En 2025, el crédito volvió a confirmar su papel como una de las fuentes más consistentes de rentabilidad ajustada al riesgo para los inversores europeos. La demanda fue más fuerte de lo esperado y dejó los diferenciales cerca de la parte más baja de sus rangos históricos, tanto en investment grade (IG) como en high yield (HY), en euros y en dólares.
El cóctel que sostuvo el mercado fue claro:
- Entradas de flujos sólidas
- Entorno macro favorable
- Fundamentales corporativos saludables
- Volatilidad de diferenciales sorprendentemente contenida, salvo un bache puntual en abril
Incluso con ciertas incertidumbres fiscales en algunos países europeos y el debate sobre la calidad en segmentos de crédito privado, el impacto en spreads fue marginal. En otras palabras: el mercado se comportó como si el escenario base fuese estable… y durante buena parte del año, lo fue.
2026: desaceleración suave y bancos centrales divergentes
Para 2026, el crecimiento global apunta a moderarse, impulsado por un consumo algo menos dinámico y un mercado laboral más suave. En Estados Unidos, la inflación podría seguir resistiéndose durante la primera mitad del año, con los aranceles todavía generando fricción.
Esto dibuja una política monetaria “asimétrica”:
- La Fed tendería a seguir en modo recortes en 2026
- El Banco Central Europeo, por su parte, sería más probable que se mantenga en pausa
Con este trasfondo, tras un 2025 ya positivo (en torno a 3% en euro IG y 5% en euro HY), el escenario central para 2026 sigue siendo constructivo: crecimiento moderado pero positivo, menor presión inflacionista y una política monetaria menos restrictiva deberían permitir otro año de rentabilidad en crédito.
La clave es que el crédito no necesita que los spreads se estrechen mucho más para funcionar: el retorno puede venir, en gran parte, de carry e ingresos, especialmente si la volatilidad se mantiene razonable.
Carry sí… pero con spreads exigentes
El atractivo del crédito debería seguir apoyado por una realidad sencilla: muchos inversores continúan buscando rentabilidad recurrente, y el crédito la ofrece.
- Es probable que el mercado siga favoreciendo estrategias de ingresos/carry
- Podríamos ver movimientos selectivos hacia emisores de menor calidad, si el entorno acompaña
- Una curva más empinada mantiene el euro IG competitivo, especialmente frente a instrumentos monetarios
Eso sí: con spreads ya ajustados, es razonable anticipar que los flujos hacia crédito podrían ser menos intensos que en los dos últimos años. El mercado puede seguir subiendo, pero cada vez cuesta más que suba “por inercia”.
Más emisión por IA y M&A, pero dentro de lo manejable
Dos fuerzas pueden aumentar la oferta en 2026:
- El ciclo de inversión en IA y CapEx
- Un posible repunte de fusiones y adquisiciones (M&A)
Esto puede introducir “viento en contra” incluso en euro IG. Además, si el M&A se acelera, es probable ver más empresas estadounidenses emitiendo en monedas distintas al dólar, especialmente en sectores como telecomunicaciones y salud.
Aun así, el tono no es negativo: aunque la emisión podría subir, se espera que siga siendo absorbible por el mercado. Y hay un punto relevante para inversores europeos: la posible aparición de emisores globales de gran calidad (por ejemplo, grandes tecnológicas) puede aportar más diversificación al universo de crédito en euros.
Riesgos reales: inflación EEUU, tipos terminales y dispersión por emisor
El riesgo macro más evidente es el de siempre, pero con matices: si la inflación estadounidense sorprende, las expectativas sobre el tipo terminal pueden cambiar y reactivar la volatilidad.
Además, hacia la segunda mitad del año, el “impulso” de bancos centrales podría perder fuerza: si ya se han materializado la mayoría de los recortes, el mercado deja de tener ese soporte constante.
Pero el gran mensaje para 2026 es otro: la dispersión entre emisores aumentará.
Dicho de forma práctica: habrá más diferencia entre los ganadores y los perdedores dentro del mismo rating o sector. Y por tanto, la selección de emisores será la palanca crítica.
Posicionamiento: riesgo medio, primaria y foco en financieros
La estrategia arranca el año con un nivel de riesgo medio, coherente con un inicio de 2026 con volúmenes elevados de emisión, especialmente en los primeros meses.
En ese contexto, la visión apunta a:
- Aprovechar oportunidades en mercado primario para incorporar riesgo de forma selectiva
- Añadir algo más de riesgo cíclico IG, reduciendo infraponderaciones en sectores como automoción y tecnología
- Mantener exposición al sector inmobiliario
- Seguir favoreciendo crédito bancario, deuda subordinada y híbridos corporativos (una posición bastante consensuada, pero con argumentos sólidos si el entorno macro no se deteriora)
Conclusión: crédito con potencial y sin margen para la complacencia
2026 puede ser otro buen año para el crédito europeo, pero no por las mismas razones que en el pasado. Con spreads ajustados y menos soporte técnico, la rentabilidad dependerá menos de “estar invertido” y más de qué se compra, cuándo y a qué precio.
El carry sigue siendo atractivo. La macro acompaña razonablemente. Pero el mercado entra en una fase más exigente: 2026 no es el año de comprar el índice, es el año de seleccionar.
** Este articulo está basado en un video grabado el 7 de enero de 2026 **