Ecaterina Bigos, directora de inversiones de Asia, excluido Japón, de AXA IM Core (que forma parte de BNP Paribas Asset Management), y Daniel Morris, estratega jefe de mercado, nos hablan sobre la posible evolución de los mercados financieros en 2026, así como sobre las mayores oportunidades y los principales riesgos.
En lo que se refiere a las cuestiones a las que hay que prestar especial atención este año, destacan el objetivo de Estados Unidos de producir más de lo que consume, la durabilidad del gasto de capital en inteligencia artificial, la evolución de la política monetaria y el impulso de Europa por reforzar su competitividad y su autonomía estratégica. Además, Ecaterina afirma que China es la gran oportunidad en 2026, en un contexto de rotación de su economía hacia un modelo basado en la demanda interna.
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Rotación de los factores impulsores de crecimiento
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Daniel Morris: Hola y bienvenidos al podcast Talking Heads de BNP Paribas Asset Management. Nuestros equipos de inversión comparten su visión, análisis y perspectivas en español, gracias a la inteligencia artificial.
En este episodio hablaremos sobre las perspectivas para los distintos activos en 2026. Soy Daniel Morris, estratega jefe de mercado, y hoy me acompaña Ecaterina Bigos, directora de inversiones de Asia, excluido Japón. Bienvenida, Ecaterina, muchas gracias por acompañarme en el episodio de hoy.
Ecaterina Bigos: Encantada de estar aquí. Feliz año nuevo también para ti y tus oyentes, Daniel.
DM: Deberíamos empezar analizando lo ocurrido en 2025. En términos generales, y al menos desde la perspectiva de la inversión, las cosas fueron mucho mejor de lo esperado. Los mercados de renta variable registraron sólidos resultados, y la renta fija tampoco lo hizo nada mal. Al mismo tiempo, anticipamos nuevas sorpresas este año. Sin embargo, trataremos de reflexionar sobre la posible evolución de los mercados y sobre todas aquellas cuestiones que los inversores deberían tener en cuenta. ¿Podrías decirnos cuáles crees que son las mayores oportunidades y los principales riesgos?
EB: Al analizar las oportunidades y los riesgos en 2026, me viene a la cabeza una única frase: rotación de los factores impulsores de crecimiento. Permíteme explicarlo. En el caso de Estados Unidos, por ejemplo, el objetivo para 2026 y años posteriores es producir más de lo que se consume en el país. Dicho de otra manera: la reindustrialización constituye la mayor oportunidad. Todo ello tiene que ver en gran medida con la oportunidad que ofrece la tecnología de la inteligencia artificial: se trata de consolidar una mayor cuota de producción manufacturera de alto valor añadido, dejando la de menor valor añadido mayoritariamente en manos de las importaciones.
¿Cómo se posiciona Estados Unidos frente a esta oportunidad? En este sentido, destacaría varios aspectos. En primer lugar, se espera que el crecimiento de la economía estadounidense mantenga su solidez, con el respaldo del consumo y del aumento de la inversión. Los balances de las familias están saneados y los ingresos son estables, lo que también favorece el consumo. En concreto, se espera que la solidez del consumo en los tramos de renta más altos, gracias al efecto riqueza y a las reservas de ahorro, continúe impulsando la capacidad de resistencia de la economía estadounidense. El riesgo potencial al que se enfrenta este escenario está en la vulnerabilidad del consumo a la contracción de la renta real, especialmente en los tramos de rentas bajas.
Otro punto que quería destacar se refiere a la durabilidad del gasto de capital en inteligencia artificial. El desarrollo de la inteligencia artificial constituye una temática estructural, no solo en Estados Unidos, sino en todo el mundo. Las empresas estadounidenses muestran una clara voluntad de intensificar su gasto de capital, y los objetivos de seguridad nacional aportan una justificación adicional para mantener un firme compromiso en este sentido. Se espera que los hiperescaladores mantengan sus ambiciosos planes de gasto de capital. ¿Cuáles son los riesgos? Comienzan a surgir ciertos problemas en torno a la temática de la inteligencia artificial. Algunos participantes en el mercado han señalado ciertas limitaciones relacionadas con la disponibilidad de energía barata, así como con la capacidad de infraestructuras. También existe el riesgo de decepción o de falta de monetización de la inversión, algo a lo que los participantes en el mercado prestarán especial atención.
Permíteme señalar otra cuestión fundamental, especialmente para Estados Unidos: se espera que los efectos de la nueva ley fiscal estadounidense comiencen a materializarse en la actividad empresarial ya en 2026. Esta ley incentiva a las empresas a impulsar la inversión y la relocalización, favoreciendo así el regreso al país de parte de la actividad manufacturera.
