Nuestra expectativa es que los efectos desinflacionarios del shock de demanda provocado por el COVID-19 primarán sobre cualquier efecto inflacionario procedente de disrupciones de la oferta. La desinflación mantendrá los tipos de interés muy bajos, y ahora existen oportunidades en renta fija. No obstante, los inversores deberán aventurarse más allá de las áreas en las que suelen invertir.
El inversor de hoy en día se enfrenta a tipos de interés que seguramente permanecerán muy bajos durante años, y esperar a que suban no es una opción.
En este artículo te proponemos varias estrategias en un entorno de tipos mínimos o negativos, que hemos seleccionado utilizando los siguientes criterios:
- Seguridad, en forma de activos de gran calidad.
- Liquidez, en forma de un fondo UCITS con liquidez diaria.
- Rentabilidades positivas para inversores cuya divisa base es el euro.
La renta fija alternativa ofrece mayores niveles de TIR
Clases de activo como los bonos de titulización hipotecaria (MBS) y de activos (ABS) pueden ofrecer a los inversores mayores rentabilidades al vencimiento (TIR) que los instrumentos de deuda tradicionales. En particular, los MBS de agencias son el mayor sector individual del mercado de deuda global, con lo que ofrecen a las gestoras activas un enorme conjunto de oportunidades para añadir valor.
Los MBS y los ABS también pueden brindar ventajas de diversificación gracias a sus motores de rentabilidad. A diferencia de la renta variable y la deuda privada —cuya rentabilidad depende sobre todo de la salud del balance corporativo— los MBS y los ABS están más vinculados con los fundamentales de crédito del consumidor. Esta característica única les permite proporcionar potencial de rentabilidad con bajas correlaciones con los activos de riesgo.
Deuda corporativa europea
La deuda privada ha sido una de las clases de activo preferidas por los inversores en los últimos años, pero hoy en día se enfrenta al reto que plantean los ratios de deuda/beneficio de los emisores corporativos. De los dos componentes de dicho coeficiente, cuál es más relevante para el inversor depende de la región:
- en Estados Unidos prima el componente de deuda, ya que el actual endeudamiento neto de las empresas es más del doble que en 2008;
- en Europa, la fuente de preocupación es el beneficio, ya que a las compañías les cuesta generar un crecimiento sólido y estable del mismo.
Aunque se esperaba que las compañías aprovecharan los bajos tipos de interés resultantes de los programas de QE para amortizar su deuda, hicieron precisamente lo contrario, refinanciando su deuda existente a menor coste y elevando incluso su endeudamiento. Hay que admitir, eso sí, que en un eventual escenario de “japonización” (crecimiento débil, inflación reducida y tipos de interés persistentemente bajos), unos niveles de endeudamiento elevados no son tan problemáticos.
La última temporada de publicación de beneficios mostró un deterioro continuado de los ratios de cobertura (EBITDA/gasto por interés) en ambas regiones, pero estos continúan en niveles históricamente elevados en Estados Unidos y han venido mejorando en Europa desde 2016 (figura 1).
Figura 1: Los ratios de cobertura de deuda caen tanto en Estados Unidos como en Europa. El gráfico muestra ratios EBITDA/gasto por intereses de ambas regiones en periodos de 12 meses hasta 2019.

Datos del 18 de febrero de 2020. Fuente: FactSet, JP Morgan, BNP Paribas Asset Management.
Esto tiene lugar tras un año de crecimiento casi nulo del beneficio por acción (BPA) en tasa interanual, unido a subidas de casi el 30% de los índices de renta variable. Este desarrollo aparentemente contradictorio obedeció principalmente a la subida de los ratios PER al disiparse los temores de recesión y de guerra comercial, lo cual coincidió además con un descenso de la tasa de descuento al caer las TIR de la deuda pública. Los analistas pronostican subidas de BPA del 7% al 8% en 2020, pero incluso si esta previsión resulta ser demasiado optimista, todavía anticipamos una recuperación del crecimiento del beneficio y mejores ratios de cobertura de deuda.
No obstante, los bonos corporativos europeos son relativamente más atractivos. El Banco Central Europeo continuará respaldando al mercado de crédito, y al menos los emisores corporativos orientados al mercado doméstico deberían ser capaces de generar un crecimiento del beneficio suficiente como para satisfacer a los inversores.
Bonos de mercados emergentes denominados en dólares
En un escenario permanente de tipos de interés más bajos durante más tiempo, la deuda emergente seguirá siendo muy atractiva para los inversores de muchos mercados desarrollados. Aunque la epidemia de coronavirus supondrá un fuerte lastre en los próximos meses, creemos que el crecimiento en China va a restablecerse este año, lo cual debería respaldar una recuperación gradual del comercio dentro de Asia.
De ser necesario, el gobierno chino tiene un amplio margen de maniobra para respaldar la demanda doméstica. Con una Reserva Federal estadounidense en compás de espera y niveles de inflación por lo general benignos en todo el mundo, los bancos centrales de mercados emergentes podrán mantener sus tipos de interés a sus niveles actuales o recortarlos.
En vista de estas condiciones bastante favorables, pensamos que la deuda emergente podría ofrecer un potencial decente de compresión de los diferenciales, sobre todo a sus valoraciones actuales.
Conclusión
Las estrategias exitosas requerirán voluntad para alejarse de las inversiones tradicionales. Este enfoque, unido a asignaciones tácticas dirigidas a aprovechar oportunidades, debería aportar buenos resultados a los inversores.
Visita nuestro blog “Investors’ Corner” para ampliar tu información sobre nuestras estrategias de inversión para entornos con tipos de interés bajos.