Este artículo forma parte del informe trimestral de perspectivas de renta fija para el tercer trimestre de 2026 que analiza la deuda emergente, el crédito europeo, la deuda europea de alto rendimiento, la deuda soberana y los bonos de titulización hipotecaria emitidos por organismos gubernamentales estadounidenses.
Este artículo es un resumen de las perspectivas de la deuda soberana global. En este enlace puedes leer la versión completa: PDF
- Los mercados de títulos del Tesoro estadounidense se enfrentan a un mayor riesgo geopolítico, un mercado laboral en el que persisten las tensiones y un contexto de cierta incertidumbre sobre el enfoque de política monetaria del nuevo presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh.
- Los rendimientos de la deuda soberana de la eurozona siguen estando vinculados a la evolución de los precios de la energía tras el conflicto en Irán y a la postura de prudencia y dependiente de los datos adoptada por el Banco Central Europeo, al tiempo que comienzan a hacerse visibles las diferencias de riesgo fiscal entre los distintos Estados miembros.
- En el Reino Unido, la transición política y la postura de prudencia adoptada por el Banco de Inglaterra hacen que los rendimientos de la deuda pública británica sigan siendo sensibles a la evolución de las reglas fiscales y a un posible repunte de las tensiones sobre los precios de la energía en Oriente Próximo.
Estados Unidos
En el segundo trimestre, el entorno de mercado estuvo marcado por la guerra de Irán, la solidez del empleo estadounidense y la primera rueda de prensa del Comité de Mercado Abierto de la Reserva Federal bajo la presidencia de Kevin Warsh.
El nuevo presidente se desmarcó del modelo de comunicación adoptado bajo el mandato de Jerome Powell, eliminó las declaraciones sobre la evolución futura de su política monetaria, así como el diagrama de puntos, e hizo hincapié en la «estabilidad de los precios». Además, puso en marcha cinco grupos de trabajo centrados en las comunicaciones, el balance, los datos, la productividad y el empleo y la dinámica de inflación, lo que pone de manifiesto un potencial cambio de tendencia de la entidad hacia una política más parecida al estilo de Alan Greenspan y más dependiente de los datos. Todo ello ha favorecido que los participantes en el mercado exijan ahora una prima de riesgo más elevada en el tramo corto de la curva y que anticipen un tipo de interés neutral más próximo al 3,5%-4,0%, frente a la estimación del 3,0% del Comité de Mercado Abierto.
En lo que respecta al contexto macroeconómico, los indicadores del mercado laboral estadounidense siguen ofreciendo señales dispares. La tasa de desempleo se aproxima al 4%, las renuncias voluntarias se mantienen en niveles reducidos y la duración media de los periodos de desempleo está aumentando. Sin embargo, tanto el índice de empleo empresarial del ISM como el informe JOLTS sobre vacantes de empleo y rotación laboral muestran una evolución favorable. Los analistas anticipan nuevos descensos de la tasa de desempleo, presiones alcistas sobre los salarios y una demanda sostenida de gasto de capital relacionado con la inteligencia artificial. Todos estos factores podrían aumentar la probabilidad de una nueva subida de tipos de interés.
Los datos de inflación siguen siendo ambiguos. La inflación subyacente según el índice de precios al consumo está aumentando por el efecto de los aranceles de 2025, mientras que la que refleja el índice de gastos en consumo personal mantiene su persistencia por la mayor ponderación que tienen en dicho índice el software y los accesorios relacionados con la inteligencia artificial. El encarecimiento de la energía derivado del conflicto en Oriente Próximo podría tener carácter puntual. Sin embargo, la disposición de la Reserva Federal a considerar parámetros de inflación basados en la media recortada o la mediana genera cierta incertidumbre sobre qué indicador de inflación utilizará como referencia.
Los rendimientos de los títulos del Tesoro estadounidense a diez años se han mantenido entre el 4,35% y el 4,65%. Se espera que los rendimientos se mantengan dentro de este intervalo, salvo que asistamos a una acusada ralentización del crecimiento económico o aparezcan indicios que apunten a una moderación de la inflación. La posibilidad de que los tipos de interés se mantengan en niveles elevados durante más tiempo se ve reforzada por la expectativa de que el tipo neutral a largo plazo se aproxime al 3,5%-4,0%, así como por la relativa insensibilidad a los tipos de interés que muestra la financiación del gasto de capital relacionado con la inteligencia artificial.
Eurozona
El conflicto en Irán provocó un repunte inicial de los precios de la energía en la eurozona, que se tradujo en un riesgo al alza para la inflación y una presión a la baja para el crecimiento. La reciente desescalada del conflicto y el anuncio del memorando de entendimiento entre Estados Unidos e Irán favorecieron la caída de los precios de la energía, lo que derivó en un ligero crecimiento intertrimestral del PIB de un 0,1% en el segundo trimestre y una incipiente recuperación de la confianza del sector privado, según los índices de gestión de compras y el indicador de confianza económica de la eurozona. Sin embargo, la reanudación de los ataques aumenta la probabilidad de que asistamos a un nuevo repunte de los precios de la energía.
