Talking Heads – ¿Qué está pasando en el sector agroalimentario?

Las empresas de la cadena de valor agroalimentaria se enfrentan a dificultades diversas, desde el cambio en los hábitos alimenticios derivado de los medicamentos adelgazantes al endurecimiento de la normativa estadounidense en materia de aditivos alimentarios. Daniel Morris, estratega jefe de mercado, y la gestora Agne Rackauskaite nos hablan sobre las consecuencias de este nuevo contexto y sobre las empresas que podrían verse favorecidas o perjudicadas por él.

También comentan las consecuencias que podrían tener en el sector las tensiones geopolíticas, especialmente en relación con los aranceles estadounidenses, así como los efectos del endurecimiento de la política migratoria de Estados Unidos.

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XXX BNP AM

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Grabación del podcast Talking Heads con Agne Rackauskaite sobre la inversión en la cadena de valor agroalimentaria

Daniel Morris: Hola y bienvenidos al podcast Talking Heads de BNP Paribas Asset Management. Nuestro podcast ofrece a los inversores una visión y un análisis en profundidad de las cuestiones que realmente les interesan. En este episodio, hablaremos sobre la inversión en la cadena de valor agroalimentaria. Soy Daniel Morris, estratega jefe de mercado, y hoy me acompaña la gestora Agne Rackauskaite. Bienvenida, Agne, y gracias por participar en el podcast de hoy.

Agne Rackauskaite: Encantada de volver a estar aquí.

DM: Han pasado tantas cosas en los últimos seis meses que resulta complicado mantenerse al día de todo, especialmente con los numerosos cambios que se han producido en Estados Unidos, no solo en lo que se refiere al gobierno, sino también a todas las políticas que han ido surgiendo. Una parte importante han sido las nuevas iniciativas en materia de agricultura y alimentación. Es posible que muchos de nuestros oyentes hayan oído hablar del término MAHA, que significa en inglés algo así como «Hagamos que Estados Unidos vuelva a ser saludable», en paralelo a MAGA («Volvamos a hacer grande a Estados Unidos»). Podemos empezar hablando sobre los fármacos adelgazantes. Uno de los grandes debates en los mercados de consumo gira en torno a estos fármacos GLP-1 para adelgazar. ¿Cómo crees que estos medicamentos están cambiando los hábitos alimenticios? ¿Qué consecuencias tienen estos cambios en la cadena de valor agroalimentaria?

AR: En un episodio anterior ya hablamos de los fármacos GLP-1 como una posible solución a la obesidad. Los inversores me preguntan a menudo cuál podría ser el elemento que impulse en mayor medida el cambio a largo plazo en el sector. No cabe duda de que los GLP-1 tienen ese potencial. Lo sorprendente es la rapidez con la que ha ocurrido todo. El primer medicamento para la obesidad se aprobó en 2021. En 2022 y 2023, su adopción ya se había acelerado, especialmente en Estados Unidos.

Podemos decir sin miedo a equivocarnos que estos fármacos ya están más que consolidados en el mercado, no solo en lo que se refiere a su uso por parte de los pacientes, sino también en la forma de abordarlos por parte de la industria alimentaria. Lo cierto es que, hasta ahora, el foco ha estado en Estados Unidos, pero no va a quedarse ahí. 

El próximo año expiran las patentes en unos 80 mercados, lo que hará que resulte mucho más fácil acceder a estos medicamentos en todo el mundo, sobre todo en los mercados emergentes. Además, cuando puedan administrarse en forma de pastilla, su adopción podría generalizarse a un público más masivo. Ahí es donde el impacto global podría acelerarse de verdad.

Estamos comenzando a obtener datos prácticos realmente interesantes. Desde la perspectiva del comportamiento, La evidencia es clara: los usuarios de GLP-1 reducen su ingesta diaria en unas 500–700 calorías, y sus elecciones tienden a desplazarse hacia alimentos más saludables y menos procesados. Entre las categorías de mayor riesgo destacan los aperitivos, tanto dulces como salados, los congelados, los refrescos y el alcohol.

Por el contrario, estamos viendo un sólido crecimiento en otros segmentos como los yogures, los productos frescos, las barritas de proteínas o los suplementos. La proteína resulta especialmente interesante. La gente que pierde peso con los medicamentos GLP-1 no pierde solo grasa, sino también músculo, lo que hace que la ingesta de proteína sea muy importante. El yogur, por ejemplo, se ha convertido en un producto estrella, ya que se considera una solución práctica y natural. Por otra parte, cabe preguntarse si no estaremos alcanzando ya un nivel de saturación en el segmento de las proteínas. Cuando vemos que todos los productos de la estantería del supermercado tienen un alto contenido en proteína, ya se trate de pan, de pasta o incluso de refrescos, existe el riesgo de que parezca un simple reclamo de marketing. Y ese escepticismo puede llevar al cansancio del consumidor. Por ahora, la proteína constituye un factor claramente favorable. En general, los GLP-1 aún están en una fase inicial, pero la velocidad de adopción, la reducción en la ingesta calórica y los cambios de categoría sugieren que estamos ante una de las megatendencias más poderosas que hoy están configurando el sector de la alimentación y la agricultura.

DM: Agne, la iniciativa MAHA parece estar configurando el debate sobre la política alimentaria en Estados Unidos. Desde la perspectiva de un inversor, ¿lo ves más como un riesgo para el sector de la alimentación y la agricultura, o como una fuente de oportunidades a lo largo de la cadena de valor?

AR: Hace poco hemos escrito sobre este tema en un blog titulado «Más allá de los ingredientes artificiales». El mensaje era que Estados Unidos está empezando por fin a endurecer las normas sobre aditivos alimentarios; algo que, sin duda, genera riesgos, pero que también crea oportunidades.

