Perspectivas a largo plazo tras las elecciones estadounidenses: todo cambia, menos la renta fija

A la hora de evaluar el efecto de circunstancias recientes como las elecciones estadounidenses, los inversores deben tratar de dejar a un lado la retórica y todas las interferencias que puedan distraer su atención. De lo que se trata es de determinar cómo puede afectar el resultado al panorama general y, por extensión, al potencial de la renta fija de generar rentas sin pérdida de capital.

La premisa principal a la hora de invertir en renta fija con riesgo de crédito es la posibilidad de acceder a un flujo fiable de rentas sin interrupciones. Es más importante evitar los títulos menos favorables que escoger a los más favorables. Con esto en mente, resulta razonable plantearse cómo puede afectar una circunstancia determinada al flujo de rentas (pago de cupones y reembolsos) y a la posibilidad de pérdida de capital.

¿Es posible que se produzcan cambios importantes con el demócrata Joe Biden en la presidencia de Estados Unidos, probablemente con un Congreso dividido?

Cambios importantes tras las elecciones

Si echamos un vistazo al contexto macroeconómico, vemos que el país sigue inmerso en la pandemia de COVID-19. El número de casos crece con rapidez, con más de 120.000 nuevas infecciones al día, lo que podría obligar a las autoridades a aplicar medidas más estrictas para contener el virus.

Podrían volver a imponerse medidas de confinamiento en el país, al menos a nivel local, lo que tendría efectos deflacionistas y debilitaría aún más el crecimiento. La estanflación resultante acabaría con las esperanzas de una recuperación de la economía en forma de V. En su lugar, esta recuperación podría tener forma de W, en la que la caída registrada en el segundo trimestre marcaría la primera oleada del virus, seguida por una fuerte recuperación en el tercero, y una nueva caída en el cuarto trimestre del año, que reflejaría la reaparición del virus. La enfermedad ha sido el factor que más ha influido en la economía en lo que va de año, y continuará siéndolo en 2021, aun cuando el nuevo presidente convierta la lucha contra la pandemia en una prioridad en sus primeros meses de mandato.

Límites a las medidas de apoyo al crecimiento y la inflación

La capacidad de Biden para impulsar la economía con un nuevo paquete de estímulos similar en volumen al aprobado en marzo por valor de 2,2 billones de dólares podría verse obstaculizada por un Congreso dividido, en el que los demócratas obtendrían una mayoría debilitada en la Cámara de Representantes y, en este momento y en el mejor de los casos, solo una escasa mayoría en el Senado. Esta situación podría llevar a que se mantuviera el estancamiento producido por los desacuerdos entre partidos, lo que reduciría el respaldo al crecimiento y el empleo, contendría el aumento de los activos de riesgo y limitaría enormemente cualquier posibilidad de reflación.

Como es probable que las medidas de estímulo aprobadas en el marco legislativo resulten insuficientes, sería la Reserva Federal la que tendría que acudir en auxilio de la economía. La entidad ya ha afirmado estar lista para ello. Su intervención podría traer consigo un recorte de tipos de interés. Además, la Reserva Federal podría ampliar sus medidas de expansión cuantitativa, manteniendo los tipos de interés del mercado e inyectando liquidez en la economía con compras de bonos, incluidos los emitidos por las empresas.

Mientras tanto, la economía registraría una nueva contracción (es decir, una recaída en la recesión, la tercera fase de la W) y posiblemente una recuperación una vez que las medidas contra el virus vayan surtiendo efecto, que podría ser ya en el segundo trimestre de 2021. En lo que respecta a la estabilización de la economía, lo que realmente marcará la diferencia será el momento y la producción de una o más vacunas.

¿Dónde quedan los inversores en renta fija en este escenario económico?

La renta fija es una clase de activo amplia. Algunos segmentos están muy correlacionados con los ciclos económicos, pero otros no.

Pensamos que, para generar rendimiento, los inversores deberían mantener una exposición sobreponderada a los sectores de renta fija no gubernamental y a otros instrumentos de rendimiento elevado, frente a la deuda pública y los bonos libres de riesgo. No obstante, nos enfrentamos a otra ralentización económica sin la presencia de presiones inflacionistas, por lo que sería recomendable mantener la prudencia. En nuestro caso, lo más probable es que optemos por reducir nuestra posición en riesgo, típicamente sobreponderada.

Las medidas de apoyo del gobierno o de la Reserva Federal podrían favorecer la deuda corporativa de grado de inversión, aun en el caso de que el deterioro de la economía provocara una caída de la clase de activo. Pensamos que este segmento podría obtener un equilibrio razonable entre riesgo y rendimiento.

En lo que respecta al crédito de alto rendimiento, donde el riesgo de impago es más acusado, las primas de riesgo («diferenciales») se sitúan en los niveles registrados en febrero (véase gráfico 1), antes de que se declarara la pandemia. En aquel momento, las perspectivas apuntaban al crecimiento económico y las cifras de crecimiento de los beneficios y de flujos de caja eran mucho más positivas que las actuales. En nuestra opinión, el posible que las tasas de impago actuales sean superiores a lo que descuenta el mercado.

Pensamos que podrían surgir oportunidades de inversión en la tercera fase de la W, especialmente en la deuda de alto rendimiento. Hay ciertos sectores que están claramente amenazados, como el de los viajes, el alojamiento, el ocio o la energía. Pero hay otros sectores, como el de bienes de consumo básico, sanidad y minería de oro, cuyos ingresos y ganancias son menos sensibles a los vaivenes del ciclo económico y que podrían ofrecer ciertas oportunidades de inversión. Lo mismo ocurre con las compañías de grado de inversión que han conseguido hacer frente a las caídas recientes del mercado sin aumentar de forma excesiva su nivel de deuda.

Resumiendo: en nuestra opinión, es poco probable que las elecciones estadounidenses vayan a suponer un cambio en lo que respecta a las perspectivas de bajo crecimiento y elevados niveles de deuda. En este contexto, pensamos que el análisis fundamental y la selección de títulos son herramientas fundamentales a la hora de aumentar el valor financiero de la renta fija.

Te animamos a escuchar el pódcast con Dominick DeAlto, director de inversión en renta fija.


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