Tras la reelección de Donald Trump en las elecciones del pasado noviembre, el mercado ofrecía unas elevadas expectativas respecto a las compañías americanas de pequeña capitalización. Los inversores esperaban que se repitiera el patrón de los dos años posteriores a su primera victoria, cuando la renta variable estadounidense superó al resto del mundo y el índice Russell 2000, compuesto por compañías de pequeña capitalización, superó al S&P 500. Daniel Morris y Geoff Dailey nos cuentan lo que ocurrió después.
El optimismo inicial se vio frustrado en un primer momento, ya que la renta variable estadounidense se vio superada por el resto de los mercados en 2024 y principios de 2025, si bien la tendencia se invirtió en abril tras el anuncio de aranceles en el llamado «Día de la Liberación».

En nuestra opinión, las condiciones actuales apuntan a un periodo de rentabilidad superior sostenida de las empresas estadounidenses de pequeña capitalización, en relación con los segmentos no tecnológicos del mercado estadounidense y con Europa.
En el primer mandato de Trump, el índice Russell 2000 tampoco logró superar al índice tecnológico NASDAQ 100. El sector tecnológico estadounidense se encuentra en una posición única para seguir incrementando sus beneficios, y dudamos de que algún índice importante pueda superarlo a medio plazo. No obstante, ello no reduce el atractivo de las small caps estadounidenses.
Es probable que los inversores tengan un límite en lo que se refiere a la cantidad que pueden o están dispuestos a destinar al sector tecnológico estadounidense, ya sea a través del índice NASDAQ 100 o del S&P 500, donde el sector representa casi el 50% del valor de mercado.
Por lo tanto, las small caps estadounidenses pueden resultar atractivas como una forma de aumentar la exposición al elevado potencial de beneficios del mercado estadounidense sin tener que incrementar la exposición al sector tecnológico.
Impacto de los aranceles en las small caps
Los segmentos no tecnológicos de gran capitalización del mercado estadounidense, representados por el índice Russell 1000 Value, y la renta variable europea de gran capitalización se ven afectados en mayor medida por los aranceles a la importación que las small caps americanas.
La ausencia de contramedidas hasta la fecha por parte de los socios comerciales de Estados Unidos significa que, en términos generales, los exportadores estadounidenses no han de hacer frente a unos aranceles en el extranjero más elevados que antes del Día de la Liberación, lo que sitúa al mercado europeo de renta variable, que sí se enfrenta a aranceles, en una posición de desventaja relativa.
Los exportadores europeos se ven afectados, no solo por los aranceles estadounidenses, sino también por el fortalecimiento de la divisa. Recordemos que las exportaciones representan el 33% del PIB de la eurozona, frente al 7% del estadounidense, por lo que la caída de la exportación tiene un impacto significativo en los beneficios.
Los productores europeos también han de enfrentarse al aumento de la competencia procedente de China. La exportación china a Estados Unidos se ha reducido, lo que lleva a China a redirigir una mayor parte de su producción hacia Europa.
Los minoristas estadounidenses afrontan aranceles más elevados sobre los bienes importados (pensemos, por ejemplo, en Walmart) o sobre los insumos utilizados en su proceso de producción (como en el caso de Ford). Ello coloca a las empresas de mayor tamaño en una posición de desventaja con respecto a las compañías estadounidenses más pequeñas, que suelen obtener una mayor parte de sus insumos en el territorio nacional.
Razones para invertir en small caps americanas
En un primer momento, tras las elecciones estadounidenses, había motivos para pensar que las small caps americanas podrían registrar mejores resultados que las compañías de gran capitalización, al igual que la renta variable estadounidense obtendría mejores resultados que el resto de las regiones.
Ello se basaba en la previsible aceleración del crecimiento de la economía estadounidense gracias a las medidas de estímulo fiscal y las rebajas de impuestos del nuevo gobierno, así como al aumento de la concesión de préstamos y la desregulación, que se traduciría en la agilización de la concesión de permisos para proyectos, la reducción de la burocracia y la disminución de los obstáculos a la actividad de fusiones y adquisiciones.
Los aranceles siempre fueron parte de la ecuación. Se pensaba que favorecerían a la renta variable estadounidense, ya que incentivarían la inversión en la producción nacional y reorientarían la demanda hacia bienes fabricados en el propio país.
La reacción negativa que mostraron los mercados tras el Día de la Liberación se debió a que los aranceles anunciados fueron muy superiores a lo esperado y a la preocupación por la posibilidad de que las contramedidas derivaran en una recesión a escala mundial. Sin embargo, estos temores han resultado ser exagerados.
En nuestra opinión, la mayoría de los elementos que conformaban aquel planteamiento de inversión inicial se mantienen intactos. Se prevé que el gobierno estadounidense adopte una postura más favorable hacia la actividad de fusiones y adquisiciones.
Según PWC, el valor de las operaciones en la primera mitad de 2025 habrá sido el más alto de los últimos tres años, y dicha actividad podría aumentar aún más ahora que los tipos de interés de los fondos federales han comenzado a bajar. Las small caps tienden a superar a las empresas grandes cuando la Reserva Federal comienza a recortar los tipos de interés, ya que se benefician en mayor medida de la disminución de los costes de financiación.
A pesar del revés que ha supuesto el aumento de los aranceles, es probable que el crecimiento de la economía estadounidense siga superando al del resto de las economías en 2026. La demanda de los consumidores ha mantenido su solidez, y la mayor concentración de clientes que muestran las small caps en territorio nacional debería también favorecer a este segmento.
Crecimiento de los beneficios y valoraciones razonables
Si la rentabilidad de la renta variable se explica siempre por los beneficios empresariales, las small caps americanas tienen margen para seguir registrando un comportamiento positivo en los próximos meses. Las expectativas de crecimiento de los beneficios de las small caps para el próximo año son más favorables que las que presentan el mercado europeo o el índice Russell 1000 Value.

Cabe señalar que este crecimiento de los beneficios se produce en un contexto de valoraciones de mercado razonables. Hoy en día, son pocos los mercados que pueden considerarse baratos en términos absolutos, pero el PER proyectado actual de 25 veces se sitúa más cerca de las valoraciones medias que el de 17 veces del Russell 1000 Value o el de 15 veces de Europa.
En relación con los datos históricos de los últimos diez años, el ratio de 25 veces del índice Russell 2000 se traduce en una puntuación Z de 0,8, mientras que la del índice Russell Value es de 1,4 y la del mercado europeo de 0,2 (véase el gráfico 3).

Es posible que las small caps americanas estén viviendo su mejor momento. Las perspectivas de beneficios son positivas, gracias a la solidez de la economía estadounidense, las medidas de estímulo fiscal, la flexibilización de la política monetaria y las políticas gubernamentales favorables al crecimiento. Las valoraciones son actualmente algo elevadas, pero, si las cifras de beneficios aumentan al ritmo que esperan los analistas, podrían ir moderándose con el tiempo.
Por último, las small caps americanas ofrecen a los inversores la posibilidad de aprovechar la revalorización históricamente superior de los beneficios del mercado estadounidense sin aumentar su exposición al sector tecnológico de megacapitalización.