Tras los sólidos resultados registrados en 2025, la estrategia de renta fija global de rentabilidad absoluta de BNP Paribas Asset Management está bien posicionada para beneficiarse de la evolución de los mercados en 2026
La volatilidad que han registrado los mercados en los últimos años ha reforzado el valor que aportan las estrategias de renta fija de rentabilidad absoluta a los inversores. Estas estrategias buscan ofrecer una rentabilidad positiva y estable a lo largo del ciclo con un marcado enfoque en la preservación del capital. Dicha característica de preservación del capital resulta especialmente atractiva en un contexto de incertidumbre en torno a la trayectoria de inflación y tipos de interés.
La demanda mundial de carteras de renta fija sin restricciones mantiene también su solidez. Las valoraciones son exigentes en algunos segmentos, como el crédito corporativo, y los tipos del mercado monetario en Europa siguen siendo bajos, lo que aumenta el atractivo de invertir en un producto amplio y flexible.
Los cambios en el posicionamiento impulsaron la rentabilidad en 2025
La estrategia de renta fija global de rentabilidad absoluta de BNP Paribas Asset Management ofreció una sólida rentabilidad total y relativa en 2025. Los resultados superaron con creces nuestro objetivo de rentabilidad anual del 2,5% sobre el efectivo en todos los entornos de mercado[1].
A lo largo del año, realizamos ciertos cambios en el posicionamiento de la cartera, con el fin de aprovechar la evolución de los mercados globales. Por ejemplo, a principios del cuarto trimestre de 2025, adoptamos un enfoque neutral en duración, con posiciones cortas en algunos mercados, como el japonés, y largas en ciertos países, como el Reino Unido.
Posteriormente modificamos dicho enfoque y optamos por un ligero sesgo hacia duraciones largas. Favorecimos aquellos mercados en los que considerábamos que el mercado había infravalorado la probabilidad de recortes de tipos, como el Reino Unido y Nueva Zelanda, donde, en nuestra opinión, el mercado estaba descontando subidas de tipos de interés de forma prematura.
En lo que respecta a la asignación de tipos de interés, cerramos 2025 con mayores niveles de exposición a las estrategias de valor relativo, donde encontramos un mejor equilibrio entre el riesgo y la rentabilidad. Concretamente, adoptamos una posición larga en Noruega frente a Suecia.
No obstante, en conjunto, la estrategia fue adoptando un posicionamiento progresivamente más defensivo durante el año. Dicho ajuste se logró combinando la venta de posiciones que habían tenido unos resultados especialmente favorables conforme nuestra tesis de inversión se iba materializando con la reducción de posiciones más sensibles a la evolución del mercado.
La actividad de la cartera disminuyó hacia finales de 2025. En parte, ello se debió a la reducción de la volatilidad que había provocado el cierre del gobierno estadounidense en octubre y noviembre.
En busca de oportunidades en 2026
La renta fija en su conjunto resulta hoy más atractiva, ya que los rendimientos han aumentado con respecto a los niveles ultrarreducidos que se registraban hace cinco años. Sin embargo, las perspectivas siguen siendo muy inciertas. De cara a 2026, la inversión en renta fija exigirá un enfoque flexible, diversificado y dinámico.
Aunque los mercados pueden mostrarse inestables, la volatilidad trae consigo oportunidades; en estos momentos, vemos un gran potencial de inversión en los mercados globales de renta fija.
Esperamos mantener el sesgo en duraciones largas durante los primeros meses del año, sobre todo en los mercados en los que anticipamos varios recortes de tipos de interés, como el Reino Unido y Brasil.
En Estados Unidos, nuestras previsiones apuntan a que la Reserva Federal anunciará varios recortes de tipos, con el fin de proteger el mercado laboral estadounidense en un contexto de ralentización del crecimiento económico. Ello favorecería el aumento de la pendiente de la curva de tipos, lo que a su vez impulsaría al alza la prima de plazo a escala mundial.
Nuestra libertad para invertir en la gama más amplia posible de títulos de renta fija nos ofrece una gran flexibilidad para posicionar nuestras carteras de modo que puedan beneficiarse del aumento de la pendiente de las curvas de tipos. Este es otro ejemplo de las ventajas de adoptar tanto posiciones sobreponderadas como infraponderadas en activos de renta fija.
En Japón, nuestra estrategia de mantener una posición larga en el yen frente a otras divisas como el dólar estadounidense se basa en la creencia de que el Banco de Japón volverá a endurecer su política monetaria a lo largo del año. En nuestra opinión, la divisa ofrece un perfil de riesgo-rentabilidad mucho más atractivo que los tipos de interés.
Al mismo tiempo, la posición corta en el dólar refleja nuestra opinión de que el excepcionalismo estadounidense sigue estando sobrevalorado en los activos de riesgo. Dadas las perspectivas de ralentización del crecimiento de la economía, desaceleración del mercado laboral y posible cambio en la presidencia de la Reserva Federal en un futuro próximo, lo más probable es que el dólar continúe depreciándose en 2026. No obstante, tenemos la intención de mantener la asignación larga estructural de la estrategia en bonos estadounidenses de titulización hipotecaria, ya que la clase de activo puede ofrecer un carry positivo y el sector presenta unas sólidas características técnicas.
Un enfoque global y flexible
Iniciamos 2026 con una posición corta en crédito corporativo, pero, si los diferenciales aumentan, aplicaremos un enfoque selectivo para aprovechar las posibles oportunidades de inversión.
Aunque la incertidumbre económica continúa enturbiando las perspectivas del mercado de renta fija, consideramos que los inversores que opten por estrategias tradicionales y menos flexibles podrían enfrentarse a riesgos significativos.
El aumento de la volatilidad que se ha venido registrando en los últimos años no ha hecho sino aumentar la brecha existente entre los segmentos con mejores y peores resultados del universo de la renta fija. En nuestra opinión, en un entorno económico tan cambiante e incierto como el actual, un enfoque global y flexible resulta más importante que nunca.
[1] Fuente: BNP Paribas Asset Management, enero de 2026