Burbuja o no: dónde crea valor la tecnología disruptiva

PUNTOS CLAVE:

  • El impacto disruptivo de la IA trasciende el sector tecnológico, creando oportunidades atractivas en toda la economía.
  • Aunque un 88% de las empresas utilizan la IA como mínimo en un departamento, pocas la han implementado en todo el negocio.
  • Las condiciones de mercado actuales se parecen a las de la burbuja puntocom, pero también presentan diferencias cruciales.
  • El análisis fundamental de tipo bottom-up es esencial para identificar a los ganadores y evitar a los perdedores desbordados por una innovación vertiginosa.

La transformación digital es el tema de inversión más duradero de nuestra época. Según previsiones para 2030, el mercado global de la inteligencia artificial (IA) alcanzará los 1,8 billones de dólares, creciendo a una tasa compuesta anual del 36,6%1. Por su parte, el impacto económico total de la IA aportará 22,3 billones de dólares, un 3,7% del PIB global2. Subyaciendo a estos desarrollos, el gasto de capital en infraestructura de centros de datos debería alcanzar los 6,7 billones de dólares de aquí al final de la década3.

Sin embargo, nosotros creemos que las mayores oportunidades podrían esconderse en lugares donde los inversores no están buscando. A medida que el sector tecnológico crece y trastoca más y más partes de la economía tradicional, sus fronteras se están disolviendo. Ya no basta con identificar a ganadores de esta industria; la pregunta clave es qué empresas del conjunto de la economía están sacando más partido a estas innovaciones y logrando grandes ganancias de eficiencia y productividad gracias a ellas.

El coste de la transformación digital

No cabe duda de que la IA tiene potencial para transformar la economía global, y que su adopción no ha hecho más que empezar. En una encuesta llevada a cabo en 2025, McKinsey reveló que, aunque un 88% de las empresas habían adoptado la IA como mínimo en uno de sus departamentos4, la mayoría de ellas todavía experimentaban para identificar los usos prácticos con mayor impacto, y pocas habían implementado esta tecnología en todo su negocio.

Al mismo tiempo, las empresas implicadas en el desarrollo de la IA (no solo compañías de software, sino también proveedores de semiconductores y constructoras de infraestructura para centros de datos) han sabido aportar flujos de beneficio muy atractivos y crecimiento del capital a sus accionistas. Se prevé que el gasto en bienes de equipo de los principales hiperescaladores en los EE. UU. conducirá a una inversión superior a los 650.000 millones de dólares en 2026, más del triple del volumen desembolsado en 20245.

Este gasto obedece a la fuerte demanda. La cartera de pedidos contratados de los tres mayores hiperescaladores (Microsoft Azure, Amazon AWS y Google Cloud Platform) superaba el billón de dólares en ingresos futuros a fin de 2025, casi el doble con respecto al año anterior6. Todos ellos registran un fuerte crecimiento e ingresos crecientes en sus plataformas de computación en la nube.

A lo largo del año pasado surgieron dudas sobre la sostenibilidad de estas rentabilidades, y en torno a las valoraciones de las empresas tecnológicas en general. Una de las principales preguntas de los inversores en 2026 es si las potenciales rentabilidades a largo plazo de las ganancias de productividad aportadas por la IA pueden justificar un gasto a tal escala. ¿Son las valoraciones actuales un reflejo razonable de los flujos de caja futuros? ¿O acaso nos encontramos en una nueva burbuja puntocom?

Riesgos en el actual entorno

Las condiciones de mercado actuales muestran varias similitudes con la coyuntura previa al desplome de las acciones de internet y de telecomunicaciones de comienzos de 2000. Como a finales de los noventa, existe una feroz competencia entre las empresas, en esta ocasión para actualizar de manera constante las capacidades de sus modelos de IA y ser las primeras en llegar al mercado, lo cual podría conducir a un exceso de infraestructura construida.

La enorme inversión inicial que requieren los hiperescaladores hoy en día, y en particular el uso de vehículos de financiación mediante deuda (como por ejemplo el crédito no cotizado y las estructuras fuera de balance), tiene potencial de añadir un riesgo significativo. En la era puntocom, el crédito barato y la amplia disponibilidad de capital riesgo llevó a numerosas empresas tecnológicas a ampliar sus actividades pese al hecho de no generar beneficio.

