La monetización de la IA: innovación y múltiples oportunidades de inversión

  • La inteligencia artificial se está convirtiendo en una importante herramienta de ahorro de costes y generación de ingresos en distintos sectores, gracias al fuerte volumen de inversión en infraestructuras y tecnologías que está teniendo lugar en todo el mundo

  • Su desarrollo marcará diferencias claras entre compañías: los inversores deberán identificar aquellas compañías con capacidad de resistencia y adaptación que puedan integrar la inteligencia artificial en su actividad

  • Pensamos que los próximos diez años vendrán marcados por una innovación sin precedentes y ofrecerán potencial para generar rentabilidades de inversión a largo plazo, siempre que este nuevo contexto se aborde de forma estratégica y responsable

La inteligencia artificial ha pasado de la experimentación a la adopción a gran escala y se ha convertido en una fuente tangible de ingresos para una variedad cada vez más amplia de sectores.

Los modelos de inteligencia artificial son cada vez más potentes, lo que hace que vaya aumentando el número de empresas y de sectores que van adoptando la nueva tecnología y que encuentran en ella nuevas fuentes de valor y de crecimiento de los beneficios. En nuestra opinión, la inteligencia artificial tiene potencial para tener una presencia cada vez más generalizada en múltiples sectores de la economía

Por ejemplo, las compañías logísticas pueden recurrir a la inteligencia artificial para optimizar las rutas, lo que podría derivar en un ahorro de costes significativo. Los agricultores utilizan sistemas basados en inteligencia artificial para aplicar herbicidas de forma selectiva, reduciendo así los costes operativos y, al mismo tiempo, la contaminación medioambiental.

Las compañías de suministros públicos pueden emplear la nueva tecnología para realizar labores de mantenimiento predictivo y reducir las interrupciones operativas, mientras que los proyectos de energías renovables utilizan la inteligencia artificial para analizar patrones meteorológicos y optimizar la generación de energía. Por su parte, las compañías sanitarias pueden recurrir a la inteligencia artificial para desarrollar nuevos medicamentos, ya que la nueva tecnología facilita el descubrimiento de fármacos y reduce el tiempo de comercialización de tratamientos que podrían salvar vidas.

Fuerte aumento de las necesidades de gasto de capital

Pero el desarrollo de la inteligencia artificial exige un volumen de inversión y unas infraestructuras considerables. Según estimaciones recientes, los principales hiperescaladores estadounidenses (grandes operadores de servicios en la nube) podrían gastar este año en torno a los 785.000 millones de dólares en inteligencia artificial e infraestructuras, y casi 1 billón en 20271.

Otros datos apuntan a una inversión de casi 3 billones de dólares en infraestructuras relacionadas con la inteligencia artificial en 20282.

La rentabilidad de la inversión dependerá de la capacidad que tenga la nueva tecnología para ofrecer resultados cuantificables; aunque la dinámica está cobrando impulso, esta rentabilidad aún tardará en materializarse en los distintos sectores.

Según una encuesta realizada por Deloitte en 2025, en torno al 85% de las organizaciones que participaron en el estudio había aumentado su inversión en inteligencia artificial en los doce meses anteriores, si bien la mayoría de los encuestados preveían obtener una rentabilidad de la inversión satisfactoria en un plazo de entre dos y cuatro años, más largo que los siete a doce meses que suelen esperarse de las inversiones tecnológicas3.

El panorama es más incierto para los propios hiperescaladores. El elevado gasto de capital destinado a las infraestructuras de inteligencia artificial, cuyo desarrollo requiere desde energía hasta chips, debe traducirse en una atractiva rentabilidad de la inversión, ya que se espera que la reducción de los costes de utilización aumente la adopción de la nueva tecnología con el tiempo.

La inteligencia artificial marcará la diferencia

No cabe duda de que la inteligencia artificial acentuará la divergencia entre compañías: aquellas que sepan aprovechar los recursos que ofrece la nueva tecnología podrían mejorar su eficiencia, reforzar su crecimiento y aumentar su rentabilidad, mientras que las que tarden más en adaptarse podrían quedarse atrás.

También dentro del sector tecnológico habrá compañías que salgan reforzadas y otras que pierdan terreno. Aunque el sector del software fue el primero en verse afectado por la potencial fuerza disruptiva de la inteligencia artificial, creemos que los proveedores que desarrollan soluciones de software «crítico», es decir, sistemas esenciales para las operaciones centrales de una compañía, podrían salir reforzados gracias al potencial de mejora que ofrece la inteligencia artificial a sus productos.

Por el contrario, las compañías de software tradicionales podrían enfrentarse a ciertas dificultades e incluso a un posible riesgo de obsolescencia si no logran adaptarse a un entorno marcado por unas menores barreras de entrada.

En la actualidad, las empresas de hardware, y en especial las relacionadas con la producción de semiconductores, se ven favorecidas por un fuerte aumento de la demanda. Sin embargo, en algunos casos, los márgenes podrían comenzar a sufrir cierta presión. Para los inversores, resulta fundamental identificar compañías con capacidad de resistencia y de adaptación, que sepan integrar la inteligencia artificial en sus estrategias principales.

