Megatendencias y ganadores potenciales

Hay una serie de megatendencias que van a transformar nuestro mundo tras la pandemia, entre las que se incluyen las fuerzas disruptivas que ya estaban en marcha antes del COVID. Los inversores han de estar especialmente atentos: la incertidumbre crea oportunidades y, para aprovechar la disrupción, hay que identificar a los beneficiarios a largo plazo.



En nuestro nuevo informe, exponemos nuestras expectativas y enumeramos las principales tendencias que los inversores han de tener en cuenta.

Tras la pandemia, los inversores se preguntan: ¿ha cambiado de forma permanente la actitud de los gobiernos y los bancos centrales en lo que se refiere a la gestión de la economía? ¿Y qué hay de las empresas y los hogares? Ante la aparición de nuevas cepas, ¿hemos superado realmente el COVID? ¿Tendrá que estar el sector sanitario en alerta constante, ajustando su capacidad y actualizando las vacunas de forma permanente?

En resumen, el COVID es aún una gran fuente de incertidumbre, y es posible que los inversores deban aprender a vivir con ello. Por ejemplo, el rendimiento de los bonos tendrá que ajustarse a una política monetaria de trayectoria incierta. Tendremos que volver a incorporar la prima de plazo que compensa a los inversores por asumir un riesgo durante más tiempo.

En términos globales, la etapa de orientación expansiva de las políticas monetarias, baja inflación y tipos de interés reducidos aún no ha llegado a su fin. Sin embargo, los mercados podrían cuestionar esta tendencia de forma repetida, por lo que el camino no estará exento de inestabilidad.

CHINA

En nuestra opinión, China es tanto un tema de inversión como una megatendencia geopolítica. El país es ya demasiado grande como para ser considerado simplemente una parte del complejo de mercados emergentes.

Se prevé que las tasas de crecimiento de la economía china se sitúen en torno al 6%, mientras que Occidente podría llegar al 2% una vez que la recuperación sea completa, por lo que China está llamada a adquirir una posición relevante.

Esta posición ofrece oportunidades potenciales a aquellos inversores que inviertan en el país. Y para aquellos que no tengan un interés directo en este mercado, la relevancia de China es evidente también por su papel en los superciclos de las materias primas, por ejemplo, o por su impacto en las perspectivas de la producción alemana.

SECTOR SANITARIO   

El sector sanitario ya era uno de los principales temas de inversión antes de la pandemia.

En lo que respecta a la demanda, el gasto sanitario en relación con el PIB ha crecido como consecuencia del envejecimiento de la población y del aumento de los hábitos poco saludables, así como del incremento de las rentas en las economías emergentes. La innovación está impulsando la demanda, ya que está creando nuevos mercados para ciertas enfermedades para las que no existía tratamiento alguno.

En lo que respecta a la oferta, para hacer frente a la presión sobre los presupuestos que se ha producido como resultado de este aumento de la demanda, están apareciendo nuevas tecnologías que crean eficiencias y mejoras en la oferta de productos.

La pandemia de COVID ha incrementado el atractivo de la inversión en el sector sanitario. La situación vivida el año pasado obligó a desarrollar una rápida y generalizada innovación en el sector. No obstante, cabe mostrar una cierta prudencia: ahora es más importante que nunca saber diferenciar entre aquellas compañías que impulsan o se benefician de la innovación de aquellas que pueden verse perjudicadas por ella.

TECNOLOGÍA

A la hora de posicionar sus carteras, los inversores deben entender tanto el alcance de la disrupción tecnológica como los cambios normativos que podrían producirse en el futuro.

Por el momento, los gobiernos han mostrado poco interés en hacer frente al poder de los monopolios, pero la presión pública podría obligar a estos gobiernos a tomar medidas, y a aprobar, por ejemplo, nuevos impuestos o aplicar de forma más rigurosa la normativa antimonopolio. Los inversores que invierten en gigantes tecnológicos han de estar atentos a esta posibilidad, así como a las diferencias de enfoque en las distintas regiones.