Otra señal de alarma en el actual entorno es la aparición de estructuras financieras circulares entre varios de los principales actores en el sector de la IA, como por ejemplo fabricantes de equipamiento concediendo financiación a clientes para que puedan comprar sus productos: tales prácticas podrían elevar el riesgo sistémico.

Confianza en el panorama de inversión

Dicho esto, creemos no estar todavía en territorio de burbuja debido a varios factores atenuantes. Para empezar, los proveedores de servicios en la nube a la vanguardia en términos de gasto en bienes de equipo son empresas bien establecidas, con balances sólidos, y capaces de generar flujos de efectivo disponible positivos. Esto contrasta marcadamente con la situación de finales de los noventa, cuando gran parte de la inversión en infraestructura era financiada mediante deuda, y las empresas presentaban flujos de caja y balances mucho más precarios.

También cabe destacar que gran parte de la infraestructura necesaria para prestar servicios de IA a los usuarios finales (redes de fibra, teléfonos inteligentes y otros dispositivos) ya existe. Durante la fiebre de las puntocom, la infraestructura que requerían los servicios por internet estaba en ciernes, lo cual dificultaba la generación de ingresos por parte de los proveedores.

Al mismo tiempo, el auge de laIA todavía se halla en sus fases iniciales. ChatGPT se lanzó hace menos de cuatro años, y los agentes de IA (con su potencial para propiciar un fuerte aumento de la automatización de procesos) se hallan en un estadio más embrionario aún. También vemos un potencial considerable para la integración entre modelos fundacionales y dispositivos físicos en áreas como la robótica.

Desde nuestro punto de vista, un motivo final para mantener la confianza en el panorama de inversión en la IA es que las valoraciones actuales de las acciones tecnológicas todavía son mucho menos elevadas de lo que eran antes de 2000. De hecho, la rentabilidad moderada del sector en 2025, unida a un crecimiento sostenido del beneficio, ha conducido a un descenso de las valoraciones en base al beneficio proyectado a un año. Si bien es cierto que las valoraciones siguen superando la media correspondiente al periodo 2005-2020, esta prima está respaldada por medidas de rentabilidad en máximos históricos.

Todo esto nos lleva a seguir pensando que la IA es el tema de transformación digital con mayor impacto desde internet. Dicho esto, es esencial que los inversores no pierdan de vista ningún factor de riesgo potencial, incluida una eventual ralentización del ciclo de gasto. A lo mejor es incluso inevitable que se produzca un periodo de consolidación en el sector tecnológico. En los próximos años se perfilarán los ganadores, y aplicaciones o plataformas específicas se harán con el dominio del mercado.

Concentración en la sostenibilidad, la resiliencia y el valor

Creemos en mirar más allá de la volatilidad para descubrir las oportunidades más atractivas.

En la evolución de los mercados bursátiles es patente el ensanchamiento de los líderes del mercado. En 2025, tan solo dos de las “Siete Magníficas” batieron al índice general, pese a que en su conjunto las acciones tecnológicas continuaron registrando niveles sólidos de crecimiento del beneficio. Esto apunta a que la próxima fase de rentabilidades de la tecnología disruptiva se extenderá más allá de las empresas que construyen infraestructura para IA.

Creemos que las oportunidades reales se encuentran en negocios de los sectores sanitario, industrial, de servicios financieros, de energía y de consumo que aplican nuevas tecnologías para transformar sus propias actividades y posiciones competitivas.

Nos interesan especialmente tecnologías disruptivas adyacentes como la computación en la nube, el internet de las cosas (se prevé que el número de dispositivos conectados alcanzará los 39.000 millones de aquí a 20307) y la automatización. No obstante, otras áreas emergentes también merecen seguirse muy de cerca: se espera que la computación cuántica crecerá de 928,8 millones a 6500 millones de dólares antes de que termine la década8, mientras que el mercado de la edición genómica podría alcanzar los 28.600 millones de dólares de cara a 20329.

Para gestionar el riesgo y elevar la resiliencia de la cartera en todo el ciclo de mercado, nos concentramos en empresas sostenibles tanto a nivel financiero como medioambiental, con un foso competitivo sólido, y que cotizan en niveles de valoración atractivos. Nuestra libertad para invertir globalmente en todos los mercados de renta variable, sin restricciones por índices de referencia o de capitalización bursátil, es de gran importancia a este respecto.

