Los grandes cambios que se han producido en los últimos años en nuestra forma de trabajar, consumir y comunicarnos han aumentado el carácter disruptivo de la tecnología, lo que está impulsando los avances en áreas como, por ejemplo, la computación en la nube, el internet de las cosas, el contenido en streaming y la inteligencia artificial.
La transición brusca (y forzosa) hacia estilos de vida que implican un mayor distanciamiento social ha generado una creciente demanda de tecnología e innovaciones que favorecen la creación de soluciones virtuales, online y en la nube para muchas actividades cotidianas. En lo que se refiere a trabajar desde casa, es poco probable que se revierta la tendencia que ha favorecido la adopción generalizada del teletrabajo una vez que la pandemia remita por completo.
La pandemia también ha dado lugar a un repunte de la automatización, sobre todo en los sectores de servicios, donde el distanciamiento social obligó a muchos empleados a trabajar desde casa durante varios meses, ausencias que posteriormente se prolongaron por el temor a contagiarse en la empresa.
El comercio electrónico ha proliferado enormemente, lo cual ha impulsado la publicidad por internet y los servicios de pagos electrónicos, además de producir un auge significativo del almacenamiento físico y automatizado, junto con los repartos a domicilio.
La integración de los canales físicos y electrónicos por un número creciente de empresas es algo previsible; la realidad aumentada permite ofrecer una experiencia de compra más fácil y agradable; y la fijación de precios ajustada dinámicamente a la demanda de los consumidores tiene visos de impulsar los beneficios y los ingresos.

La promesa de ampliar la cobertura de internet en todo el mundo
Los macrodatos (big data), la inteligencia artificial, el análisis de datos y la ciberseguridad ya se consideran herramientas esenciales para poder superar los complejos problemas de índole económica, demográfica y social que afrontan muchos sectores. La transformación digital se ha vuelto inevitable en toda la sociedad, lo que obliga a los países a tomar medidas para evitar que se amplíe la brecha digital en sus respectivas poblaciones.
Como ocurre con cada etapa de la evolución digital, la tecnología 5G está abocada a transformar el modo en que usamos la tecnología. Se cree que su mayor velocidad y escala abrirán el mercado a una conectividad inteligente en cada vez más hogares y empresas, además de conllevar un mayor uso de los macrodatos, la inteligencia artificial y la automatización de vehículos.
Otro catalizador de este fenómeno podría ser el proyecto de ley de infraestructura en Estados Unidos, cuyo presupuesto asciende a 1,2 billones de dólares. La implantación de la banda ancha vía satélite se encuentra en fase avanzada y promete ampliar la cobertura global de internet a las áreas rurales y remotas que actualmente no están bien atendidas. Esto causaría una profunda transformación en las comunidades, especialmente en el mundo en desarrollo.
Los reguladores analizan minuciosamente todas las compañías. Los inversores también deberían hacerlo
El sector tecnológico global se enfrenta a un mayor escrutinio normativo en materia de privacidad y seguridad de datos, debido también al poder monopolístico que ostentan algunos de los mayores proveedores de plataformas. China ha registrado un aumento de las tensiones entre el gobierno y varios gigantes tecnológicos en esta área.
En Estados Unidos, estos problemas han captado la atención de los políticos y son objeto de iniciativas normativas cada vez mayores. La legislación propuesta introduciría cambios radicales tanto en la forma de aplicar las leyes antimonopolio como en el modo en que las empresas gestionan y supervisan sus plataformas. El efecto comercial que esto causaría en la rentabilidad podría variar considerablemente de una empresa afectada a otra, por lo que consideramos crucial realizar un análisis fundamental de empresas específicas para evaluar el impacto que tendría en los argumentos de inversión.
La reducción de estímulos podría reducir la demanda de semiconductores
Otro motivo de preocupación podría ser la persistente escasez de suministros y las interrupciones en el abastecimiento, dos cuestiones que podrían seguir afectando a las operaciones desarrolladas por las compañías tecnológicas, sobre todo las que ofrecen productos físicos. Aumentar la oferta de semiconductores será un proceso lento debido al tiempo que lleva construir nuevas fábricas y equiparlas. Las empresas y los países también tardarán tiempo en resolver las restricciones impuestas en el transporte y la logística.
Sin embargo, creemos que la demanda de semiconductores se moderará con la reducción de las medidas de estímulo orientadas al consumidor. Algunas restricciones podrían suprimirse a medida que avance el año, lo que redundará en beneficio de la oferta.
Las empresas tecnológicas podrían verse temporalmente afectadas por la subida de los tipos de interés
¿Qué pasa con la inflación y la subida de tipos de interés? El posible deterioro de los mercados de renta fija amenaza a los títulos tecnológicos de mayor crecimiento con futuros flujos de caja descontados a más largo plazo. En el caso de producirse una inflación prolongada superior a la tendencia, las compañías tecnológicas podrían quedar rezagadas, aunque creemos que esto durará poco dadas las firmes tendencias de crecimiento centradas en áreas como la computación en la nube, la automatización y el internet de las cosas.
Tratamos de mitigar el riesgo de inflación y el asociado a unos tipos de interés más altos gestionando los tamaños de las posiciones y equilibrando los títulos de alto crecimiento y elevada valoración con inversiones en empresas de crecimiento más estable con valoraciones atractivas.
Actualmente, las valoraciones relativas del sector son más altas que el patrón histórico en algunas áreas, incluido el software de alto crecimiento. Sin embargo, creemos que este sector merece una prima de valoración respecto al conjunto del mercado debido a la mejoría de su rentabilidad sobre el capital invertido y a sus excelentes perspectivas de crecimiento.
Aumento del gasto en ciberseguridad, migración a la nube, herramientas de colaboración, análisis de datos
Prevemos que el gasto en tecnología y la demanda de chips y componentes del sector industrial y de automoción mantendrán su solidez. Aunque los expertos prevén que el fuerte gasto en tecnología a escala mundial acabará moderándose, en 2022 aún mantendrá un elevado nivel de crecimiento. Según la previsión de Gartner (a fecha de octubre de 2021, Gartner Inc.), el gasto tecnológico de las empresas aumentará un 9,5% a escala mundial en 2021 y un 5,5% en 2022.
A tenor de las encuestas realizadas a profesionales de tecnologías de la información, las principales áreas de gasto son, entre otras, la ciberseguridad, la migración a la nube, las herramientas colaborativas y el análisis de datos. Estas áreas encajan bien con nuestra tesis sobre los principales temas de crecimiento a largo plazo y tecnologías fundacionales.
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