Por último, aunque no por ello menos importante, tenemos la flexibilización de la política monetaria y el sesgo expansivo de la Reserva Federal, que ofrece un respaldo adicional. Jerome Powell, presidente de la entidad, se ha mostrado partidario de una orientación más expansiva de la política monetaria, haciendo hincapié en los riesgos a la baja para el crecimiento, ha señalado que la inflación, excluidos los aranceles, se acerca al objetivo del 2%, y ha afirmado que los tipos de interés se sitúan en el tramo superior del rango neutral. ¿Cuáles son los riesgos en este sentido? Podría producirse un aumento de la inflación, o una rápida desaceleración del mercado laboral. Un escenario de recortes de tipos de carácter recesivo por parte de la Reserva Federal supondría un riesgo para esta narrativa de crecimiento.
DM: Si nos fijamos en el escenario que teníamos en abril de 2025, tras el Día de la Liberación, una de las muchas sorpresas que nos ha deparado el año ha sido la evolución de Europa a pesar de las diversas crisis internas y externas. El crecimiento de la economía europea ha mantenido su solidez y los activos europeos han superado a los estadounidenses. ¿Cómo crees que evolucionará la situación en 2026?
EB: En el caso de Europa, la región deberá abordar su competitividad y su autonomía estratégica, que serán, en última instancia, las que impulsen el crecimiento desde nuevas fuentes. Permíteme explicarlo. Durante los últimos cinco años, Europa ha ido perdiendo cuota de mercado en las exportaciones, principalmente en favor de China. Si atendemos al ámbito de la innovación, vemos que la región ha quedado rezagada. Uno de los mayores obstáculos está en la fragmentación de los mercados y del entorno normativo en los 27 Estados miembros. Pero Europa está reaccionando. El impulso fiscal alemán es un factor favorable a largo plazo para el crecimiento de la economía europea. Lo que se necesita es rapidez. El principal riesgo es que los responsables políticos sean demasiado lentos a la hora de reducir la mencionada brecha de innovación, reforzar la seguridad económica y profundizar en un mercado único en ámbitos como el capital, la energía y los servicios digitales.
DM: Hemos hablado hasta ahora de los principales mercados desarrollados, pero no podemos hablar de los riesgos globales sin mencionar a China. También ha sorprendido el hecho de que, a pesar de los fuertes aranceles impuestos por Estados Unidos, se ha observado un aumento significativo de las exportaciones chinas y de su superávit comercial. ¿Cuál es tu opinión al respecto?
EB: China es la gran oportunidad en 2026. Su economía está rotando hacia un modelo más basado en la demanda, tras el modelo anterior, impulsado por el comercio, que funcionó bien en un contexto de globalización de la economía. La exportación siguió siendo uno de los mayores impulsores del crecimiento en 2025, lo que permitió al país mantener su cuota de mercado dominante a pesar de la intensificación de las tensiones comerciales con Estados Unidos.
Sin embargo, las autoridades chinas se han propuesto el objetivo de proteger el mercado nacional, lo que las lleva a enfrentarse a desequilibrios estructurales y dificultades cíclicas. La debilidad del sector privado y de la confianza de los consumidores, unida a los desequilibrios entre la oferta y la demanda, está afectando a los beneficios empresariales fuera de los sectores de interés estratégico.
En última instancia, la reactivación de la demanda interna es clave para el crecimiento sostenido de la economía a largo plazo. Sin embargo, aún llevará un tiempo reorientar la economía hacia un modelo con mayor peso del consumo interno. Es necesario abordar el exceso de oferta en el mercado inmobiliario, junto al aumento del gasto en bienestar social y la seguridad laboral, para liberar el ahorro de los hogares.
Por ahora, la estrategia pasa por apoyarse en un crecimiento impulsado por la inversión y el comercio, poniendo el acento en el desarrollo de un sistema industrial moderno y en la autosuficiencia tecnológica. Este enfoque se basa en la idea de que la inversión creará nuevos puestos de trabajo, favorecerá el crecimiento de los ingresos y, por extensión, impulsará la demanda. Sin embargo, el futuro económico y la evolución del contexto geopolítico, así como la aplicación de las políticas, resultarán cruciales para el reequilibrio de la economía china hacia un modelo basado en la demanda.
DM: Vale, ya hemos recorrido el mundo. Teniendo en cuenta lo que hemos comentado hasta ahora, ¿cómo podría afectar todo esto a las distintas clases de activos y cuáles son tus principales convicciones?
