Crédito europeo: oportunidades de inversión en un contexto de incertidumbre

  • La fuerza disruptiva de la inteligencia artificial y las tensiones en Oriente Próximo han provocado cierta volatilidad, así como un repunte contenido de los diferenciales

  • Los niveles de rendimiento del crédito denominado en euros de grado de inversión y de alto rendimiento siguen siendo elevados desde una perspectiva histórica, lo que ofrece una vía de acceso atractiva a las clases de activos

  • Los fundamentales mantienen su solidez, respaldados por una intensa actividad en el mercado primario, lo que justifica un posicionamiento selectivo y la gestión activa de la duración en un contexto de continua incertidumbre

La situación de los mercados de crédito a principios de 2026 era bastante sólida, pero, desde entonces, el panorama ha cambiado de forma significativa. Lo que comenzó como un año de optimismo macroeconómico tuvo que hacer frente a dos episodios sucesivos de tensión: el efecto disruptivo de la inteligencia artificial en el crédito privado y, más recientemente, el conflicto en Oriente Próximo, que reavivó los temores de estanflación. No obstante, pese a este contexto, la clase de activo ha demostrado una notable capacidad de resistencia.

Efecto disruptivo de la inteligencia artificial

A principios de año, el panorama de crédito se veía impulsado por varios factores favorables: el crecimiento de la economía mundial mostraba indicios de solidez, y la desaceleración de la inflación ofrecía margen a los bancos centrales para mantener la orientación expansiva de las políticas monetarias, lo que contribuyó a la confianza de los inversores.

El contexto general estaba marcado por la convicción de que los diferenciales de crédito seguirían en niveles relativamente contenidos, y se esperaba que la actividad de emisión mantuviera su solidez.

Sin embargo, el mundo ha cambiado desde entonces. En un primer momento, este cambio vino impulsado por el efecto disruptivo de la inteligencia artificial en los modelos de negocio de sectores como la tecnología, los servicios de tecnología de la información y los medios de comunicación.

El impacto más inmediato se concentró en el segmento del software, donde el potencial transformador de la nueva tecnología amenazó con desplazar los modelos de negocio existentes y cuestionar las fuentes de ingresos tradicionales.

Esta situación acabó extendiéndose a los mercados de crédito privado, dada su notable exposición a emisores de los sectores del software y la tecnología. Las tensiones en estos segmentos fueron aumentando a medida que la confianza de los inversores se fue debilitando, en un contexto de incertidumbre en torno al impacto de la inteligencia artificial.

A todo ello se sumó el hecho de que las llamadas entidades de financiación empresarial  (BDC, por sus siglas en inglés), que suelen proporcionar financiación a compañías del segmento medio del mercado y a grupos de deuda privada, anunciaron una limitación de los reembolsos de sus fondos de crédito privado, lo que provocó una oleada de solicitudes de reembolso en el sector y se tradujo en un deterioro aún mayor de la confianza de los inversores y en un aumento de la volatilidad de los mercados.

Para los inversores en crédito denominado en euros, la exposición al sector del software es muy reducida, tanto en los índices de grado de inversión como de alto rendimiento, y la exposición directa a las entidades de financiación empresarial también es muy limitada. No obstante, el episodio sirvió para recordar el riesgo de contagio que existe entre los mercados de crédito público y privado, y reforzó la importancia de la gestión de la liquidez.

Las tensiones geopolíticas complican el contexto

El estallido del conflicto en Irán ha dominado la actualidad y ha aumentado la incertidumbre macroeconómica, lo que, unido al aumento de los precios de las materias primas y al temor a que se produzcan tensiones en las cadenas de suministro, ha alterado de forma sustancial las expectativas de los inversores en lo que respecta al crecimiento, la inflación y la política monetaria.

La posibilidad de que los precios del petróleo se mantengan en niveles elevados durante algún tiempo y de que continúen las restricciones en las cadenas de suministro ha llevado a los inversores a anticipar un escenario de estanflación, caracterizado por el estancamiento del crecimiento y el aumento de la inflación. Todo ello ha provocado una fuerte corrección en los mercados de tipos, especialmente en el tramo corto de la curva, en un comportamiento que recuerda al que observamos en 2022.

El rendimiento inferior de los bonos a corto plazo reflejó el temor a una fuerte subida de tipos o a la persistencia de las presiones inflacionistas. Por el contrario, las reacciones fueron más moderadas en los mercados de crédito. Pese al aumento de los diferenciales, el repunte fue menos acusado de lo que habría cabido esperar dado el contexto geopolítico.

Los diferenciales de crédito denominado en euros de grado de inversión y alto rendimiento aumentaron en torno a 10 y 55 puntos básicos respectivamente en el mes de marzo. Si lo comparamos con el aumento de 25 y 105 puntos que se produjo tras el Día de la Liberación el año pasado, el ajuste actual apunta a un mercado sólido desde un punto de vista técnico1.

Aumento de los rendimientos

La corrección que registraron los mercados de tipos, aunque provocó el aumento de los diferenciales, también favoreció los rendimientos. El aumento de los rendimientos resulta atractivo para los inversores que persiguen la generación de rentas, por lo que esta dinámica impulsó una demanda significativa por parte de los inversores.

El índice general de crédito de grado de inversión experimentó un repunte moderado de los diferenciales, de 10 puntos básicos, con un peor comportamiento relativo en sectores concretos como el inmobiliario, el de automoción y el de deuda subordinada.

Los sectores defensivos como el de los suministros públicos, los bienes de consumo básico y las telecomunicaciones mostraron una mayor capacidad de resistencia, ya que ofrecen una mayor seguridad a los inversores en periodos de inestabilidad de los mercados. El segmento de crédito de alto rendimiento también registró un aumento de los diferenciales, de 55 puntos básicos, principalmente entre los títulos de menor calificación, como las categorías B y CCC2.

