigación académica actual en materia de inversión responsable. Los trabajos que se recogen en el presente artículo se presentaron en la conferencia anual de GRASFI [1].
Trabajos académicos de interés
Jane Ambachtsheer, directora global de sostenibilidad de BNP Paribas Asset Management, nos presenta esta serie de artículos:
En 2017 nació Global Research Alliance for Sustainable Finance and Investment (GRASFI), una alianza de colaboración entre universidades comprometidas con la producción de investigación interdisciplinaria de gran calidad y planes de estudio sobre finanzas e inversiones sostenibles. En esta serie recogemos diez de los trabajos académicos más interesantes de entre los presentados tras su tercera conferencia anual, organizada de manera virtual por la Universidad de Columbia, a los que incorporamos algunos aportes realizados por nuestros profesionales de inversión. BNP Paribas Asset Management patrocina GRASFI con el objetivo de aportar rigor académico a los urgentes desafíos a los que se enfrentan las finanzas y las inversiones responsables. Nuestra intención es compartir estas reflexiones con nuestros clientes y con todo el sector. Os invitamos a visitar la página web de la conferencia GRASFI.
Mandatos de los bancos centrales, objetivos de sostenibilidad y fomento de las finanzas ecológicas
Una de las funciones de los bancos centrales es la de mantener una inflación baja y estable para evitar una aceleración o desaceleración excesiva de la economía.
Sin embargo, los riesgos relacionados con el medio ambiente y el cambio climático influyen cada vez más en el análisis y la actuación de los bancos centrales, junto con la estabilidad financiera y las responsabilidades nacionales en materia de empleo.
En el artículo «Mandatos de los bancos centrales, objetivos de sostenibilidad y fomento de las finanzas ecológicas» [2], los investigadores analizaron los mandatos de 135 bancos centrales y uniones monetarias de todo el mundo, con el fin de evaluar sus credenciales de sostenibilidad y de determinar si se les había encomendado, de forma implícita o explícita, la misión de fomentar las finanzas ecológicas.
Se basaron en trabajos anteriores para identificar los desafíos a los que han de enfrentarse los bancos centrales a la hora de abordar los riesgos medioambientales y definir cómo hacer frente a dichos riesgos.
Los investigadores acudieron a la base de datos de legislación del Fondo Monetario Internacional, y observaron que el 12% de los bancos centrales contaban con «mandatos explícitos de sostenibilidad», mientras que el 40% tenían el encargo de respaldar las prioridades políticas de sus respectivos gobiernos, lo que, «en la mayoría de los casos, incluía objetivos de sostenibilidad».
Aun en aquellos casos en los que los bancos centrales no cuentan con mandatos explícitos, algunos de ellos han adoptado sus propias políticas medioambientales, como el De Nederlandsche Bank, el banco central de los Países Bajos.
Por otro lado, bajo la dirección de su exgobernador Mark Carney, firme defensor de las políticas medioambientales, el Banco de Inglaterra ha tratado de abordar los desafíos que trae consigo el cambio climático. Si bien no ha recibido un mandato explícito para ello, su intención refleja el compromiso del gobierno británico de convertirse en una economía de cero emisiones netas y de buscar un «crecimiento sostenible y equilibrado».
El clima, en primer plano
El cambio climático y sus consecuencias se dejarán sentir en toda la sociedad y tendrán repercusiones en la inflación y la estabilidad financiera.
Los fenómenos meteorológicos extremos son cada vez más habituales, lo que podría afectar a la producción agrícola y aumentar el precio de los alimentos. En las economías emergentes, esta situación podría afectar en gran medida al empleo y el nivel de rentas.
Las condiciones meteorológicas extremas pueden provocar crisis de oferta que obliguen a «los bancos centrales a elegir entre estabilizar la inflación o estabilizar las fluctuaciones de la producción».