Los riesgos son evidentes. Históricamente, Estados Unidos ha ido por detrás de Europa a la hora de regular la composición de los alimentos, pero eso es algo que está cambiando con rapidez. A principios de este año se prohibió el colorante número 3 en todo el país, y algunos estados como California han ido aún más allá y han prohibido toda una gama de colorantes en las comidas escolares.

El problema es que la reformulación no es tan sencilla. No se trata solo de sustituir un ingrediente por otro, porque eso puede cambiar el sabor, el color y la textura del alimento. Y si al consumidor no le gusta la nueva versión, la demanda puede desplomarse.

También existe una oportunidad clara. Las empresas de ingredientes naturales están ofreciendo soluciones. Trabajan con las compañías de alimentos envasados para retirar los ingredientes artificiales y sustituirlos por naturales, sin introducir ningún otro cambio. Kraft Heinz y Kellanova se han comprometido a eliminar los colorantes sintéticos para 2027, y PepsiCo ha anunciado que adaptará toda su gama de productos para usar únicamente colorantes naturales.

La última novedad es que la Comisión MAHA acaba de publicar su informe estratégico, lo que amplía su alcance. En lugar de prohibiciones puntuales de ciertos aditivos, ahora se habla de una supervisión sistemática de todos los colorantes derivados del petróleo, así como de una revisión del proceso actual, que ha permitido la entrada de miles de aditivos en el mercado.

También se está hablando de introducir una definición federal de alimento ultraprocesado, algo que supondría un gran cambio. Además, se exigen reglas más estrictas sobre cómo se comercializan los productos poco saludables a los niños, así como más etiquetado nutricional en la etiqueta frontal del envase, lo que perjudicará a los productos con alto contenido de azúcar, sal y aditivos, y motivará a los fabricantes a apostar por fórmulas más sencillas y saludables.

También está el Programa de Asistencia Nutricional Suplementaria. La estrategia habla de poner en marcha un programa piloto de distribución de alimentos saludables para los hogares de menores ingresos, acompañado de restricciones al gasto de los beneficios en productos considerados no nutritivos. La aprobación de este programa podría cambiar los patrones de compra, especialmente entre los hogares de rentas más bajas.

En el ámbito agrícola, la estrategia impulsa una agricultura de precisión y prácticas regenerativas, con el objetivo de ayudar a los agricultores a reducir el uso de pesticidas y mejorar la salud del suelo, lo que favorecería a las empresas de tecnología agrícola.

DM: Siguiendo con Estados Unidos, vemos que los aranceles se están ajustando, la oferta de mano de obra se está viendo afectada por la política migratoria, las relaciones de comercio internacional están en plena transformación. ¿Cómo influye todo esto en las cadenas de suministro agroalimentarias?

AR: En lo que se refiere a los aranceles, el impacto depende del lugar que ocupes en la cadena de valor. Los productores de alimentos, distribuidores, minoristas y restaurantes están generalmente menos expuestos, porque la mayor parte de los alimentos proceden de proveedores locales. Pero los fertilizantes, los productos para la protección de cultivos y la maquinaria agrícola se comercian a escala mundial y están muy expuestos. Cuando los aranceles incrementan los costes en esas áreas, el efecto se traslada directamente a los agricultores, lo que puede afectar tanto a su rentabilidad como a sus decisiones de inversión.

Luego está la inmigración. Cuando la política migratoria se endurece, no tardan en llegar la escasez de mano de obra, la reducción de los rendimientos y los problemas de rentabilidad para los agricultores. Lo mismo ocurre en los segmentos de procesamiento de carne, restauración y servicio de alimentos, sectores que dependen en gran medida de la mano de obra inmigrante.

En lo que se refiere a las relaciones comerciales, aquí es donde entra en juego el riesgo de represalias, que acaba afectando en gran medida a los agricultores.

Podríamos asistir a la reconfiguración de las cadenas de suministro, con un mayor peso del abastecimiento local y mayor confianza en socios cercanos capaces de garantizar estabilidad, pero también con la posibilidad de romper relaciones comerciales consolidadas, lo que abriría la puerta a nuevas disrupciones.

DM: Me gustaría resumir lo que nos has contado hoy. Hemos hablado de cómo se han generalizado los medicamentos GLP-1 para la pérdida de peso. La adopción será aún mayor ante el próximo vencimiento de muchas patentes y la introducción de formulaciones orales. En lo que se refiere a las posibles consecuencias, nos has hablado de las dificultades a las que pueden tener que enfrentarse los segmentos de aperitivos, alimentos ultraprocesados o refrescos, así como del aumento de la demanda de otros productos como el yogur o las proteínas. Hemos hablado sobre la iniciativa MAHA y sobre algunas de sus consecuencias, como las restricciones en materia de aditivos alimentarios. Por último, en lo que respecta a los cambios políticos, has destacado el riesgo de escasez de mano de obra en el sector agrícola como consecuencia de los cambios en la política migratoria. Agne, muchas gracias por acompañarme en el episodio de hoy.

AR: Gracias, Daniel.

DM: Pues así terminamos nuestro episodio de Talking Heads. Si desean más información sobre la inversión en la cadena de valor agroalimentaria, no duden en ponerse en contacto con BNP Paribas Asset Management o consultar nuestro sitio web BNP Paribas Asset Management – España Inversor profesional – BNPP AM. También puedes escuchar el podcast y suscribirte a Talking Heads en YouTubeSpotify, o a través de tu plataforma habitual. Han escuchado el podcast Talking Heads de BNP Paribas Asset Management conmigo, Daniel Morris, y la gestora Agne Rackauskaite. Cuídense.

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