Europa vuelve al radar: cinco claves

Tras diez años de dominio de la renta variable estadounidense, la renta variable europea ha resurgido de forma notable en 2025. Con unas valoraciones atractivas, una política monetaria favorable del Banco Central Europeo y unas medidas de estímulo fiscal sin precedentes, Europa ofrece un notable potencial a los inversores.

Valoraciones atractivas en relación con el mercado estadounidense

En nuestra opinión, las valoraciones atractivas constituyen un poderoso argumento a favor de la renta variable europea: en la actualidad, cotiza con un descuento considerable en relación con el mercado estadounidense.

El ratio precio-beneficios a doce meses del índice MSCI Europe se sitúa actualmente en 14,6, ligeramente por encima de su media desde 1987, de 14. Por el contrario, en Estados Unidos,las valoraciones se aproximan a sus máximos históricos, con un ratio de beneficios esperados de 22 veces.

Además, la rentabilidad media por dividendo en Europa se acerca al 3,3%, lo que supera con creces la media estadounidense, en torno al 1,3%.

Positiva recuperación de los beneficios empresariales en Europa  

Pensamos que las perspectivas de beneficios de las empresas europeas no han sido tan favorables en muchos años. Las estimaciones de consenso sobre la previsión de beneficios para los próximos dos años apuntan a una notable mejora de los resultados en comparación con los de 2025, tal y como muestra el gráfico 2.

Dicha previsión es especialmente favorable en sectores como el biotecnológico (crecimiento estimado de los beneficios por acción del 34 % en 2027 respecto a 2026), el de los semiconductores (24%) y el del espacio aéreo y la defensa (17%).

Aumento sin precedentes del gasto en defensa e infraestructuras

La presión ejercida por el presidente estadounidense Donald Trump para que Europa contribuyera en mayor medida al gasto en defensa ha dado sus frutos. Actualmente, existe un amplio consenso entre los países de la OTAN para destinar el 5 % del PIB a defensa (en sentido amplio). Pensamos que el aumento del gasto en defensa podría duplicar la tasa de crecimiento real (ajustado por inflación) del PIB de la región europea.

Además, Alemania ha puesto en marcha una iniciativa de inversión en infraestructuras y defensa con una duración de 12 años y un valor de 500.000 millones de euros que incluye proyectos de infraestructura, construcción, energías renovables, sanidad y defensa.

Se trata de un cambio enorme para Alemania y Europa, que se habían mostrado históricamente reacias a aumentar su nivel de gasto a semejante escala para impulsar el crecimiento. Se prevé que estos desembolsos tengan un importante impacto en la tasa de crecimiento de la región, dado el notable excedente de capacidad que registra su economía.

La búsqueda europea de autonomía estrategia se ha convertido en una prioridad para la región. Para que Europa pueda actuar de manera independiente en ámbitos clave como la defensa, la energía, la infraestructura digital y las cadenas de suministro críticas, se están elaborando planes de inversión para iniciativas públicas de una magnitud sin precedentes, que reflejan los cambios fundamentales que están teniendo lugar en el entorno geopolítico.

Inversión prevista en la autonomía estratégica de Europa: más de 1,6 billones de euros

La renta fija europea también ofrece oportunidades

Uno de los principales argumentos a favor de la renta fija europea es la confianza de los mercados en que el BCE va a seguir controlando la evolución del riesgo de inflación. Los titulares de deuda pueden confiar en que el banco central les va a proteger frente las presiones inflacionistas.

La deuda europea, y en especial la deuda corporativa, ha continuado ofreciendo buenos resultados con una volatilidad relativamente baja. En el primer semestre de 2025, este mercado ha mostrado una notable capacidad de resistencia en un contexto de gran incertidumbre.

La región ha registrado un sólido crecimiento en la primera mitad del año y hay margen para un nuevo repunte de la inversión empresarial y la actividad de fusiones y adquisiciones, ante la previsión de impulso de la economía en los próximos doce meses. Los emisores de deuda corporativa han seguido priorizando el desapalancamiento.

Las entradas de capital en los fondos de inversión y la demanda de garantías para las obligaciones garantizadas por préstamos están impulsando la demanda.

Según nuestro análisis, las características fundamentales de las compañías que conforman el segmento de deuda europea de alto rendimiento son relativamente sólidas. Los resultados obtenidos por las empresas de la región han seguido demostrando la capacidad de resistencia de los modelos de negocio. Los márgenes de beneficios son estables, los costes están controlados y hay potencial de generación de efectivo y mejora de los balances.

Aunque el margen para que los diferenciales continúen estrechándose en 2025 es ya reducido, pensamos que el carry y la selección de títulos podrían impulsar los resultados.

La necesidad de capital privado

Por otra parte, el capital privado puede contribuir a reconfigurar la competitividad de la región impulsando la innovación, favoreciendo la creación de empresas líderes y movilizando las inversiones necesarias. Pensamos que Europa se está convirtiendo en uno de los destinos más atractivos para las inversiones de activos privados.

Los argumentos a favor de la inversión en la región tienen en cuenta la diferencia de valoración de mercado entre las empresas europeas y las estadounidenses, así como la caída de los costes de financiación. Pero se basan fundamentalmente en la creciente convicción de que las reformas económicas, combinadas con un entorno de estabilidad para la inversión a largo plazo, están abriendo paso a importantes oportunidades para todos los inversores en el mercado europeo.

Europa ofrece estabilidad macroeconómica y política, combinada con una agenda estructural que resulta especialmente atractiva para la inversión. Las iniciativas públicas están creando proyectos tangibles y marcos de coinversión; no se trata solo de una declaración de intenciones. Se está buscando expresamente capital privado que pueda complementar y ampliar el capital público en todas las clases de activos. La puesta en marcha de dichas iniciativas responde a objetivos a largo plazo: impacto, resiliencia, seguridad energética y reindustrialización.

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Los activos privados son oportunidades de inversión no disponibles a través de mercados cotizados como por ejemplo las bolsas de valores de renta variable. Permiten a los inversores beneficiarse directamente a temas de inversión a largo plazo y pueden brindarles acceso a sectores especializados como infraestructura, inmobiliario, private equity y otros alternativos difícilmente disponibles a través de medios tradicionales. No obstante, los activos no cotizados requieren un examen minucioso, pues tienden a tener niveles elevados de inversión mínima y pueden ser complejos e ilíquidos.

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