Tensiones globales: estrategias de inversión para mercados inciertos

Las tensiones geopolíticas y la incertidumbre económica ponen en peligro la estabilidad del mercado, pero muchos inversores siguen sin prepararse de cara a un panorama complicado. Los mercados privados y la deuda no cotizada ofrecen una alternativa atractiva.

El clima político y económico incierto está creando retos para muchos inversores. La guerra en Ucrania y las sanciones internacionales impuestas a Rusia, las tensiones renovadas entre Estados Unidos y China, el auge generalizado de las políticas comerciales proteccionistas, la pandemia de COVID-19 y el brexit han contribuido a las presiones inflacionarias.

Los observadores veían esta situación como transitoria en un principio, pero ahora se teme que la inflación haya arraigado y que los riesgos se estén tornando estructurales. Un entorno más inflacionario podría llevar a los bancos centrales a subir sus tipos de interés con mayor rapidez y en mayor medida de lo previsto, lo cual a su vez podría dar pie a un periodo de crecimiento inferior a la tendencia o de contracción en muchas regiones.

Obviamente, esto presenta un serio desafío para los inversores. Pese a la volatilidad mostrada por los mercados de renta variable y de renta fija en los últimos doce meses, sus cotizaciones todavía no parecen reflejar estas perspectivas más negativas a largo plazo.

La estimación de consenso en la bolsa estadounidense, por ejemplo, es de un crecimiento interanual del 9% el año que viene, pero una recesión podría conllevar caídas de doble dígito. Los riesgos de recesión debida a subidas de los tipos de interés son más bajos en la eurozona, pero esta región todavía se enfrenta a amenazas económicas significativas, especialmente la perspectiva de que Rusia suspenda la exportación de gas este invierno.

Los inversores deben examinar cuidadosamente estas presiones inflacionarias a largo plazo en distintos mercados a la hora de gestionar el perfil de riesgo/rentabilidad de sus carteras. Generar alfa podría ser más difícil en plena ralentización económica, pero diversificando mediante posiciones en activos menos líquidos aún es posible batir al mercado en este entorno más complicado.

Previsiones económicas sombrías para Estados Unidos y la eurozona

Las presiones inflacionarias están afectando a los mercados de renta variable y de renta fija estadounidenses y europeos.

Estados Unidos experimenta el mayor desequilibrio entre oferta y demanda laboral desde los años setenta. La estrategia de la Reserva Federal ha sido subir el precio del dinero para debilitar la demanda y eliminar estos puestos de trabajo excedentes sin elevar las cifras de paro, pero la entidad reconoce que lograr el “aterrizaje suave” que desea no será tarea fácil.

Es probable que los tipos de interés sigan subiendo hasta que los datos muestren de forma inequívoca que la inflación comienza a frenarse. Prevemos que la tasa de fondos federales cerrará 2022 en el 4%, un nivel superior al que descuenta el mercado actualmente. Asimismo, la Fed podría implementar subidas adicionales de tipos en 2023, en función de si la inflación disminuye y surgen señales de crecimiento en Estados Unidos y otras grandes economías. Esto afectará a las rentabilidades al vencimiento (TIR) de la renta fija estadounidense, y la perspectiva de que unos mayores tipos de interés ahoguen el crecimiento económico y puedan provocar una recesión será probablemente fuente de volatilidad en los mercados de renta variable.

En la eurozona, la energía permanece en primer plano: se teme que un recorte del 10% del suministro de gas por parte de Rusia podría reducir el crecimiento en un 0,7%. La suspensión total de las importaciones de gas ruso podría conducir a una fuerte recesión, y el resultado sería una inflación elevada.

