Asegurando el futuro de la economía azul

No es por nada a la Tierra se la conoce como el planeta azul: el agua cubre una gran parte de su superficie. Los océanos son una enorme fuente de recursos y un frente crucial en la lucha contra el cambio climático. La protección del océano requiere inversión y medidas colectivas por parte de las autoridades y un amplio abanico de grupos de interés, entre ellos inversores y consumidores. Todo el mundo puede jugar un papel a este respecto.

Dependemos de los océanos para mitigar el cambio climático: el mar absorbe un 90% del calentamiento excedente generado por la actividad humana, produce un 50% del oxígeno en nuestro planeta y captura un 30% de las emisiones de dióxido de carbono. Además, el océano es una fuente vital de recursos: es el medio de subsistencia de millones de personas y genera alimentos para miles de millones, además de tener un enorme potencial energético y ser una fuente de minerales clave y de ingredientes para producir fármacos esenciales.

No obstante, existen señales de que el océano está pasando apuros. La temperatura media del mar subió hasta un nivel récord de 21,1 °C en marzo de 2023 y permaneció elevada durante 42 días, desconcertando a los científicos. El CO2 excedente en la atmósfera ha elevado la acidez del océano en un 30% en los últimos 200 años, lo cual representa el mayor cambio en la composición química del mas en los últimos 50 millones de años. Esto afecta a la vida marina y al papel del océano como sumidero de carbono.

La rápida industrialización de los océanos desde principios de siglo, o “aceleración azul”, también pone en peligro a su salud. Por ejemplo, se han instalado más de un millón de kilómetros de cable de fibra óptica, se han construido 9000 plataformas petrolíferas y se han creado decenas de parques de energía eólica marina.

Sin embargo, la política internacional está evolucionando para proteger las aguas del mundo. Recientemente, Naciones Unidas ha implementado dos políticas para abordar estos problemas: el Tratado de Alta Mar y el Tratado sobre Plásticos. El Tratado de Altamar de la ONU, firmado en marzo de 2023, se propone responsabilizar a los países de su actuación en altamar. Este acuerdo dispone la creación de áreas marinas protegidas, el uso compartido y equitativo de recursos genéticos y la realización de evaluaciones de impacto medioambiental.

También se ha avanzado hacia un acuerdo vinculante para combatir los residuos plásticos. Actualmente se está negociando un nuevo instrumento de ámbito mundial con fuerza jurídica para poner fin a la contaminación por plástico, cuya adopción está prevista para 2025.

Dicho esto, necesitamos hacer mucho más para proteger los océanos. El desarrollo de una economía azul sostenible pasa por la pesca y la acuicultura sostenibles en lugar de la sobrepesca, por la protección y el fomento de ecosistemas costeros que capturen carbono, y por mejorar el valor de los activos naturales y las atracciones turísticas.

Nuestra aportación

Como inversores y guardianes de los activos de nuestros clientes, consideramos nuestra obligación contribuir a la sostenibilidad de los ecosistemas marinos.

El equipo de gestión responsable y activismo de nuestro Centro de Sostenibilidad ha tomado medidas para conservar las poblaciones de cangrejos herradura, instando a 14 grupos farmacéuticos a que dejen de utilizar la sangre de estos animales en la investigación de endotoxinas. El cangrejo herradura se utiliza en la realización de pruebas de casi todas las vacunas, fármacos inyectables y dispositivos médicos implantados en humanos. Empleando una alternativa sintética aprobada por los organismos reguladores, estos animales tienen más oportunidades de recuperarse.

En línea con nuestro enfoque de inversión relacionada con la sostenibilidad, ofrecemos un fondo cotizado (ETF) de economía azul que invierte en cinco temas relacionados con el océano: energía y recursos, reducción de la contaminación, pescado y marisco, transporte marítimo y vida costera. Esto incluye la inversión en granjas de salmón que ayudan a reducir la presión sobre las poblaciones ícticas, el descenso de la contaminación y los residuos químicos y la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI).

Si deseas saber más sobre la inversión en empresas que contribuyen al desarrollo de una economía azul sostenible, lee sobre nuestro ETF Blue Economy.

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Riesgo de inversión en cuestiones medioambientales, sociales y de buen gobierno (ESG): La falta de definiciones y etiquetas comunes o estandarizadas que integren los criterios ESG y de sostenibilidad en el ámbito de la Unión Europea puede dar lugar a diferentes enfoques por parte de las gestoras a la hora de establecer objetivos en materia de ESG. Además, puede dificultar la tarea de comparar estrategias que integren dichos criterios ESG y de sostenibilidad, ya que la selección y las ponderaciones utilizadas para elegir las inversiones pueden estar basadas en indicadores con el mismo nombre, pero con significados subyacentes diferentes. A la hora de evaluar un título determinado sobre la base de los criterios ESG y de sostenibilidad, la Gestora de Inversiones puede también recurrir a fuentes de datos ofrecidas por proveedores externos de análisis ESG. Dada la naturaleza dinámica de las cuestiones ESG, es posible que estas fuentes de datos estén incompletas, sean imprecisas o no estén disponibles. La aplicación de normas de conducta empresarial responsables al proceso de inversión puede llevar a la exclusión de los títulos emitidos por determinados emisores. Por lo tanto, la rentabilidad (del Subfondo) puede ser en ocasiones mejor o peor que la rentabilidad de los fondos comparables que no aplican dichas normas.

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