La economía mundial inicia 2026 con un tono firme. Las previsiones de crecimiento se han revisado al alza: el Fondo Monetario Internacional prevé ahora una expansión del 3,2% en 20251, gracias al repunte de la actividad y a pesar de los conflictos comerciales en curso. Las perspectivas vienen marcadas por la divergencia regional.
En Europa se anticipa una reactivación del impulso económico, derivada de la reducción de la incertidumbre en el ámbito político y del importante reajuste fiscal que se ha producido en Alemania, que se ha visto respaldado por el aumento del gasto en defensa e infraestructuras.
Al otro lado del Atlántico, Estados Unidos se mueve entre corrientes contrapuestas en un entorno macroeconómico complejo, marcado por nuevas líneas de actuación en el ámbito político, como la imposición de aranceles a la importación y la flexibilización de la política fiscal.
En Asia, la atención del mercado parece estar puesta en las perspectivas de crecimiento a medio plazo, así como en el alcance que podría tener un posible reequilibrio hacia un modelo de crecimiento menos dependiente de la inversión.
Factores que favorecen la renta fija global
En 2026, se espera que la renta fija global se vea favorecida por la continuación del ciclo de recortes de tipos de interés en Estados Unidos y Europa.
Aunque los rendimientos de la deuda soberana podrían sufrir una cierta presión al alza derivada de las preocupaciones fiscales en las economías desarrolladas, el nivel de rendimientos es relativamente elevado y el contexto general sigue siendo favorable.
Los flujos de inversión en deuda corporativa se han visto impulsados por la solidez de los fundamentales de crédito y la búsqueda constante de rentabilidad por parte de los inversores, incluso en un contexto de valoraciones relativamente elevadas. La deuda europea de grado de inversión y de alto rendimiento continúa ofreciendo rentabilidades absolutas positivas, por lo que pensamos que la tendencia podría continuar en 2026, aunque solo sea por su atractivo en relación con instrumentos de liquidez y mercados monetarios de menor rendimiento.
De igual manera, los mercados de deuda soberana resultan actualmente mucho más atractivos como posiciones a largo plazo de una cartera diversificada, ya que sus rendimientos han aumentado con respecto a los niveles ultrarreducidos que registraban hace cinco años.
Aunque cada vez parece más probable que 2026 sea un año de carry (los inversores obtendrán el cupón de sus bonos), ¿qué ocurriría con una cartera tradicional de renta fija si no fuera así?
Numerosas oportunidades en renta fija
El mercado mundial de renta fija es muy amplio y variado y está en expansión. Existen numerosas clases de activos y estrategias que podrían contribuir a reducir la volatilidad de una cartera de renta fija tradicional, incrementar su rendimiento, o las dos cosas.
El mercado actual de renta fija ofrece numerosas oportunidades de diversificación por calidad crediticia, estructura, región, vencimiento, divisa, etc.
Veamos algunos ejemplos:
- La exposición a ciertas clases de activos de renta fija como los títulos del Tesoro estadounidense protegidos contra la inflación (TIPS) puede ofrecer protección frente al aumento de la inflación.
- Los productos estructurados como los bonos de titulización (ABS) proporcionan diversificación a la exposición a la deuda corporativa.
- Los instrumentos a tipo variable como las obligaciones garantizadas por préstamos (CLO) contribuyen a reducir el impacto de la volatilidad de los tipos de interés.
Sin embargo, las estrategias alternativas que persiguen expresamente rentabilidad absoluta o una mayor generación de rentas pueden ofrecer la combinación más atractiva de diversificación y rendimiento en tiempos de incertidumbre.
Las estrategias de rentabilidad absoluta suelen adoptar un enfoque más flexible e invierten en deuda pública y corporativa global y en productos estructurados para ofrecer una rentabilidad total superior a la de un índice de referencia estándar.
En principio, dicho enfoque permite a los inversores identificar más oportunidades de generación de rentabilidad que los índices o fondos de renta fija tradicional de gestión activa en relación con dichos índices de referencia.
Por ejemplo, una mayor exposición a la renta fija de la eurozona puede ofrecer cobertura frente a la incertidumbre propia del mercado estadounidense, mientras que la incorporación de deuda soberana o corporativa de mercados emergentes puede contribuir a diversificar el riesgo de crédito aumentando al mismo tiempo el nivel de rendimiento.
