Tras un 2020 de excepcionales resultados, ¿ofrece el mercado de renta variable más de lo mismo a los inversores? La pandemia y sus efectos seguirán dominando la economía y los mercados. Sin embargo, los inversores exigentes podrán acceder a oportunidades atractivas y beneficiarse de las tendencias que van a mantenerse en el tiempo. En otras palabras: la respuesta es sí.
Principales temas de inversión en 2021
En primer lugar, los temas de inversión son importantes a la hora de ofrecer un contexto que permita encontrar oportunidades de inversión atractivas y construir carteras de inversión: pueden trascender a las distintas regiones, capitalizaciones de mercado y, en función del sentimiento inversor, estilos de inversión.
De cara a 2021, la pandemia continuará estando en primer plano, en lo que se refiere a la propagación del virus, el inicio y la eficacia de los programas de vacunación y los cambios en las medidas de distancia social con impacto directo en la actividad económica. Todos estamos aprendiendo a vivir con la pandemia. El factor realmente determinante será nuestra capacidad para gestionar y reducir la incidencia del virus.
La necesidad de aprender a vivir con la pandemia ha acelerado ciertos cambios a largo plazo, desde la forma en la que nos comunicamos a cómo trabajamos o pasamos nuestro tiempo de ocio, y también ha reforzado o nos ha hecho recordar nuestras prioridades, desde la cohesión social hasta el entorno en el que vivimos.
No parece probable que estos cambios vayan a desaparecer. Entre ellos destacan el uso de computación en la nube y de inteligencia artificial (IA) y la creación de soluciones innovadoras, especialmente importante y actual en el ámbito de la asistencia sanitaria, dada la presión existente para introducir y aumentar la flexibilidad de nuestros sistemas sanitarios.
El creciente interés que ofrece la sostenibilidad se refleja en múltiples ámbitos, desde la política, la innovación y el interés inversor hasta la actitud de la sociedad. Todos ellos avanzan en búsqueda de soluciones. Para los inversores, la sostenibilidad ofrece una verdadera y apasionante oportunidad de generar una rentabilidad competitiva y, al mismo tiempo, contribuir al cambio.
Relacionada en parte con la pandemia, se prevé que se mantenga la orientación expansiva de la política monetaria, siempre que la inflación siga estando controlada. Los enormes niveles de deuda son preocupantes, pero la orientación expansiva es importante para no dejar sin oxígeno a la recuperación económica y, además, sirve para apuntalar los precios de los activos.
China es otro tema de inversión importante. ¿Cómo influirán las políticas chinas en la economía nacional e internacional, y por tanto en los precios del mercado? Otorgamos a China una consideración diferenciada en la asignación estratégica de activos.
Perspectivas de renta variable: el poder de la selección
Soy optimista en lo que se refiere a la situación de los mercados este año. Habrá volatilidad y probablemente veamos una gran disparidad entre ganadores y perdedores. Pero también veo grandes oportunidades para los gestores que basan su inversión en la selección de títulos.

En lo que se refiere a las empresas que es mejor evitar, están las que tienen una situación financiera y unos modelos de negocio más cuestionados, que han subido con fuerza durante el periodo de reflación y cuyas valoraciones podrían estar ya muy ajustadas. En este sentido, la gran oferta de crédito barato está teniendo un efecto negativo, ya que favorece la continuidad de compañías ya obsoletas.
En lo que respecta a la tecnología, muchos expertos han hecho referencia a sus elevadas valoraciones, pero creo que aún no estamos próximos a los niveles propios de una burbuja. Además, vemos también mucha dispersión: algunas compañías de software como servicio y algunas que se han visto favorecidas por el COVID-19 presentan unas valoraciones más ajustadas, mientras que otras empresas se negocian a precios atractivos. En nuestra opinión, el sector tecnológico merece una prima de valoración con respecto al mercado en general, ya que ofrece mejores perspectivas de crecimiento y de rentabilidad sobre el capital invertido.
Pensamos que, a la hora de evaluar las perspectivas de una compañía y su valoración de mercado, resulta útil considerar los temas de inversión a más largo plazo.
Por ejemplo, el comercio electrónico. La pandemia ha acelerado la tendencia de comercio electrónico. Pero ¿qué ocurrirá tras la pandemia? ¿Volverán los consumidores a los centros comerciales o se consolidará la tecnología de comercio electrónico como un área de crecimiento?
Pensemos también en la electrificación del transporte. En la actualidad existen ocho millones de vehículos eléctricos en todo el mundo, y se prevé que esta cifra ascienda a 1.100 millones en 2050. Por el camino habrá ganadores y perdedores. Se producirán grandes cambios en los procesos comerciales e industriales. La tecnología estará en primera línea.
Otro ejemplo sería la energía solar residencial. En Estados Unidos, la tasa actual de penetración se sitúa en el 2,5%. Pero este porcentaje va a crecer de forma extraordinaria en unos años, lo que favorecerá a aquellas compañías que cuenten con capacidad de fijación de precios y con la tecnología y las soluciones adecuadas.
Tres riesgos principales
Me gustaría mencionar tres elementos de riesgo para los mercados de renta variable:
- Los esfuerzos y dificultades que trae consigo la puesta en marcha de los programas de vacunación contra al COVID-19 y los interrogantes sobre su efectividad y eficacia, así como el impacto de las medidas de confinamiento, provocarán un aumento de la volatilidad. Esta cuestión no tendrá tanta importancia para los inversores a más largo plazo. Cabe señalar que el mercado de renta variable ha mantenido un buen nivel de liquidez durante los periodos de tensión.
- La perspectiva de un mayor grado de regulación también podría favorecer la volatilidad, y podría dar lugar al inicio de investigaciones antimonopolio de las grandes tecnológicas o generar incertidumbre sobre la prohibición de las inversiones estadounidenses en las compañías chinas. Será preciso evaluar empresa a empresa, lo que incluye el nivel de valoración.
- El tercer riesgo no constituye un elemento central de nuestra perspectiva, pero el brusco aumento de la pendiente de las curvas de tipos podría acabar afectando a la evolución y la dirección de los precios de la renta variable.
No obstante, me gustaría destacar que seguimos confiando en que los inversores pueden encontrar grandes empresas en las que invertir, con amplias ventajas competitivas, mercados en crecimiento y grandes perspectivas.
- Aquí puedes escuchar nuestro pódcast con Guy Davies.