La inflación general ha disminuido, gracias principalmente a la caída de los precios de la energía, mientras que la inflación subyacente de los bienes se mantiene estable y la inflación de los servicios sigue siendo elevada. La divergencia entre la inflación medida por el índice de precios al consumo y por el índice de gastos en consumo personal se ha ampliado; el segundo sigue reflejando el carácter persistente de la inflación, debido a la mayor ponderación del software relacionado con la inteligencia artificial en el índice. Las expectativas relativas al coste de los insumos y los precios de venta apuntan a una disminución gradual, pero siguen estando muy por encima de sus medias históricas, lo que indica que se mantienen las presiones derivadas del aumento de los costes.
El comunicado emitido en junio por el Banco Central Europeo reflejó una menor sensación de urgencia por parte de la entidad tras la reducción de los precios de la energía. Numerosos responsables de la política monetaria del banco central apuntaron a la posibilidad de que la entidad mantuviera los tipos sin cambios en su reunión de julio. No obstante, el Banco Central Europeo mantiene una postura de prudencia en relación con una nueva subida de tipos, ya que las presiones inflacionistas aún no se han trasladado íntegramente a los precios. Además, la entidad hizo hincapié en la necesidad de evitar efectos de segunda ronda. El grupo de trabajo especializado en el balance que ha anunciado Warsh en Estados Unidos no tiene un equivalente exacto en el BCE, aunque el grupo de trabajo del banco europeo sobre datos responde a un objetivo similar al de la Reserva Federal: obtener información en tiempo real del sector privado
Se espera que las expectativas relativas al nivel de rendimiento de la deuda soberana de la eurozona sigan estando vinculadas a la evolución de los mercados energéticos y a la trayectoria de política monetaria del BCE, caracterizada por su dependencia de los datos. Las primas de riesgo de los países periféricos de la eurozona están aumentando (como en el caso de Italia frente a Francia), a medida que se intensifican las negociaciones fiscales en torno a los presupuestos franceses para 2027 y la incertidumbre política relacionada con las elecciones presidenciales en el país galo.
Reino Unido
Las perspectivas de la deuda soberana británica están condicionadas por los diez años de inestabilidad política que ha vivido el país tras el brexit, que culminan ahora con el nombramiento del séptimo primer ministro en este periodo. La reciente dimisión del primer ministro Keir Starmer y el nombramiento de Andy Burnham han derivado en una cierta incertidumbre sobre la futura orientación de la política fiscal. Sin embargo, Burnham se ha comprometido a respetar las reglas fiscales existentes y, al mismo tiempo, a impulsar la inversión mediante fondos público-privados y el Fondo Nacional de Riqueza.
El crecimiento se moderó en el segundo trimestre, lo que se debió principalmente a los efectos del encarecimiento de la energía derivado de la guerra de Irán, al deterioro de la confianza de los consumidores y al efecto retardado del aumento de las facturas de energía al que han tenido que hacer frente los hogares tras la subida del 13% del límite máximo de precios, en vigor desde el 1 de julio. La inflación, excluida la energía, se mantiene en gran medida contenida, pero persiste el riesgo de nuevos repuntes de los precios de la energía. El Banco de Inglaterra, tras haberse referido a una posible subida de tipos de interés, ha optado ahora por una postura más prudente y aboga por mantenerlos sin cambios mientras los efectos de segunda ronda sigan siendo moderados. Los mercados descuentan ahora un endurecimiento monetario escaso o nulo durante el resto de 2026.
El riesgo fiscal está aumentando en Francia (negociaciones presupuestarias, avance electoral de Marine Le Pen) y, en menor medida, en Italia. Esta disparidad en los niveles de riesgo político está condicionando la evolución relativa de los rendimientos de la deuda pública británica y de la deuda soberana de la eurozona, mientras los inversores analizan el Presupuesto de Otoño en busca de posibles señales de flexibilización de las reglas fiscales o de un mayor recurso al endeudamiento.
Conclusiones
- Es probable que los rendimientos del mercado de títulos del Tesoro estadounidense se mantengan entre el 4,35% y el 4,65%, en un contexto marcado por unos tipos de interés elevados durante más tiempo, la persistente escasez de mano de otra y unas señales ambiguas en materia de inflación.
- Los rendimientos de la deuda soberana de la eurozona seguirán siendo sensibles a la evolución de los precios de la energía y a la postura del BCE, dependiente de los datos; las diferencias de riesgo fiscal están convirtiéndose en un factor clave para la valoración de la deuda soberana.
- Los títulos de deuda pública británica siguen siendo vulnerables a las negociaciones en torno a las reglas fiscales y a un posible repunte de los precios de la energía derivado del conflicto en Oriente Próximo, mientras se espera que el Banco de Inglaterra mantenga los tipos sin cambios durante el resto de 2026.
Los inversores de deuda soberana deberían prestar especial atención a estos tres factores:
(1) la trayectoria de la crisis energética derivada del conflicto en Irán,
(2) la evolución de los marcos políticos de la Reserva Federal, el Banco Central Europeo y el Banco de Inglaterra, y
(3) los riesgos fiscales y políticos propios de cada país, especialmente en Francia e Italia. Estos factores determinarán la trayectoria de las curvas de tipos y de las primas de riesgo en los principales mercados de deuda soberana durante la segunda mitad de 2026.