Europa ha acelerado el gasto en defensa en respuesta a la incertidumbre geopolítica, lo que está ofreciendo oportunidades a los inversores en los sectores relacionados con la defensa, como la tecnología de nueva generación. La inversión en un fondo cotizado diversificado permite a los inversores acceder a la gran variedad de posibilidades que ofrece esta tendencia estructural a largo plazo.
Europa está atravesando una profunda transformación, en los ámbitos financiero, industrial y político. La región, que llevaba varias décadas con un nivel de inversión insuficiente, está ahora reforzando sus recursos militares en respuesta a la incertidumbre geopolítica y a la menor garantía de protección por parte de Estados Unidos.
Para los inversores, ello representa una de las tendencias más importantes de crecimiento estructural que ofrece actualmente Europa. Y una de las formas más eficaces de aprovechar esta oportunidad podría ser a través de un ETF diversificado que permita acceder a la gran variedad de empresas que participan de dicha tendencia.
Aumento del gasto en defensa de la Unión Europea
Los Estados miembros de la Unión Europea han aumentado de manera muy significativa el gasto en defensa en los últimos años, y el ritmo ha seguido aumentando. En 2024, el gasto en defensa de la región alcanzó los 343.000 millones de euros, marcando así el décimo año de crecimiento consecutivo. Se prevé que la cifra aumente a los 381.000 millones en 2025, un incremento del 11% en un único año y casi el 63% más que en 20201.
Como porcentaje del PIB, el gasto en defensa aumentó al 1,9% en 2024, frente al 1,6% de año anterior, y se espera que alcance el 2,1% en 2025. Y no solo se trata del gasto operativo: las inversiones están aumentando a un ritmo aún mayor. La inversión en defensa aumentó al 42% en 2024 y alcanzó los 106.000 millones de euros, y se prevé que se acerque a los 130.000 millones en 2025.
La adquisición de equipamiento ascendió a 88.000 millones en 2024, y se espera que supere los 100.000 millones en 2025. El gasto en investigación y desarrollo también está creciendo, y se prevé que pase de 13.000 millones de euros en 2024 a 17.000 en 2025.
La respuesta del sector ha sido contundente: el sector europeo de defensa registró una facturación de 183.400 millones de euros en 2024, marcando así un incremento del 13,8% interanual y del 48% desde 2021. El número de empleos aumentó hasta los 633.000 puestos de trabajo, lo que representa una subida de casi el 9% en un único año.
El mensaje que ofrecen los datos es indiscutible: Europa se está rearmando a gran escala, en el marco, no de un fenómeno efímero, sino de un cambio estructural a largo plazo.
Se prevé que el gasto en defensa siga siendo elevado
A medida que las realidades geopolíticas han ido cambiando, Europa ha ido avanzando hacia una mayor autonomía estratégica. Estados Unidos ha comenzado a dirigir su atención hacia Asia, y las señales políticas parecen indicar que la ayuda estadounidense ha dejado de estar garantizada, por lo que los gobiernos europeos han asumido la necesidad de responsabilizarse de su propia defensa.
Este nuevo enfoque conlleva compromisos de capital sostenidos y de gran magnitud. Según el grupo de expertos Bruegel, los analistas calculan que Europa podría necesitar gastar entre 200.000 y 300.000 millones de euros adicionales al año durante varios años para reforzar sus recursos en el sector, desde las fuerzas terrestres hasta la defensa aérea y los sistemas navales. Las carteras de pedidos de los fabricantes del sector se proyectan ya a largo plazo: algunos astilleros tienen producción asegurada hasta la década de 2040.
Cabe destacar que la reconstrucción de una capacidad de defensa moderna no se limita al metal y la maquinaria, sino que también exige tecnologías de última generación, en ámbitos como los semiconductores, los sensores avanzados, los recursos cibernéticos y los sistemas integrados, lo que amplía el universo de inversión más allá de las compañías tradicionales del sector aeroespacial y de defensa.
Auge del sector de defensa: temática líder en el ámbito ETF
Este cambio estructural no ha pasado desapercibido para los inversores. La inversión relacionada con la defensa se ha convertido rápidamente en la primera tendencia de inversión en los ETF temáticos. En 2021 y 2022, los flujos se concentraron en las estrategias tecnológicas y de energía limpia, pero en la actualidad el panorama es completamente diferente.