Los riesgos en torno a la inflación subyacente de la eurozona son más dispares que en Estados Unidos. La inflación de bienes industriales no energéticos se ha frenado un tanto al relajarse las restricciones en torno al COVID-19 en Asia, y las existencias corporativas han comenzado a acumularse mientras la demanda de consumo disminuye. Sin embargo, la inflación de servicios permanecerá elevada a corto plazo, y las escaseces de mano de obra debido a las disrupciones de la pandemia siguen impulsando los salarios. Esto podría alimentar nuevas subidas de la inflación si los acuerdos salariales se vinculan a ajustes del coste de la vida.

Las últimas revisiones al alza de los pronósticos de inflación por parte del Banco Central Europeo todavía parecen demasiado optimistas en el marco de las recientes subidas de los precios. Así, es probable que la entidad deba revisar sus proyecciones en septiembre, con lo que la perspectiva de tipos de interés en la eurozona continúa siendo muy incierta.

En nuestra opinión, es poco probable que la inflación cambie de rumbo pronto en la región. El BCE anticipa que tocará techo en septiembre en torno al 9%, aunque cabe la posibilidad de que se supere este nivel.

Diversificación en los mercados privados

Unos mayores niveles de inflación, la subida de los tipos de interés y la ralentización del crecimiento afectarán a los mercados de renta variable y de renta fija de Estados Unidos y la eurozona. Esto podría llevar a muchos inversores institucionales a considerar estrategias de diversificación que incluyan a otras clases de activo, entre ellas los mercados privados y la deuda no cotizada. Quien ya esté expuesto a esta clase de activo podría considerar elevar o ampliar su asignación.

Las inversiones en mercados privados y deuda no cotizada ofrecen ventajas de diversificación obvias. Sus rentabilidades están menos correlacionadas con las posiciones en acciones/bonos, y ofrecen una prima al ser inversiones menos líquidas. Sus flujos de ingresos defensivos y no cíclicos les aportan solidez incluso en fases de ralentización económica, y son un modo efectivo de mejorar el perfil de riesgo/rentabilidad de una cartera, por complicado que sea el entorno económico.

En esta clase de activo, los inversores tienen un amplio rango de estrategias entre las que elegir, desde deuda de infraestructura y préstamos a pymes hasta deuda inmobiliaria y titulizaciones sintéticas. Cada una de ellas ofrece potencial de diversificación adicional por regiones y divisas, además de opciones en todo el espectro de capital (duración, interés fijo o flotante, o deuda sénior, mezzanine y subordinada).

Muchas de estas estrategias están bien posicionadas para aportar crecimiento tanto a medio como a largo plazo. Un área de crecimiento importante procederá probablemente del giro hacia economías más verdes y con menores emisiones, a medida que gobiernos y empresas se esfuerzan por alcanzar los objetivos de neutralidad de carbono.

Asimismo, es probable que la actual inestabilidad política acelere esta tendencia. Aunque la producción doméstica de combustibles fósiles podría verse impulsada brevemente tanto en Estados Unidos como en la eurozona, es probable que esto venga acompañado de mayores niveles de inversión en infraestructura de renovables y opciones de almacenamiento.

Esta es un área de crecimiento, que ofrece varias oportunidades de financiación a las gestoras de deuda no cotizada y de activos privados y a sus inversores institucionales. Además de presentar oportunidades de inversión excitantes, la deuda privada tiene características ESG atractivas.

BNP Paribas Asset Management ha desarrollado unos conocimientos y experiencia considerables en inversiones en deuda no cotizada y mercados privados, con equipos especializados trabajando en distintas estrategias. El abanico de opciones de inversión a distintos niveles de riesgo y rentabilidad se consideran a través de una lente ESG.

Las tensiones globales continúan esbozando un entorno complicado para los inversores, con una realidad económica menos benigna caracterizada por mayor inflación y menor crecimiento. Los inversores con horizontes de medio a largo plazo podrían necesitar una mayor diversificación y exposición a activos con cualidades más defensivas y perfiles de riesgo/rentabilidad atractivos.

Las inversiones en mercado privados y en deuda no cotizada son una opción interesante para inversores en busca de rentabilidades de alfa en un clima económico en pleno cambio.

Aviso legal

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