Por otra parte, se podría reducir la exposición al crédito, pero trasladándola al mercado de mayor rendimiento y de categoría inferior a grado de inversión en Estados Unidos o la eurozona, con el fin de incrementar el rendimiento, desplazando al mismo tiempo el riesgo desde la coyuntura económica general hacia los riesgos propios de las compañías o sectores concretos.
Los fondos de rentabilidad absoluta suelen presentar un objetivo de duración corta o larga, lo que los convierte en una buena alternativa a la inversión en liquidez o a la exposición a deuda pública o corporativa de mayor duración.
Para lograr una exposición más conservadora, las estrategias de generación de rentas tienen como objetivo ofrecer unos flujos de rentas predecibles, normalmente entre el 1% y el 2% por encima de los fondos del mercado monetario2. Estas estrategias suelen mantener una exposición moderada (o muy baja) a la duración, por lo que pueden ser alternativas atractivas a la inversión en liquidez o incluso en deuda corporativa de grado de inversión.
Por su parte, unos mercados de activos privados cada vez más populares, especialmente el crédito alternativo y los activos reales, continúa atrayendo capital, gracias a la solidez de sus fundamentales y a un marco político favorable. No obstante, la incertidumbre en torno a las perspectivas económicas regionales aumenta la importancia de la selección de títulos y del riguroso análisis de crédito. La flexibilidad, tanto a nivel de títulos como de sectores, continúa siendo crucial.
Asimismo, la sostenibilidad sigue siendo una cuestión central para muchos inversores de renta fija, a medida que evolucionan los marcos normativos. Los inversores europeos y asiáticos lideran actualmente el impulso en bonos verdes, descarbonización y soluciones climáticas, pese a los obstáculos políticos que surgen en otras regiones.
En términos generales, nuestras perspectivas para la renta fija global son favorables. Sin embargo, la incertidumbre macroeconómica en torno al crecimiento, los déficits públicos, la inflación, la política monetaria, el contexto geopolítico e incluso las valoraciones, provocará volatilidad, lo que podría favorecer que las estrategias de renta fija tradicionales y menos flexibles ofrecieran una menor rentabilidad que las estrategias más dinámicas. Aun así, los inversores tienen a su disposición un amplio universo de clases de activos de renta fija para reducir la volatilidad, cubrirse frente a riesgos concretos o aumentar su rentabilidad.
Carteras de renta fija más personalizadas
La mayoría de los años vienen con sorpresa. Normalmente, estas sorpresas tienen un efecto temporal o relativamente menor en una cartera diversificada de renta fija y renta variable, pero a veces, como pasó con la pandemia de covid, pueden tener un fuerte impacto incluso en una cartera bien diversificada.
Aunque 2026 podría depararnos una sorpresa de tal magnitud, quizás impulsada por un contexto geopolítico cada vez más complicado, hay varios escenarios que podrían llegar a producirse.
A continuación, analizamos cuatro y proponemos estrategias de diversificación que podrían aumentar la rentabilidad ajustada de los inversores en el caso de que el escenario en cuestión se materializara.
Escenario base: perspectivas mayoritariamente favorables
Los mercados de renta fija suelen registrar caídas importantes solo en respuesta a una fuerte contracción del crecimiento económico o a un deterioro significativo del crédito. Nuestro escenario de base para 2026 no contempla ninguna de estas posibilidades, por lo que esperamos que el carry (el rendimiento actual) aporte la mayor parte de la rentabilidad total que se registre durante el año.
Por lo tanto, pensamos que los títulos de mayor riesgo y rendimiento, como la deuda corporativa con categoría inferior a grado de inversión y la deuda emergente, tanto soberana como corporativa, podrían seguir viéndose favorecidos por el nivel sostenido de demanda, la mejora de la calidad del crédito en los mercados desarrollados y la mejora del entorno macroeconómico en los emergentes.
No obstante, teniendo en cuenta los riesgos, pensamos que la diversificación y la flexibilidad ofrecerán mayores oportunidades para aumentar la rentabilidad ajustada al riesgo. Por ejemplo, la tendencia de debilitamiento del dólar favorece especialmente a algunos emisores de deuda emergente denominada en divisa local.
Por otra parte, en los mercados desarrollados, los bonos de titulización hipotecaria (MBS) emitidos por organismos gubernamentales estadounidenses con cupón corriente ofrecen un atractivo rendimiento adicional frente a la deuda corporativa estadounidense de grado de inversión con menor riesgo de crédito, ya que estos bonos presentan la misma calificación crediticia que la deuda pública estadounidense. La posibilidad de sobreponderar la exposición a sectores o clases de activos como estos puede impulsar la rentabilidad, reduciendo al mismo tiempo la sensibilidad de la cartera a los riesgos macroeconómicos.