EB: Las oportunidades que ofrece la inteligencia artificial no son exclusivas de Estados Unidos, sino que se dan a escala mundial. Las cadenas de suministro, por ejemplo, se encuentran fundamentalmente en Asia. Es probable que el liderazgo del mercado se amplíe. Los ingredientes fundamentales para el éxito, y los aspectos a los que hay que prestar especial atención, son el acceso a fuentes de energía fiables y de bajo coste, las capacidades en el desarrollo de modelos avanzados de inteligencia artificial, los datos y la experiencia en su gestión y el aumento de la confianza en los mecanismos de control. La volatilidad va a estar presente en 2026, al igual que lo estuvo en 2025. Cuando las valoraciones se basan en unas expectativas de beneficios muy exigentes, cualquier elemento que ponga en duda la trayectoria de crecimiento puede provocar fuertes oscilaciones en las cotizaciones.
Por otra parte, estamos asistiendo a una ampliación del liderazgo en el mercado estadounidense: las compañías de pequeña y mediana capitalización tienen mayor margen de revalorización en 2026. Se espera que los beneficios empresariales se vean impulsados por unas estructuras de costes más eficientes, un repunte de la demanda, las revisiones al alza de los beneficios, la ampliación de liderazgo del mercado, junto con los efectos de la inteligencia artificial a lo largo de la cadena de suministro y el aumento de la eficiencia. Los recortes de tipos de interés por parte de la Reserva Federal, el crecimiento económico y un entorno fiscal y normativo positivo también podrían favorecer el contexto de beneficios empresariales.
He hablado sobre el objetivo europeo de adoptar un enfoque más estratégico y de la necesidad de avanzar con éxito hacia la autonomía estratégica y la competitividad. La mejora de las condiciones financieras en todo el mundo y del crecimiento de la economía mundial representa un importante catalizador macroeconómico que podría facilitar dicho avance. El Banco Central Europeo está preparado para actuar si el crecimiento se ve amenazado. Me gustaría concluir con una cita de la comisaria europea de servicios financieros, quien señaló que ha llegado el momento de convertir la capacidad de resistencia en competitividad, la prudencia en progreso y la regulación en un incentivo para el crecimiento.
Para terminar, me gustaría hablar sobre las convicciones en el segmento del crédito. Si no se produce una recesión, podríamos asistir a una reducción de los diferenciales, lo que justifica asignaciones en un enfoque multiactivo. En lo que se refiere al crédito, nuestras expectativas son positivas tanto en el ámbito del grado de inversión como en el de alto rendimiento. Las perspectivas macroeconómicas son favorables. Los fundamentales de los emisores corporativos mantienen su solidez. Es cierto que las valoraciones son exigentes y los diferenciales son reducidos, pero no de una forma excesiva, si tenemos en cuenta el entorno de crecimiento favorable y la calidad estructuralmente elevada de los emisores. Hemos de prestar atención al aumento de la emisión en 2026, especialmente en el segmento de crédito estadounidense de grado de inversión, en relación con el incremento del gasto de capital por parte de las compañías tecnológicas. No obstante, se prevé que dicha oferta sea absorbida por la sólida demanda de inversores en busca de rendimiento, no solo en Estados Unidos, sino también a escala mundial.
DM: Ecaterina, has resumido tus perspectivas para 2026 en una frase: rotación de los factores impulsores de crecimiento. Eso significa, por ejemplo, en Estados Unidos, la reindustrialización basada en la inteligencia artificial. La inteligencia artificial seguirá siendo un factor clave de crecimiento también en Europa, ya que permitirá a la región ir más allá de la mera capacidad de resistencia, incluso con las dificultades que plantean sus objetivos de competitividad y autonomía estratégica. En China se espera una rotación desde un crecimiento impulsado por las exportaciones hacia un modelo basado en la demanda interna. En términos generales, nos has hablado de un entorno positivo para los activos de riesgo, como la renta variable y el crédito. Ecaterina, muchas gracias por acompañarme en el episodio de hoy.
EB: Gracias, Daniel.
DM: Pues así terminamos nuestro episodio de Talking Heads. Si desean más información, no duden en ponerse en contacto con BNP Paribas Asset Management, o consultar nuestro sitio web BNP Paribas Asset Management – España Inversor profesional – BNPP AM. También pueden escuchar el podcast y suscribirse a Talking Heads en YouTube, Spotify, o a través de tu plataforma habitual.
Han escuchado el podcast Talking Heads de BNP Paribas Asset Management conmigo, Daniel Morris, y Ecaterina Bigos, directora de inversiones de Asia, excluido Japón. Cuídense.