Solo en 2024, los ETF temáticos de defensa recibieron entradas de capital por valor de 1.900 millones de euros. En 2025, los flujos superaron los 10.000 millones, convirtiendo al sector en la principal tendencia temática.
Los gobiernos tienen previsto aumentar el gasto en defensa a lo largo de varios años, y las compañías del sector están registrando un fuerte aumento de sus pedidos, por lo que los inversores están posicionando sus carteras para un crecimiento a largo plazo.
Los ETF permiten a los inversores acceder a esta oportunidad a largo plazo
El sector de la defensa en Europa no solo está creciendo, sino que se está diversificando. Las compañías tradicionales de defensa están registrando un aumento de sus pedidos, pero también existe un ecosistema creciente de proveedores (fabricantes de componentes, compañías de semiconductores, proveedores de ciberseguridad y empresas de tecnología industrial) que comienzan a adquirir un papel cada vez más predominante en la capacidad de defensa europea.
La inversión en esta tendencia a través de un ETF especializado ofrece diversas ventajas:
1. Amplia exposición a un ecosistema complejo
En la actualidad, el sector de la defensa representa una cadena de valor interconectada. Un ETF bien diseñado tiene como objetivo invertir, no solo en compañías tradicionales de defensa, sino también en otros interlocutores clave en sectores adyacentes, como los bienes de equipo, la electrónica, las tecnologías de radar y los materiales avanzados.
2. Acceso a un índice de referencia personalizado
Una estrategia pasiva que replica la composición de un índice personalizado como el Bloomberg Europe Defense Select permite acceder tanto a compañías pertenecientes al sector aeroespacial y de defensa como a otras empresas con una participación relevante en la cadena de valor de defensa, aun cuando no encajen en las clasificaciones sectoriales tradicionales.
3. Posible mitigación del riesgo en un sector muy técnico
Las compañías de defensa suelen generar unos ingresos que están muy concentrados en grandes proyectos y presentan una elevada exposición a factores geopolíticos. El objetivo de un ETF es el de diversificar estos riesgos entre distintos países, subsectores y tecnologías.
4. Tendencia estructural a largo plazo
La tendencia de inversión está respaldada por una notable visibilidad y duración, en un contexto marcado por importantes presupuestos, programas de contratación pública plurianuales y una política industrial europea cada vez más coordinada. Los ETF resultan especialmente apropiados para acceder a estas tendencias temáticas a largo plazo.
¿En qué deberían fijarse los inversores?
A medida que Europa avanza en el desarrollo de su arquitectura de defensa, hay varios factores que podrían confirmar el carácter estructural de esta tendencia:
- Conversión continua de los pedidos de las compañías de defensa en ingresos
- Mayor cooperación entre las fuerzas armadas europeas, incluida la contratación conjunta
- Crecimiento de compañías tecnológicas de menor tamaño que podrían convertirse en contratistas principales de defensa (fabricantes que coordinan la construcción de un sistema completo)
- Expansión de recursos nacionales en áreas de importancia estratégica como los semiconductores, la ciberdefensa y los sistemas espaciales
En nuestra opinión, estos avances refuerzan los argumentos de inversión a largo plazo a través de un vehículo de inversión diversificado.
Una temática estructural con potencial a largo plazo
El panorama de la defensa en Europa está atravesando su transformación más profunda en décadas. Los presupuestos de defensa aumentan con fuerza, la inversión se acelera a un ritmo aún más rápido, la capacidad industrial se expande y la comunidad inversora reconoce al sector de la defensa como una de las principales temáticas estructurales.
En este contexto, un ETF que tiene como objetivo ofrecer una exposición diversificada, transparente y rentable al ecosistema europeo de defensa puede ser una opción atractiva para participar en esta tendencia a largo plazo. A medida que el continente va redefiniendo su autonomía estratégica, los inversores tienen la oportunidad de acceder a una de las tendencias de crecimiento más significativas y duraderas de Europa.
[1] Salvo indicación en contrario, la fuente de todos los datos es el Consejo Europeo de la Unión Europea