ETF de renta fija: bonos al alcance de todos

En los últimos años, los fondos cotizados de renta fija han tenido un importante impacto en los mercados de bonos, al ofrecer un vehículo de inversión líquido en una clase de activo en la que muchos segmentos no eran precisamente conocidos por su liquidez. Los ETF lo logran a un coste que los fondos de inversión convencionales y otros vehículos de inversión no pueden igualar. La mayor liquidez ofrece a los inversores más flexibilidad mediante una amplia exposición a ETF temáticos o muy especializados. Todo ello ha favorecido que los ETF se hayan convertido en una herramienta esencial para la asignación de activos.

Los ETF de renta fija europea han alcanzado un volumen de 500.000 millones de euros y se han convertido en una herramienta muy valiosa para ofrecer un acceso rápido y barato a todos los sectores de los mercados de renta fija global, incluidos aquellos a los que antes era complicado acceder por su escasa liquidez.

El auge de los ETF de renta fija

Las entradas de capital en ETF UCITS de renta fija en 2025 van camino de igualar la sólida tendencia que se registró en 2023 y 2024. En el primer semestre del año, se han registrado entradas por valor de 37.000 millones de euros (a 31 de julio de 2025), uno de los periodos más sólidos de la historia. Las entradas se dirigieron principalmente a productos europeos de menor riesgo.

La creciente popularidad de los ETF puede atribuirse a su capacidad para resolver problemas y a la respuesta del sector a las necesidades de los inversores. Una de las principales razones la encontramos en el constante crecimiento de su gama de productos, que ha ampliado el universo de inversión de la renta fija.

¿Cómo explicar el éxito de los ETF de renta fija?

Facilitan el acceso al mercado y permiten una diversificación inmediata

Los ETF han demostrado ser una valiosa herramienta que permite a los inversores acceder fácilmente a todos los rincones de los mercados globales de renta fija y obtener una diversificación inmediata de sus carteras. Era algo que resultaba difícil de conseguir mediante la inversión directa en bonos: los bonos se negocian principalmente en mercados extrabursátiles, a los que no pueden acceder los inversores no profesionales y que exigen unos importes mínimos de la inversión relativamente elevados1.    

A diferencia de lo que ocurre en los mercados de renta variable, donde cada una de las empresas cotizadas está representada por una sola acción, los mercados de renta fija y, en particular, los mercados de deuda corporativa, se caracterizan por incorporar un gran número de instrumentos, cada uno con un perfil diferente en términos de tamaño, cupón, vencimiento, calificación, grado de prioridad y cláusulas legales.

Los ETF de renta fija democratizan el acceso al mercado, ya que permiten a los inversores aumentar la exposición a carteras diversificadas de renta fija a través de un único instrumento de fácil negociación. Ello iguala en cierta medida las condiciones, ya que permite que las carteras pequeñas participen en mercados que antes eran dominio exclusivo de las grandes instituciones.

Los ETF de renta fija son inversiones asequibles

Otra de las características de los ETF es que ofrecen un acceso rentable a los mercados de renta fija, tanto a los inversores particulares como a las grandes instituciones.

Las comisiones de los ETF son bajas en comparación con las de los fondos de inversión tradicionales.

La posibilidad de minimizar la carga que suponen las comisiones es esencial para todos los inversores, pero es especialmente importante en los mercados de renta fija, donde cada punto básico cuenta.

Los ETF pueden negociarse intradía

A diferencia de los fondos de inversión tradicionales, que solo pueden negociarse a su valor liquidativo al final de la jornada bursátil, los ETF presentan una característica única, y es que pueden comprarse y venderse en un mercado durante toda la sesión bursátil sin ocasionar costes de transacción significativos.

Esto es algo que resulta especialmente valioso en periodos de volatilidad de los mercados, ya que permite a los inversores reaccionar con rapidez a la evolución de las condiciones y optimizar el momento de la ejecución de operaciones.

Ofrecen unos costes de transacción inferiores  

Los ETF de renta fija lo hacen posible de dos maneras: 

  • Reduciendo los márgenes entre el precio de compra y el precio de venta de la inversión
  • Limitando los costes de transacción dentro del propio fondo 

Normalmente, el margen entre el precio de compra y el de venta de los ETF de renta fija es más ajustado que el margen medio de los bonos subyacentes que componen el índice. Ello se debe a que el riesgo de los títulos concretos se diluye dentro del propio ETF, lo que permite a los creadores de mercado (es decir, el banco o intermediario que fija el precio del ETF en el mercado) negociar las posiciones sin tener que valorar el riesgo específico de cada título, reduciendo así el margen entre el precio de compra y el de venta.

Esta es una característica propia de los ETF, que permite a los inversores realizar y modificar su asignación de activos con ETF de una manera más eficiente que con la inversión directa en bonos.

La llegada de los ETF de renta fija ha facilitado la introducción de nuevas técnicas de negociación de títulos de deuda que han reducido los costes de transacción dentro de la propia cartera de inversión, permitiendo así que una mayor parte de la rentabilidad llegue al inversor final.

