La autonomía estratégica europea: una oportunidad a largo plazo

Europa está profundizando su búsqueda de autonomía estratégica. Lo que comenzó como un eslogan pospandemia de los gobiernos se ha convertido en una realidad financiera, con implicaciones de inversión tangibles; ahora, Europa asigna miles de millones de euros al año en defensa, resiliencia industrial y sectores tecnológicos clave.

Otrora un tema secundario, y ahora una prioridad, el dinero destinado a la defensa europea ha aumentado de manera significativa desde 2022, en el marco del conflicto entre Rusia y Ucrania y, más recientemente, debido a la presión de la administración americana sobre los miembros de la OTAN1.

No obstante, esto es tan solo el comienzo. En la cumbre de la OTAN celebrada en La Haya en junio de 2025, los países miembros se comprometieron a invertir un 3,5% de su PIB anual en requisitos de defensa básicos y a asignar un 1,5% del PIB al gasto relacionado con la defensa y la seguridad de cara a 20352.

Con algunos países más reacios que otros a gastar tanto cuando ya pasan apuros debido a un gasto público elevado, el mercado respondió de manera prudente a estos objetivos ambiciosos. No obstante, el rumbo está claro: existen varios planes para ayudar con este objetivo, entre los que destaca el Plan ReArmar Europa / Preparación 2030 de la Unión Europea, con un volumen de 800.000 millones de euros3. Todo apunta a que el gasto en seguridad aumentará en los próximos años, lo cual podría dar pie a nuevas oportunidades potenciales para los inversores.

Universo de inversión

Según la Agencia Europea de Defensa (AED)4, el mercado total para los inversores europeos debería crecer a un ritmo anual del 29% hasta 2030. Su estudio emplea una hipótesis de gasto del 3% del PIB en defensa de cara a 2030 (frente al 3,5% acordado por los miembros de la OTAN y al 2% previo), teniendo en cuenta progresivamente el objetivo del 65% de componentes de empresas europeas5 y ajustando asimismo ligeramente al alza la proporción de gasto en equipamiento respecto a personal.

El sector ha visto aumentar significativamente sus ratios de valoración desde 2022, pero dichos múltiplos son todavía más bajos que los de sus homólogos americanos, y su crecimiento supera con creces al de otros sectores europeos:

Gráfico 1: ratios de valoración para varios índices de renta variable

“PDM” se refiere a “próximos doce meses”; “PEG”: ratio PER/Crecimiento del BPA; “PER”: ratio precio/beneficio; “FCD”: flujo de caja disponible; “P/V”: precio/ventas. Datos a 21 de octubre de 2025. Fuente: FactSet.

Al examinar el ratio de valoración del subsector, y teniendo en cuenta su crecimiento, esta área todavía es más barata que el resto del mercado.

A corto plazo, los inversores deberían estar preparados para una volatilidad potencial, debido a las noticias contradictorias sobre la probabilidad de un alto el fuego entre Ucrania y Rusia. No obstante, los recientes informes financieros y libros de pedidos han tranquilizado al mercado; por ejemplo, TKMS (la reciente escisión de la división naval y de defensa de ThyssenKrupp) presenta una cartera de pedidos repleta hasta 20406.

Al mismo tiempo, la reorganización del paisaje de defensa europeo ya ha comenzado, tal como ilustran varios cambios: la escisión de TKMS, la adquisición de Naval Vessels Lürssen por parte de Rheinmetall, el proyecto de satélites Bromo que combina los negocios espaciales de Airbus, Thales y Leonardo… Todos ellos crean oportunidades potenciales adicionales para invertir en el sector.

Industria, TI, suministro público y recursos básicos: el largo camino hacia la soberanía

Los sectores industrial, de tecnologías de la información, de suministro público y de recursos básicos son pilares para abordar vulnerabilidades en las cadenas de suministro, especialmente en chips, energía y materias primas esenciales para las transiciones verde y digital. Existen varios planes y políticas para respaldarlo:

El programa REPowerEU de la UE se propone eliminar la importación de energía rusa antes de 20307, respaldado por una financiación de 300.000 millones de euros, notablemente a través del Mecanismo de Recuperación y Resiliencia8.
 
