La opinión de los inversores sobre las perspectivas de crecimiento ha pasado de la aceleración a la previsión de un próximo pico. En lo que respecta a la inflación, la atención se ha trasladado desde las expectativas de aumento de la inflación a la percepción de que los bancos centrales no están tan dispuestos como se pensaba a que los niveles de inflación superen los objetivos establecidos.
Al evaluar las perspectivas económicas una vez transcurrida la primera mitad del año, vemos que el repunte de los rendimientos de los títulos del Tesoro estadounidense ha sido excesivo, y prevemos un aumento de los rendimientos nominales en los próximos meses. La renta variable continúa ofreciendo buenas perspectivas, gracias a la solidez del crecimiento económico y los beneficios empresariales. Sin embargo, los resultados ofrecerán una mayor disparidad en función de los tamaños y estilos.
La pandemia aún no ha llegado a su fin, y la aparición de una nueva variante del virus que sea resistente a las vacunas actuales y la consiguiente imposición de nuevas medidas de confinamiento son algunos de los principales riesgos a los que se enfrentan nuestras perspectivas económicas.
Dos factores serán los que determinarán la evolución de los rendimientos de los títulos del Tesoro estadounidense: la persistencia de las recientes presiones inflacionistas y el momento elegido por la Reserva Federal para comenzar a retirar sus medidas de ayuda a la economía estadounidense.
Un inicio más temprano de dicha retirada traería consigo una reducción de la inflación y de las primas de plazo en los vencimientos más largos, y aumentaría las probabilidades de subidas limitadas de los tipos en el tramo más corto. Sin embargo, pensamos que aún es demasiado pronto para posicionar las carteras para un aplanamiento de la curva de tipos.
En la eurozona, la ralentización de las compras de activos por parte del BCE en un entorno de mejora de la actividad económica podría provocar un aumento de los rendimientos, pero la emisión neta negativa de deuda, la escasa liquidez de los mercados y la creciente preocupación sobre la propagación de la variante delta podrían limitar los rendimientos. En términos generales, hemos adoptado un posicionamiento neutral en duración de la eurozona.
Se prevé que la renta variable estadounidense supere ligeramente a la europea durante el resto del año, a pesar de que Europa cuenta con los fondos de Nueva Generación de la UE. En Estados Unidos, el aumento de la actividad debería prevalecer sobre las perspectivas de subida de tipos de interés, mientras que en Europa se resiente el crecimiento de los beneficios empresariales.
Los países con mayor orientación cíclica, como Japón y los mercados emergentes, podrían registrar mejores resultados. A medida que vayan aumentando las tasas de vacunación, la mayor reapertura de las economías favorecerá la aceleración del crecimiento de los beneficios empresariales en los mercados emergentes.