La política de crecimiento de China basada en el desarrollo de la industria de alta tecnología se enmarca en un esfuerzo estratégico organizado, aunque no dirigido, por el Estado, que combina la planificación industrial impulsada desde el gobierno con la competencia entre empresas nacionales sobre el terreno. Chi Lo, estratega senior de mercado en Hong Kong, explica a Daniel Morris, estratega jefe de mercado, que el valor de la inversión se genera cuando los intereses de las empresas coinciden con los objetivos estratégicos del Estado de crecimiento de calidad, autosuficiencia tecnológica, digitalización y seguridad nacional.
Según Chi, el entorno actual favorece un enfoque de inversión que empiece por entender la dirección de la política del gobierno y después seleccione compañías concretas, con especial atención a los sectores que están alineados con esas prioridades y a las empresas orientadas al mercado nacional. Explica también que las empresas de titularidad estatal siguen desempeñando un papel crucial en la estabilidad económica de China y que el gobierno central les ha encomendado aplicar las reformas estructurales. Y añade: «No podemos obviarlas, ni centrar nuestra atención únicamente en las compañías privadas».
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Talking Heads con Chi Lo
Daniel Morris: Hola, y bienvenidos al podcast Talking Heads de BNP Paribas Asset Management. Cada semana nuestro podcast ofrece a los inversores una visión y un análisis en profundidad de las cuestiones que realmente les interesan. En este episodio hablaremos sobre la tecnología y las políticas de crecimiento de China. Soy Daniel Morris, estratega jefe de mercado, y hoy me acompaña Chi Lo, estratega senior de mercado. Bienvenido, Chi, y gracias por participar en el podcast de hoy.
Chi Lo: Ha sido un placer. Muchas gracias a ti por la invitación.
DM: Es posible que los inversores hayan centrado recientemente su atención en lo que está ocurriendo en Oriente Próximo, pero estoy seguro de que, en algún momento, volveremos a fijarnos en lo que está pasando en China. La relación entre Estados Unidos y China sigue siendo una cuestión de gran importancia e interés. Si pensamos en lo ocurrido, no solo durante el último año, sino a lo largo de los tres últimos gobiernos en Estados Unidos, comprobamos que, tanto durante el mandato de Joe Biden como bajo el de Donald Trump, la política estadounidense ha impuesto restricciones a la exportación de tecnología a China y a las inversiones en el país.
¿Nos puedes comentar cómo ha reaccionado el gobierno chino a estas restricciones en lo que respecta a su política tecnológica y hablarnos también sobre sus consecuencias en el desarrollo del sector tecnológico chino?
Chi Lo: El gobierno chino sí cuenta con una estrategia para desarrollar la tecnología china frente a una política estadounidense de corte restrictivo. En el ámbito de la investigación y el desarrollo, China destina actualmente alrededor del 2,8% del PIB anual a I+D, casi tanto como Estados Unidos, que dedica el 3% del PIB anual. Al impulsar su desarrollo tecnológico, China busca la autosuficiencia para no depender de las exportaciones de tecnología de otros países.
Para ello, Pekín ha venido desarrollando lo que denomina «nuevas fuerzas productivas de calidad». Este concepto se refiere a la creación de un crecimiento de alta tecnología, alta eficiencia y alta calidad mediante la digitalización de los procesos productivos y el avance tecnológico, con el objetivo de generar nuevos motores de crecimiento industrial, como los vehículos eléctricos, las baterías, la inteligencia artificial, los semiconductores, la robótica, el sector aeroespacial y muchas otras áreas de fabricación avanzada.
El objetivo de todo ello es aumentar la productividad total de los factores y lograr la autosuficiencia en el desarrollo tecnológico. Para entender la política tecnológica de China, debemos tener presente que se trata de un esfuerzo estratégico organizado, aunque no dirigido, por el Estado, que combina la planificación industrial impulsada desde el gobierno con la competencia entre empresas nacionales sobre el terreno.
Esto significa que el gobierno define la estructura del mercado determinando la dirección estratégica, desarrollando cadenas de suministro, creando zonas de desarrollo e innovación, estableciendo y coordinando estándares y facilitando un marco normativo favorable, sin intervenir directamente ni dar protagonismo a las compañías estatales en las primeras fases de desarrollo.
Una vez sentadas las bases, tanto las empresas privadas como las estatales entran en el mercado y compiten de forma intensa y libre, impulsando el progreso, la inversión y las economías de escala.
DM: Si analizamos el contexto macroeconómico general, vemos que China viene aplicando desde el inicio de la pandemia lo que se conoce como una política de relajación gradual. Sin embargo, los datos apuntan a que no está funcionando demasiado bien a la hora de estabilizar la economía y la confianza de los ciudadanos chinos. ¿A qué crees que se debe la cautela del gobierno chino en materia de política económica?
CL: Es evidente que, si observamos los datos económicos, la economía china sigue siendo débil. El crecimiento no termina de repuntar y el nivel de confianza de los ciudadanos chinos sigue siendo muy bajo.
Sin embargo, para entender la política de crecimiento de China, primero debemos tener en cuenta que el gobierno está impulsando un proceso de destrucción creativa para reformar la economía. Este enfoque es completamente distinto a la antigua política de reformas, que consistía principalmente en añadir capacidad productiva a la economía. La actual política de reforma y crecimiento se centra en reequilibrar la economía y transformar su estructura.
Por lo tanto, el objetivo de la política macroeconómica consiste en impulsar el crecimiento de sectores nuevos y eficientes (de ahí la parte de «creación») desplazando a sectores antiguos y deficientes (de ahí la «destrucción»). Además, la política de gestión de la demanda macroeconómica debe ser lo suficientemente expansiva como para evitar que la economía se debilite demasiado durante ese proceso de destrucción creativa.