La expansión de las infraestructuras de inteligencia artificial también está provocando un repunte de la demanda de energía. Sin embargo, para sostener este crecimiento, será vital disponer de energía renovable aún más barata y de fácil acceso, así como impulsar el almacenamiento en baterías y las innovaciones en redes eléctricas. Las compañías que trabajan en estos ámbitos, así como aquellas que suministran componentes para infraestructuras energéticas, se benefician de una fuerte demanda a largo plazo, lo que podría dar lugar a nuevas oportunidades de inversión.

El impulso de la soberanía en inteligencia artificial  

A medida que las naciones reconocen la importancia estratégica de la inteligencia artificial, la conversación en torno a la soberanía en este ámbito comienza a cobrar mayor relevancia. Los países quieren controlar sus propios datos, hardware y software, lo que podría fragmentar el mercado tecnológico mundial en bloques regionales, con el consiguiente aumento de los costes y ralentización de la innovación.

El actual contexto geopolítico exige que los inversores sepan cómo funcionan las políticas regionales y conozcan el potencial de colaboración transfronteriza. En nuestra opinión, las compañías con presencia global y estrategias flexibles podrían estar mejor posicionadas para crecer en un contexto de evolución de la normativa.

La automatización de tareas mediante la inteligencia artificial suscita también cierta preocupación por el posible desplazamiento de puestos de trabajo. Sin embargo, pensamos que la disrupción tecnológica a largo plazo también puede dar lugar a nuevas funciones y sectores. Al mismo tiempo, la inteligencia artificial puede potenciar las capacidades humanas y permitir que los trabajadores se dediquen a realizar tareas de mayor valor añadido.

Las autoridades y las compañías de inteligencia artificial deben colaborar para promover el desarrollo de nuevas competencias, la transparencia y la adopción responsable, minimizando el impacto disruptivo de la nueva tecnología en la sociedad y garantizando que tanto las personas como las compañías se beneficien del potencial de la inteligencia artificial.

El futuro de la inteligencia artificial  

Ya estamos viendo cómo la inteligencia artificial está evolucionando desde sistemas basados en chat hacia agentes autónomos capaces de realizar tareas complejas de forma independiente. En nuestra opinión, la aceleración de esta transición se traducirá en avances en muchos ámbitos, desde la investigación científica hasta aplicaciones físicas de inteligencia artificial, como la robótica.

A medida que los sistemas de inteligencia artificial adquieran mayor autonomía y sean capaces de mejorar por sí mismos, el ritmo de innovación se intensificará. Sin embargo, esta posibilidad pone de manifiesto la importancia de una gestión responsable de la inteligencia artificial y de equilibrar el avance tecnológico con la eficiencia energética, la seguridad y las consideraciones éticas.

La inteligencia artificial avanza ya hacia una rentabilidad tangible, impulsada por una inversión masiva y por aplicaciones revolucionarias en los distintos sectores. Para los inversores, las oportunidades potenciales pasan por identificar compañías que muestren capacidad de resistencia, comprender la evolución del entorno y conocer los matices geopolíticos.

Los próximos diez años podrían venir marcados por una innovación sin precedentes y, si se abordan de forma estratégica, ofrecer potencial para generar rentabilidades de inversión a largo plazo.

[1] Moody’s:Hyperscaler capex forecasts marked up by $85bn, to close in on $1trn by 2027 Data Centre Dynamics  

[2] AI Market Trends 2026:Global Investment, Risks, and Buildout | Morgan Stanley

[3] AI ROI:The paradox of rising investment and elusive returns

Aviso legal

Algunos artículos pueden contener lenguaje técnico. Por esta razón, pueden no ser adecuados para lectores sin experiencia profesional en inversiones. Todos los pareceres expresados en el presente documento son los del autor en la fecha de su publicación, se basan en la información disponible y podrían sufrir cambios sin previo aviso. Los equipos individuales de gestión podrían tener opiniones diferentes y tomar otras decisiones de inversión para distintos clientes. El presente documento no constituye una recomendación de inversión. El valor de las inversiones y de las rentas que generan podría tanto bajar como subir, y es posible que el inversor no recupere su desembolso inicial. Las rentabilidades obtenidas en el pasado no son garantía de rentabilidades futuras. Es probable que la inversión en mercados emergentes o en sectores especializados o restringidos esté sujeta a una volatilidad superior a la media debido a un alto grado de concentración, a una mayor incertidumbre al haber menos información disponible, a una liquidez más baja o a una mayor sensibilidad a cambios en las condiciones sociales, políticas, económicas y de mercado. Algunos mercados emergentes ofrecen menos seguridad que la mayoría de los mercados desarrollados internacionales. Por este motivo, los servicios de ejecución de operaciones, liquidación y conservación en nombre de los fondos que invierten en emergentes podrían conllevar un mayor riesgo. Los activos privados son oportunidades de inversión no disponibles a través de mercados cotizados como por ejemplo las bolsas de valores de renta variable. Permiten a los inversores beneficiarse directamente a temas de inversión a largo plazo y pueden brindarles acceso a sectores especializados como infraestructura, inmobiliario, private equity y otros alternativos difícilmente disponibles a través de medios tradicionales. No obstante, los activos no cotizados requieren un examen minucioso, pues tienden a tener niveles elevados de inversión mínima y pueden ser complejos e ilíquidos.

Back to Top