La pandemia ha acelerado dos temas de inversión: el teletrabajo y la telemigración.

La actitud hacia el teletrabajo es ahora diferente. Las empresas se han dado cuenta de que pueden conseguir que sus empleados trabajen más horas y, al mismo tiempo, ahorrarse los costosos alquileres que les supone tener oficinas en el centro de la ciudad. Por otro lado, los trabajadores se ahorran el tiempo y el coste de los desplazamientos, y tienen más flexibilidad para trabajar donde y cuando quieran. Parece que todos ganan.

Pero los trabajadores de los mercados desarrollados se enfrentan a una amenaza. Si los empleados pueden hacer su trabajo desde casa, ¿por qué no pueden hacerlo desde Delhi? El teletrabajo podría dar paso a la telemigración. Será interesante ver cómo las empresas y los gobiernos hacen frente a esta situación, que comienza a extenderse con rapidez gracias a la pandemia.

SOSTENIBILIDAD

Como resultado de la amenaza existencial que ha supuesto la pandemia de COVID, la política pública se ha centrado de lleno en la crisis climática. Las principales iniciativas, como los impuestos fronterizos al carbono o los nuevos «pactos verdes», podrían tener importantes consecuencias en la macroeconomía y los mercados.

El sector de la energía habrá de hacer frente a una gran presión, ya que es el responsable de casi las tres cuartas partes de las emisiones globales. La eliminación de las emisiones de gases de efecto invernadero en las próximas décadas exige inversiones multimillonarias, así como una amplia gama de medidas destinadas a poner en marcha procesos de descarbonización y electrificación e impulsar la viabilidad económica de los combustibles alternativos.

¿Y después? Para acelerar el cambio a las energías renovables, necesitamos más innovación en tecnologías como el almacenamiento de baterías de larga duración. Además, la electricidad con bajas emisiones de carbono habrá de penetrar en todos los sectores posibles mediante la electrificación. En aquellas áreas que no puedan ser electrificadas se hará necesaria otra tecnología, como el hidrógeno o la captura de emisiones de carbono.

Para que los países puedan cumplir sus objetivos de cero emisiones netas, habrá que realizar fuertes inversiones en tecnologías de energías limpias, lo que ofrecerá a los inversores la oportunidad de formar parte de la transición. Cabe señalar que, a medida que la demanda supere la oferta, estas oportunidades podrían saturarse, especialmente a corto plazo.

Además de la necesidad de hacer frente a las emisiones de carbono, la pandemia nos ha recordado las consecuencias de gran alcance que puede traer consigo nuestra interacción con el mundo natural. Existe una necesidad urgente de invertir en la restauración de los ecosistemas: el 50% del PIB mundial depende de los recursos naturales.

Este tema de inversión ofrece numerosas oportunidades de inversión en un universo diversificado, que abarca la reparación y mejora de los ecosistemas terrestres, marinos y urbanos.

IGUALDAD Y CRECIMIENTO INCLUSIVO

La pandemia ha puesto de manifiesto las cuestiones relacionadas con la igualdad. Los trabajadores que mantuvieron la economía en funcionamiento durante los confinamientos procedían en su inmensa mayoría de los segmentos de menor nivel de rentas. Las personas de minorías étnicas se enfrentaron a un mayor riesgo sanitario.

Las empresas van a tener que mejorar en materia de diversidad y otras cuestiones sociales y de buen gobierno. Y las que no lo hagan, habrán de enfrentarse a riesgos reputacionales y financieros, entre los que se podrían incluir la interposición de demandas por parte de las partes interesadas.

Hasta que no logremos un crecimiento más inclusivo, nuestras economías seguirán siendo frágiles y nuestros sistemas políticos inestables, lo que nos hace más vulnerables a los posibles riesgos que estén por venir.

Si quieres leer la versión íntegra de La gran inestabilidad: megatendencias para el siglo XXI, de Richard Barwell, haz clic aquí

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