Y eso es lo que explica la postura de cautela del gobierno chino en sus medidas de expansión económica. En este entorno de transformación, el gobierno no está recurriendo a estímulos directos para impulsar la demanda interna, como hacía en el pasado, sino a la creación de empleos de alto valor añadido que permitan aumentar los ingresos de los hogares, reducir el ahorro por precaución y mejorar el consumo de las familias.
En esencia, el gobierno está tratando de coordinar las medidas de apoyo a la demanda con las reformas orientadas a transformar la oferta. Este enfoque es nuevo en lo que se refiere a la gestión de la política económica y de las reformas en China. Solo el tiempo dirá hasta qué punto funcionará, pero eso es precisamente lo que define la nueva narrativa sobre China. El nuevo enfoque también pone de relieve la conexión entre la política tecnológica de China y su política de crecimiento.
El impulso del desarrollo tecnológico favorecerá la creación de empleos de valor añadido y el crecimiento de los ingresos y del consumo, como he señalado antes. Al mismo tiempo, contribuirá a lograr la autosuficiencia tecnológica por motivos de seguridad nacional y aumentará la calidad del crecimiento económico. Ese nuevo impulso económico contribuirá, a su vez, a generar demanda de consumo y dará lugar a un círculo virtuoso entre desarrollo tecnológico, seguridad nacional y consumo.
Esa es la idea central de la nueva agenda reformista de China: unir desarrollo macroeconómico, seguridad nacional y avance tecnológico en una misma estrategia.
DM: Nos has explicado la reacción del gobierno chino a las medidas adoptadas por Estados Unidos. ¿Qué consecuencias podría tener todo esto para los inversores en el mercado chino?
CL: Hay que tener especialmente en cuenta que las reformas estructurales y la liberalización económica de China no están impulsadas por las fuerzas del mercado, como creen muchos inversores. Más bien, es el gobierno chino el que utiliza el mercado como una herramienta para introducir cambios en función de sus objetivos estratégicos.
Por lo tanto, en este modelo, la rentabilidad de las empresas no es el principal indicador del éxito de las medidas adoptadas. Dicha rentabilidad está supeditada a los objetivos estratégicos nacionales. El valor de la inversión se genera en el conjunto del sistema: cadenas de suministro más integradas, menores costes, ciclos de producción y aprendizaje más rápidos, y adopción de nuevas tecnologías para reforzar las capacidades nacionales.
Desde una perspectiva macroeconómica, el valor de la inversión se genera cuando los intereses de las empresas coinciden con los objetivos estratégicos del Estado de crecimiento de calidad, autosuficiencia tecnológica, digitalización y seguridad nacional. Por eso, este entorno favorece un enfoque de inversión que empiece por entender la dirección de la política del gobierno y después seleccione compañías concretas, con especial atención a los sectores que están alineados con esas prioridades y a las empresas orientadas al mercado nacional.
Por otro lado, conviene recordar que las empresas de titularidad estatal siguen desempeñando un papel crucial en este contexto de inversión, ya que son esenciales para la estabilidad económica de China y el gobierno central les ha encomendado aplicar las reformas estructurales. No podemos obviarlas, ni centrar nuestra atención únicamente en las compañías privadas.
Estas empresas de titularidad estatal siguen teniendo cabida en las carteras de inversión en el mercado chino. Eso es lo que recomendamos a los inversores, sobre todo a aquellos que quieran invertir en la nueva etapa de crecimiento de China.
DM: Gracias, Chi. Voy a pasar a resumir los aspectos más importantes de lo que nos has comentado. Nos has explicado cuál ha sido la reacción de China a las restricciones a la exportación tecnológica impuestas por Estados Unidos, que ha consistido básicamente en centrarse en la autosuficiencia del país. El gobierno chino ha aumentado el gasto en investigación y desarrollo con el objetivo de desarrollar tecnologías nuevas e innovadoras que puedan gestionar y desarrollar en su propio territorio.
Sin embargo, has señalado que este proceso está organizado por el Estado, no dirigido por él, y que sigue dependiendo en gran medida de la implicación del sector privado. No obstante, has señalado que la economía sigue siendo débil, lo que se debe, en parte, a esta estrategia en dos frentes: desarrollar nuevas industrias y, al mismo tiempo, reducir la sobreproducción en algunos sectores existentes.
Por último, cuando hemos hablado sobre las consecuencias para la inversión, has señalado que la rentabilidad de las empresas no es el principal indicador de éxito para el gobierno chino, y has comentado que las empresas de titularidad estatal seguirán siendo muy importantes para el desarrollo futuro del país.
Bueno, Chi, muchas gracias por acompañarme en el episodio de hoy.
CL: Ha sido un placer. Muchas gracias y hasta pronto.
DM: Pues así terminamos nuestro episodio de Talking Heads. Si desean más información sobre nuestros recursos de inversión en China, no duden en ponerse en contacto con su interlocutor en gestión de activos o consultar nuestro sitio web, Viewpoint, donde encontrarán información sobre inversiones @ viewpoint.bnpparibas-am.com.
Viewpoint ofrece comentarios y análisis en diversos formatos, desde perspectivas de inversión hasta vídeos y podcasts sobre asignación de activos, para ayudar a los inversores a tomar mejores decisiones. Han escuchado el podcast Talking Heads de BNP Paribas Asset Management conmigo, Daniel Morris, y Chi Lo, estratega senior de mercado.
Cuídense.