- El crédito mantiene su fortaleza, respaldado por el crecimiento económico y una política monetaria acomodaticia.
- Los fundamentales de las empresas permanecen sólidos, aunque los inversores deberían prestar atención a riesgos emergentes.
- Un enfoque selectivo es esencial, y anticipamos que las estrategias que prioricen la protección frente a caídas y la generación de una renta estable mostrarán una buena evolución.
Resiliencia ante cambios globales
Pese a unas tensiones geopolíticas persistentes y una dinámica de comercio internacional en plena evolución, los mercados globales han mostrado una resiliencia notable. Desde que se anunciaran las medidas arancelarias del “Día de la Liberación”, los activos de riesgo (sobre todo el crédito) han mantenido su fortaleza, respaldados por un sólido crecimiento económico y por condiciones monetarias cada vez más expansivas.
Aunque los aranceles han hecho mella en el comercio global, la recesión que temían los inversores todavía no se ha materializado. La economía americana se ha frenado hasta un ritmo más sostenible, respaldando la demanda global sin reavivar las presiones inflacionarias. En Europa, el estímulo fiscal vinculado a la inversión en infraestructura y defensa ha ayudado a contrarrestar los obstáculos externos. El nuevo marco de comercio trasatlántico también ha elevado el apetito de los inversores por activos europeos.
Dinámica de crédito
La economía global ha continuado beneficiándose del descenso de los tipos de interés de referencia. Al mismo tiempo, la persistente demanda de los inversores de instrumentos de deuda corporativa ha propiciado una tendencia de estrechamiento de los diferenciales de crédito a lo largo de 2025. Estas condiciones han reducido las presiones de refinanciación y mejorado el acceso al capital para las empresas.
La actividad de fusiones y adquisiciones (M&A) ha permanecido dinámica: el volumen global de operaciones alcanzó los 2 billones de dólares en la primera mitad de 2025, una subida del 15% en tasa interanual1. El mercado estadounidense se caracteriza por operaciones de mayor tamaño, mientras que Europa ha sido escenario de un mayor volumen de operaciones, respaldado por condiciones monetarias acomodaticias y valoraciones atractivas.
Nuestra expectativa es que este impulso de M&A vendrá acompañado de una mayor financiación mediante crédito no cotizado. Los fundamentales corporativos permanecen sólidos: las empresas se han adaptado de manera efectiva al aumento de los costes de insumos mediante eficiencia operativa, una mayor rotación de existencias y la diversificación de cadenas de suministro. En lo que respecta al consumo, los balances siguen mostrando salud, sobre todo en Europa.
El crédito no cotizado continúa creciendo, aunque las entradas de capital inversor están comenzando a superar a las oportunidades disponibles en ciertos segmentos. Así, la selección de gestoras y las capacidades de originación se están convirtiendo en factores cada vez más cruciales. Identificar gestoras con conocimientos y experiencia sólidos en búsqueda y suscripción de operaciones es esencial para un despliegue efectivo del capital. Además, anticipamos una consolidación adicional en el segmento del crédito no cotizado a través de adquisiciones y asociaciones estratégicas.
Identificar gestoras con conocimientos y experiencia sólidos en búsqueda y suscripción de operaciones es esencial para un despliegue efectivo del capital.
Riesgos y diferenciación
Pese a la rentabilidad elevada, es necesario prestar atención a los riesgos emergentes a la luz de los recientes incumplimientos de la compañía estadounidense de repuestos automotrices First Brands y de la entidad de crédito de automoción a clientes de alto riesgo Tricolor. Estos acontecimientos subrayan la importancia de la selectividad y de una labor rigurosa de análisis crediticio. Los diferenciales de crédito permanecen estrechos, y están surgiendo señales de tensión en sectores vulnerables a los aranceles y al endurecimiento de la política fiscal. La calificación de los préstamos se está revisando más a la baja que al alza, lo cual ilustra la creciente dispersión entre sectores y emisores.
Implicaciones para el inversor
El crédito alternativo todavía nos inspira optimismo, pero queremos subrayar la importancia de aplicar un enfoque selectivo. Las estrategias que ponen énfasis en la protección frente a caídas, una renta estable y una suscripción disciplinada serán probablemente las mejor situadas en el actual entorno.
Vemos oportunidades potenciales atractivas en áreas como la deuda inmobiliaria comercial y las finanzas especializadas, como por ejemplo la transferencia de riesgos significativos (SRT, por sus siglas en inglés) y el préstamo respaldado por activos (ABF). Europa se beneficia de entradas renovadas de capital y de políticas favorables, ofreciendo oportunidades de diversificación y valor potencial a largo plazo. La participación de los inversores minoristas también está aumentando, impulsada por el lanzamiento de fondos “evergreen” o semilíquidos (vehículos flexibles de capital variable) bajo el marco ELTIF 2.0 (los Fondos de Inversión a Largo Plazo) de la UE. No obstante, el crédito no cotizado sigue siendo una asignación minoritaria en los patrimonios privados, lo cual presenta potencial de crecimiento.
[1] PitchBook, a junio de 2025.