Los cambios que percibimos en la economía global y en los mercados financieros pueden ser una espada de doble filo para los inversores. La innovación elevará la productividad y creará nuevos mercados, pero la trayectoria de crecimiento puede ser difícil de pronosticar, y a menudo conlleva incertidumbre y turbulencias bursátiles. A medida que la IA reconfigura sectores con gran rapidez, el análisis fundamental de tipo bottom-up es esencial para identificar a los ganadores y evitar a las empresas que quedan fuera de juego. Nuestro objetivo no es solo interpretar los cambios, sino también asegurar que nuestros clientes son capaces de navegar un entorno en plena evolución con una mayor perspectiva y resiliencia ante la volatilidad.

Amplía tu información sobre la estrategia Disruptive Technology de BNP Paribas Asset Management.

Fuente: BNP Paribas Asset Management, marzo de 2026.

[1] https://www.grandviewresearch.com/industry-analysis/artificial-intelligence-ai-market

[2] https://my.idc.com/getdoc.jsp?containerId=prUS53290725

[3] https://www.mckinsey.com/industries/technology-media-and-telecommunications/our-insights/the-cost-of-compute-a-7-trillion-dollar-race-to-scale-data-centers

[4] https://www.mckinsey.com/capabilities/quantumblack/our-insights/the-state-of-ai

[5] BNP PARIBAS DISRUPTIVE TECHNOLOGY, un fondo temático que invierte en los innovadores y beneficiarios de la transformación digital mundial, marzo de 2026, p.10.

[6] BNP PARIBAS DISRUPTIVE TECHNOLOGY, un fondo temático que invierte en los innovadores y beneficiarios de la transformación digital mundial, marzo de 2026, p.11.

[7] https://iot-analytics.com/number-connected-iot-devices/

[8] https://www.marketsandmarkets.com/Market-Reports/quantum-computing-market-144888301.html

[9] https://www.psmarketresearch.com/market-analysis/genome-editing-market

En el momento de redactar este artículo el 20/3/2026, el conflicto de Oriente Medio no ha justificado cambios significativos en nuestras perspectivas macroeconómicas base ni en nuestras recomendaciones de inversión. Para seguir nuestro análisis sobre los asuntos que impactan a los mercados, visita: Actualidad de Mercado.

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Algunos artículos pueden contener lenguaje técnico. Por esta razón, pueden no ser adecuados para lectores sin experiencia profesional en inversiones. Todos los pareceres expresados en el presente documento son los del autor en la fecha de su publicación, se basan en la información disponible y podrían sufrir cambios sin previo aviso. Los equipos individuales de gestión podrían tener opiniones diferentes y tomar otras decisiones de inversión para distintos clientes. El presente documento no constituye una recomendación de inversión. El valor de las inversiones y de las rentas que generan podría tanto bajar como subir, y es posible que el inversor no recupere su desembolso inicial. Las rentabilidades obtenidas en el pasado no son garantía de rentabilidades futuras. Es probable que la inversión en mercados emergentes o en sectores especializados o restringidos esté sujeta a una volatilidad superior a la media debido a un alto grado de concentración, a una mayor incertidumbre al haber menos información disponible, a una liquidez más baja o a una mayor sensibilidad a cambios en las condiciones sociales, políticas, económicas y de mercado. Algunos mercados emergentes ofrecen menos seguridad que la mayoría de los mercados desarrollados internacionales. Por este motivo, los servicios de ejecución de operaciones, liquidación y conservación en nombre de los fondos que invierten en emergentes podrían conllevar un mayor riesgo. Los activos privados son oportunidades de inversión no disponibles a través de mercados cotizados como por ejemplo las bolsas de valores de renta variable. Permiten a los inversores beneficiarse directamente a temas de inversión a largo plazo y pueden brindarles acceso a sectores especializados como infraestructura, inmobiliario, private equity y otros alternativos difícilmente disponibles a través de medios tradicionales. No obstante, los activos no cotizados requieren un examen minucioso, pues tienden a tener niveles elevados de inversión mínima y pueden ser complejos e ilíquidos.

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