Podría haber una relación entre las políticas dirigidas a mitigar los efectos del cambio climático y la caída de la producción. El artículo plantea la hipótesis de que un impuesto sobre el carbono podría provocar un descenso de la producción y un repunte de la inflación. La subida de los tipos de interés que podría producirse en respuesta a ello podría agravar el problema al ralentizar la economía y fortalecer la divisa.
En lo que respecta a la estabilidad financiera, el artículo analiza los tres riesgos principales relacionados con el cambio climático: el riesgo de transición, el riesgo físico y el riesgo de responsabilidad. Los dos primeros afectan de forma considerable a la estabilidad macroeconómica y deben incorporarse a los análisis de escenarios.
Tal y como señala el trabajo de investigación, los riesgos relacionados con el cambio climático no son lineales. No pueden descartarse grandes crisis del sistema financiero mundial. Sin embargo, de momento son pocos los bancos centrales y las autoridades de control que han incorporado este aspecto a sus marcos de riesgo sistémico.
Ecologizar el sistema
El artículo analiza cómo los bancos centrales pueden contribuir a «ecologizar» el sistema financiero mundial. Para ello, los bancos necesitarían mandatos medioambientales explícitos, algo que pocos de ellos tienen.
La transición hacia una economía con bajas emisiones de carbono exigirá desviar enormes cantidades de dinero de sectores como el de los combustibles fósiles. Las medidas adoptadas por los bancos centrales para favorecer dicho reajuste podrían entrar en conflicto con sus principios de independencia y neutralidad de mercado.
Sin embargo, algunos bancos de los mercados emergentes ya han comenzado a tomar este tipo de medidas, ya que consideran que se trata de una solución viable para solucionar los fallos del mercado relacionados con el cambio climático.
Todo ello podría plantear ciertos interrogantes sobre el alcance de los mandatos de los bancos centrales: el hecho de imponer demasiados objetivos y pocas normas podría ser un problema. Por otro lado, la independencia de los bancos centrales elimina en cierto modo su responsabilidad pública, lo que significa que una serie de funcionarios que no han sido elegidos por los ciudadanos podrían adoptar medidas de gran calado o establecer políticas sobre el clima.
Para hacer frente a todo esto, los bancos «deben otorgar legitimidad a las medidas que adopten, comunicando con claridad su evaluación de los riesgos y los motivos que justifican su actuación política».
La actuación en materia de cambio climático es hoy más importante que nunca, y los bancos centrales van a desempeñar un papel clave en los próximos años, ofreciendo información y análisis y adoptando medidas y decisiones políticas.
No obstante, el documento señala que las autoridades y los gobiernos nacionales han de estar dispuestos a otorgar a los bancos todas las nuevas facultades que estos necesitan para liderar la lucha contra el calentamiento global. Y concluye: «un banco central que no se ocupe del riesgo climático no está haciendo su trabajo».
En relación con este trabajo académico, Johanna Lasker. directora del Grupo de Instituciones Oficiales de BNP Paribas Asset Management, señala:
«Sus autores ofrecen una evaluación exhaustiva de los complejos retos y oportunidades a los que se enfrentan los bancos centrales a la hora de determinar cómo incorporar el riesgo climático a sus mandatos, y llegan a la conclusión de que los bancos desempeñan un papel fundamental en el desarrollo de las finanzas ecológicas».
[1] La Global Research Alliance for Sustainable Finance and Investment and Investment es una red mundial formada por 19 importantes universidades creada en el año 2017 para promover una investigación académica rigurosa en materia de finanzas e inversión sostenibles. BNP Paribas Asset Management se convirtió en patrocinador de la GRASFI en el año 2018. Dicho patrocinio permite a BNP Paribas Asset Management acceder a los principales trabajos de investigación académica en materia de finanzas e inversiones sostenibles, enriqueciendo con ello el debate sobre estas cuestiones.
[2] El documento elaborado por Simon Dikau y Ulrich Volz, del Departamento de Economía de SOAS, está disponible en la siguiente dirección: https://www.soas.ac.uk/economics/research/workingpapers/file139494.pdf
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