La cartera del ejemplo 1 presenta una asignación defensiva para contribuir a reducir la volatilidad, al tiempo que aumenta de manera significativa la variedad de clases de activos de renta fija en las que puede invertir la cartera. Este tipo de cartera podría ofrecer buenos resultados en nuestro escenario base, con un nivel relativamente elevado de rentabilidad absoluta, y podría generar menos volatilidad que un índice tradicional de renta fija global.

Ralentización del crecimiento o aumento del riesgo geopolítico
El crecimiento de la economía mundial podría enfrentarse en 2026 a un escenario más complicado del que anticipan los mercados, sobre todo como consecuencia de la incertidumbre que aún existe en torno a la magnitud y el impacto de los aranceles estadounidenses al comercio. En el caso de que el entorno macroeconómico se deteriorara más de lo esperado o de que la inflación cayera a un ritmo más rápido del previsto, los rendimientos de la deuda pública a largo plazo podrían caer en toda la curva.
Este escenario podría reducir de manera significativa el rendimiento disponible de los instrumentos en efectivo, lo que podría afectar a una amplia gama de inversores. En un entorno de incertidumbre, la estabilidad y la seguridad que ofrecen las inversiones en liquidez han resultado atractivas. Pero si la inflación cae como consecuencia de una ralentización del crecimiento, los recortes de tipos de interés (especialmente en la eurozona) irán erosionando la utilidad del efectivo como instrumento de generación de rendimiento.
En lo que respecta al riesgo geopolítico, las tensiones han persistido e incluso podrían intensificarse. El gobierno estadounidense ha puesto en tela de juicio muchas de las ideas preconcebidas sobre el papel de Estados Unidos en la escena mundial, lo que ha generado incertidumbre en torno a una gran variedad de conflictos activos y potenciales. Si la preocupación por la estabilidad geopolítica continúa aumentando, lo más probable es que también lo haga la inestabilidad económica.
Ya sea por el deterioro de los datos económicos, la volatilidad del mercado de renta variable o los indicios de aumento de la tensión crediticia en los mercados públicos y privados, los mercados de crédito podrían ofrecer peores resultados que nuestro escenario base.
En este contexto, sería preferible optar por la deuda pública frente a la deuda corporativa, y por la deuda corporativa de grado de inversión frente a otros títulos de mayor riesgo, como la deuda corporativa de alto rendimiento o la deuda de mercados emergentes.
- Fondos de deuda pública global y deuda ligada a la inflación para tener exposición a la reducción de los rendimientos, aumentando al mismo tiempo la diversidad para reducir la volatilidad.
- Fondos de deuda corporativa para impulsar las rentas
- Fondos de deuda pública global a corto plazo para generar rentas y rentabilidad en un escenario de recortes de tipos
La cartera del ejemplo 2 podría resultar adecuada para los inversores que buscan una exposición más conservadora, que mantienen posiciones en deuda pública de larga duración y grandes posiciones en liquidez. Diversifica parte de la exposición a deuda pública nacional hacia deuda ligada a la inflación y deuda global para reducir la volatilidad de los tipos de interés, mientras mantiene la exposición a la duración. Diversifica la exposición al mercado monetario hacia deuda pública y corporativa de corta duración y mayor calificación para impulsar la rentabilidad.

Aumento de la inflación y de las preocupaciones fiscales
Ya sea por un ritmo de crecimiento económico más rápido de lo esperado, por el aumento de los aranceles comerciales, por factores externos, por las dudas sobre las perspectivas fiscales o por la sensación de mayor politización de la política monetaria estadounidense, no es descabellado pensar que el mayor riesgo al que se enfrenta una cartera de renta fija es el repunte de los rendimientos, impulsado por un aumento de la inflación o por preocupaciones de naturaleza fiscal.
No obstante, podría resultar útil trasladar parte de la exposición en deuda pública nominal a títulos ligados a la inflación y a activos de menor duración.
Por otra parte, el aumento de la exposición a estrategias de rentabilidad absoluta podría contribuir a proteger la rentabilidad, mientras que la exposición a clases de activos de renta fija más alternativas como la deuda emergente denominada en divisa local o el crédito privado podría reducir la volatilidad, dada su menor sensibilidad a los rendimientos de los títulos del Tesoro estadounidense.