Una de estas técnicas consiste en utilizar mecanismos de creación y reembolso «en especie» para optimizar la ejecución, lo que implica el intercambio de participaciones del ETF por una cesta de bonos con el creador de mercado. Ello elimina la necesidad del gestor de invertir o desinvertir cada uno de los flujos recibidos por el fondo en el mercado: los bonos se intercambian directamente por las participaciones del ETF y el gestor no tiene que enviar órdenes de mercado.

La llamada «operativa de carteras» es otra de las novedades en la evolución del mercado de deuda corporativa que han facilitado los ETF. En una operación por carteras, los inversores agrupan un conjunto de títulos de deuda corporativa en una sola cesta y ejecutan toda la cesta como una única operación de riesgo con un intermediario financiero.

Ello permite que la transferencia de títulos entre el fondo y el creador de mercado sea más sencilla y menos costosa, reduciendo el coste de transacción del fondo y, por tanto, favoreciendo al inversor en el ETF.

La operativa de carteras comenzó hace solo unos diez años. La técnica ha crecido con rapidez, ya que permite superar el tradicional problema de liquidez del mercado de deuda corporativa, provocado por la gran diversidad de títulos, cada uno de ellos con vencimientos, cupones, grados de prioridad o cláusulas de opcionalidad diferentes.

La gestión de las carteras de deuda corporativa exigía la negociación de múltiples títulos, uno a uno, para poder ajustar la exposición a la curva, a los sectores o a la calificación crediticia. La operativa de carteras permite a los gestores realizar estos ajustes sin tener que negociar los títulos de manera individual.

Fiabilidad en periodos de tensión de los mercados

En periodos de crisis de los mercados, los bonos individuales pueden resultar ilíquidos o negociarse con márgenes de compraventa prohibitivos. Los ETF, sin embargo, han demostrado capacidad de resistencia y han continuado negociándose en el mercado incluso cuando era complicado negociar los títulos subyacentes.

En marzo de 2020, los mercados entraron en pánico ante las noticias sobre la pandemia de covid, e incluso los títulos del Tesoro estadounidense perdieron su liquidez durante un breve periodo. Sin embargo, las participaciones de los ETF siguieron negociándose con normalidad, a pesar de los grandes volúmenes de pedidos y las tensiones que experimentaba el mercado de bonos subyacente. Fue una verdadera prueba de fuego que los ETF lograron superar.

Esta fiabilidad mejora la estabilidad de la cartera y ofrece a los inversores una referencia de precios en periodos de inestabilidad.

En el año 2020, la Reserva Federal de Estados Unidos incluyó las compras de ETF en su programa de compra de bonos para mantener la estabilidad de los mercados, lo que supuso un importante respaldo para algunos inversores institucionales en cuanto al papel que pueden desempeñar los ETF incluso para los bancos centrales.

Integración de las cuestiones ESG

Los ETF se utilizan cada vez más en las asignaciones estratégicas y para integrar las cuestiones medioambientales, sociales y de buen gobierno en las carteras de inversión.

Frente a los ETF de renta variable, la estructura del mercado de bonos permite una integración significativa de estas cuestiones sin que los ETF de renta fija se desvíen de forma notable del perfil de riesgo del índice de referencia no vinculado a los criterios ESG.

Por ejemplo, en una cartera de deuda corporativa europea, podemos eliminar más del 50% del universo de inversión para reflejar las consideraciones ESG sin que aumente de manera significativa el perfil de riesgo de la cartera en relación con el índice.

Ofrecemos una amplia gama de ETF de renta fija con enfoque ESG mejorado, entre los que se incluyen productos sin exposición a los combustibles fósiles y conformes con los índices de referencia armonizados con el Acuerdo de París (PAB). Estos ETF pueden recurrir a la labor de análisis de un proveedor de índices o incorporar las metodologías ESG y las técnicas de optimización cuantitativa de BNP Paribas Asset Management.

Los inversores pueden elegir entre varias metodologías, como la replicación de índices, las estrategias activas sistemáticas y los enfoques activos fundamentales.

Esta flexibilidad permite ofrecer soluciones personalizadas que se ajustan a los objetivos de inversión de los inversores, a su tolerancia al riesgo y a las exigencias normativas.

Conclusión

Los ETF de renta fija son ya un elemento estratégico fundamental de la construcción de carteras. Sus características de liquidez, coste, diversificación y transparencia los convierten en una herramienta esencial para hacer frente al complejo panorama de renta fija actual.

La demanda de los inversores continúa aumentando, y los ETF van camino de convertirse en el instrumento de referencia para la inversión en renta fija. Ya sea con fines de asignación core, posicionamiento táctico o integración de las cuestiones ESG, los ETF de renta fija son una solución versátil y sólida para cumplir los objetivos de inversión en un mundo en rápida evolución.

[1] Por lo general, entre 100.000 y 200.000 euros por título. 

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