De aquí a 2030 se movilizarán en torno a 100.000 millones de euros para respaldar la descarbonización de sectores con un gran consumo energético9.
 
En Alemania, la reforma del “Schuldenbremse” (freno de deuda) aprobada por el parlamento en marzo de 2025 permitirá la creación de un fondo especial de 500.000 millones de euros, que se desembolsará a lo largo de varios años (83.000 millones en 2026) para realizar inversiones en infraestructura (transporte, energía y redes digitales) y en la transición verde10.
 
La Ley de Materias Primas Fundamentales de la UE establece normas para la extracción (10%), procesamiento (40%) y reciclaje (25%) en la región de aquí a 2030. Pese a no tener un presupuesto dedicado, se propone aminorar la carga administrativa y reducir los plazos de obtención de permisos11. Esta iniciativa cobra una importancia creciente dada la restricción de las exportaciones de materiales de tierras raras por parte de China.
 
A nivel europeo, la Ley Europea de Chips movilizará más de 43.000 millones de euros en compromisos público-privados hasta 203012.

Más a largo plazo, el Marco Financiero Plurianual propuesto por la Comisión Europea en julio de 2025 (que cubre el periodo 2028–2034) proporciona un presupuesto de 2 billones de euros dirigido a reforzar la resiliencia y la autonomía estratégica de la UE. Esto equivale a un 1,26% del PIB de la UE durante el periodo de siete años, doblando el presupuesto de 1 billón de euros del presupuesto previo para 2021-202713. El plan establece un Fondo Europeo de Competitividad de 409.000 millones de euros con el objetivo de respaldar a tecnologías estratégicas en las áreas de energía limpia, transición digital, biotecnología y defensa.

Además la UE ha asignado 175.000 millones de euros a Horizonte Europa, su principal programa de investigación, dirigido a respaldar la innovación en todas sus fases, desde concepto a expansión. Este gasto adicional abrirá seguramente nuevas oportunidades de inversión en estos sectores, y potencialmente en otros.

Una tendencia de inversión a largo plazo

La autonomía estratégica de Europa podría solidificarse de aquí a 2030. Su gasto en defensa representa un significativo 3,5% del PIB de la región, sin tener siquiera en cuenta el gasto indirecto del 1,5% del PIB en el marco de su compromiso con la OTAN. Incluso si no se satisface plenamente este último, creemos que esto representa una tendencia estructural y permanente. La defensa domina claramente el balance de Europa, mientras que la resiliencia tecnológica y la industrial siguen siendo componentes más pequeños, pero crecientes. El esfuerzo sostenido es esencial para una Europa sólida, mejorando la visibilidad para las empresas de la región y creando oportunidades potenciales a largo plazo para los inversores.



[1] Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN): “Defence Expenditure of Nato Countries250827-def-exp-2025-en.pdf

[2] OTAN:NATO – Topic: Defence expenditures and NATO’s 5% commitment.

[3] EU defence funding | Epthinktank | Parlamento Europeo.

[4] Informe de la Agencia Europea de Defensa: “Defence Data 2024 – 2025.

[5] SAFE | Acción por la Seguridad de Europa – Comisión Europea.

[6] TKMS Group: “Major order of € 800 million for submarine modernization.

[7] REPowerEU.

[8] Mecanismo de Recuperación y Resiliencia – Comisión Europea.

[9] Pacto por una Industria Limpia – Comisión Europea.

[10]. Ministerio Federal de Finanzas de Alemania – Fiscal foundations for the coming years: German government adopts 2025 federal budget, benchmark figures to 2029 and implementation of the €500bn investment package.

[11] Comisión Europea: Critical Raw Materials Act – Internal Market, Industry, Entrepreneurship and SMEs.

[12] Ley Europea de Chips – Comisión Europea.

[13] Presupuesto 2028-2034 de la UE.

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