Actividad de mercado y confianza de los inversores

Pese a estas dificultades, los mercados primarios mantuvieron una intensa actividad. Durante el trimestre, las nuevas emisiones ascendieron a aproximadamente 225.000 millones de euros, un volumen comparable al registrado durante el primer trimestre de 2025. En el segmento de crédito de alto rendimiento, el volumen de emisión fue de casi 18.000 millones de euros3.

La demanda de nueva emisión mantuvo su solidez, incluso en marzo, lo que puso de manifiesto el interés de los inversores por la clase de activo y la disponibilidad de liquidez. Sin embargo, la dinámica de flujos fue bastante desigual: pese a la ralentización de las entradas de capital en deuda de grado de inversión, el balance se mantuvo en territorio positivo en el acumulado del año, mientras que los segmentos de crédito de alto rendimiento registraron salidas de capital4.

En lo que respecta a los activos de riesgo, el riesgo principal se refiere a las expectativas de recesión. Si las perspectivas de crecimiento económico se debilitan aún más o se intensifica el temor a una posible recesión, podría producirse un repunte de los diferenciales en un reflejo del deterioro de las perspectivas. Además, podrían acelerarse las salidas de capital, especialmente en las clases de activos que se perciben como más arriesgadas.

Por el momento, aunque somos conscientes de que la incertidumbre geopolítica podría afectar a la confianza de los inversores y a la volatilidad de los tipos, nuestro escenario base sigue apuntando a una normalización gradual.

Aunque es probable que la incertidumbre domine el contexto macroeconómico en los próximos meses, los fundamentales, como los ratios de apalancamiento y los parámetros de crédito, parecen mantener su solidez tanto en grado de inversión como en alto rendimiento.

La reciente corrección que han registrado los mercados de tipos ha impulsado al alza los rendimientos de los bonos, lo que ha ofrecido una vía de acceso atractiva al crédito. Al mismo tiempo, la demanda de los inversores que buscan rendimiento debería mantenerse, favoreciendo así los diferenciales de crédito.

En nuestra opinión, la selección de títulos de crédito y la gestión activa de la duración siguen siendo esenciales, especialmente en un contexto de potencial persistencia de la volatilidad de los tipos y de posibles subidas de tipos de interés por parte del Banco Central Europeo.

Una mirada al futuro

En las próximas semanas, lo más probable es que la trayectoria de los precios del petróleo y su impacto en el crecimiento, la inflación y la política monetaria sigan influyendo en la percepción del riesgo de crédito. Sin embargo, los efectos disruptivos de la inteligencia artificial y las tensiones en los mercados de crédito privado podrían volver a cobrar protagonismo. El entorno general sigue siendo frágil, aunque no desordenado, y aún existe margen para nuevos episodios de volatilidad.

En este contexto, mantenemos una visión positiva, aunque selectiva, en los que respecta al crédito en euros. Favorecemos a los emisores de crédito de grado de inversión con balances sólidos e identificamos oportunidades selectivas en títulos de alto rendimiento con calificación BB, que ofrecen un carry atractivo en relación con el riesgo de impago.

La gestión activa de la duración, la calidad del crédito y la asignación sectorial serán esenciales para hacer frente a este contexto en continua evolución.

En última instancia, y pese a la complejidad del entorno, los mercados de crédito están demostrando capacidad de resistencia. Con una gestión prudente del riesgo, los inversores pueden seguir accediendo a niveles de rendimiento potencialmente atractivos y a oportunidades de valor en un entorno de incertidumbre.

[1] Bloomberg, 31 de marzo de 2026

[2] Bloomberg, marzo de 2026

[3] Bloomberg, a 31 de marzo de 2026

[4] EPFR Global, a 29 de mayo de 2026

Aviso legal

Algunos artículos pueden contener lenguaje técnico. Por esta razón, pueden no ser adecuados para lectores sin experiencia profesional en inversiones. Todos los pareceres expresados en el presente documento son los del autor en la fecha de su publicación, se basan en la información disponible y podrían sufrir cambios sin previo aviso. Los equipos individuales de gestión podrían tener opiniones diferentes y tomar otras decisiones de inversión para distintos clientes. El presente documento no constituye una recomendación de inversión. El valor de las inversiones y de las rentas que generan podría tanto bajar como subir, y es posible que el inversor no recupere su desembolso inicial. Las rentabilidades obtenidas en el pasado no son garantía de rentabilidades futuras. Es probable que la inversión en mercados emergentes o en sectores especializados o restringidos esté sujeta a una volatilidad superior a la media debido a un alto grado de concentración, a una mayor incertidumbre al haber menos información disponible, a una liquidez más baja o a una mayor sensibilidad a cambios en las condiciones sociales, políticas, económicas y de mercado. Algunos mercados emergentes ofrecen menos seguridad que la mayoría de los mercados desarrollados internacionales. Por este motivo, los servicios de ejecución de operaciones, liquidación y conservación en nombre de los fondos que invierten en emergentes podrían conllevar un mayor riesgo. Los activos privados son oportunidades de inversión no disponibles a través de mercados cotizados como por ejemplo las bolsas de valores de renta variable. Permiten a los inversores beneficiarse directamente a temas de inversión a largo plazo y pueden brindarles acceso a sectores especializados como infraestructura, inmobiliario, private equity y otros alternativos difícilmente disponibles a través de medios tradicionales. No obstante, los activos no cotizados requieren un examen minucioso, pues tienden a tener niveles elevados de inversión mínima y pueden ser complejos e ilíquidos.

Back to Top