Por último, los productos estructurados, especialmente los instrumentos con cupones a tipo variable, podrían ofrecer un rendimiento atractivo y reducir la volatilidad total de la cartera.
La cartera del ejemplo 3 parte del supuesto de que los inversores exigirán una compensación adicional por invertir en deuda pública a más largo plazo en 2026, ya sea por la inflación o por la inquietud de los inversores ante la oferta de deuda pública. Con el fin de reducir estos riesgos, la cartera favorece los instrumentos y las exposiciones al crédito de menor duración, mientras aumenta la exposición a los bonos de titulización de gran calidad para respaldar el rendimiento total.

Grandes sorpresas o solo aumento de la volatilidad
En este escenario, ninguno de los riesgos mencionados acaba haciéndose del todo realidad. En su lugar, el año transcurre con preocupación por un aumento de la inflación, los riesgos geopolíticos y la ralentización del crecimiento. Es decir: la deuda global atravesará periodos de gran volatilidad: mucho ruido y pocas nueces. En este contexto, o en el supuesto de que asistamos a un factor externo más importante e impredecible, lo más probable es que la rentabilidad ajustada al riesgo de una cartera de renta fija tradicional resulte decepcionante.
La aplicación de estrategias que puedan mejorar la diversidad de la cartera, como las de rentabilidad absoluta, crédito privado y productos estructurados, podría reducir su volatilidad, mientras que la incorporación de fuentes adicionales de renta, como los fondos de rentas o el crédito privado, contribuiría a aumentar la rentabilidad. Cualquiera de los dos enfoques, y probablemente ambos, debería contribuir a mejorar la rentabilidad ajustada al riesgo en un entorno de mayor volatilidad.
No incluimos ningún ejemplo de cartera, porque sería el mismo que recomendamos para nuestro escenario base: un equilibrio entre la deuda pública y corporativa global y asignaciones a productos estructurados y vehículos de rentabilidad absoluta.
Pensamos que la cartera más apropiada para nuestro escenario base también obtendría buenos resultados en el caso de que el mercado de renta fija registrara una volatilidad superior a la esperada, o incluso en el supuesto de que se produjera un episodio externo de gran magnitud.
La importancia de la construcción de carteras
El hecho de que una misma cartera resulte apropiada en nuestro escenario base y en el supuesto de que se produzca un episodio externo de gran magnitud refleja la importancia de afinar la construcción de carteras. Como ya se ha mencionado, el universo de las clases de activos, sectores y títulos de renta fija es enorme y diferenciado. Los inversores deberían aprovechar la diversificación que ofrecen estas opciones para impulsar la rentabilidad y reducir el riesgo.
En cada uno de los escenarios que hemos abordado, proponemos carteras concretas que pueden adoptar los inversores para mejorar su rentabilidad ajustada al riesgo en ese escenario concreto. Pero nuestras carteras comparten una característica: la reducción del riesgo a través de la diversificación no tiene por qué ir en detrimento de la rentabilidad.
En todos nuestros escenarios, el objetivo de las carteras propuestas es aumentar la diversidad e impulsar el rendimiento, la generación de rentas o la rentabilidad absoluta. En nuestra opinión, la diversificación y la rentabilidad no tienen por qué ser incompatibles.
Durante décadas, la renta fija ha sido un elemento básico de las carteras de inversión diversificadas, porque ha ofrecido rendimiento, liquidez, preservación del capital y diversificación. Y por muy cierto o incierto que sea el entorno actual, no puede alterar el valor estratégico, o incluso táctico, de la inversión en renta fija. En 2025 asistimos al regreso de la diversificación aportada por los títulos del Tesoro estadounidense frente a la renta variable, ya que la deuda pública repuntó cuando la renta variable cayó en abril y en noviembre.
La exposición a la renta fija tradicional tiene su valor, y debe formar parte de una cartera de inversión diversificada. Pero los inversores pueden beneficiarse también de un enfoque más flexible en la construcción de carteras.
La renta fija ha aprendido a adaptarse. Ahora corresponde a los inversores aprovechar la gran variedad de instrumentos de renta fija para preservar el capital, reducir el riesgo e impulsar la generación de rentas.
[1] Fuente: FMI: «Las perspectivas económicas mundiales reflejan una modesta variación en medio de cambios en las políticas y fuerzas complejas»
[2] Fuente: BNP Paribas Asset Management