Los inversores profesionales deben estar al día de los cambios que se producen constantemente en el mundo de las finanzas y la inversión. En los últimos años, los fondos cotizados (ETF) han atraído el interés de los mercados y de los inversores y se han convertido en el vehículo de inversión favorito de todos ellos. ¿Cuáles son las tendencias y las perspectivas actuales en el mercado de ETF? ¿Y qué retos y oportunidades se esperan en el futuro?
Hemos identificado cinco tendencias.
El fenómeno del vehículo en Europa
Los ETF están adquiriendo una popularidad cada vez mayor entre los inversores, y con razón. Estos vehículos de inversión combinan una gran variedad de elementos muy atractivos: facilidad de uso, costes relativamente bajos, transparencia para los inversores y diversificación. También permiten a los gestores adaptar las estrategias para satisfacer necesidades puntuales de asignación a países o sectores concretos a medida que los mercados financieros se desarrollan y las economías y las empresas evolucionan.
Según datos recientes de ETFbook.com, las entradas de capital en ETF alcanzaron los 325.000 millones de euros en Europa en 2025, rompiendo así el récord que habían marcado en 2024. Este incremento ilustra el atractivo que siguen teniendo los ETF para los inversores. Por su parte, los activos bajo gestión en ETF a escala mundial han aumentado desde 1,3 billones de dólares en 2010 a 19,6 billones a finales de 2025.
El crecimiento del mercado viene impulsado por todo tipo de inversores, que recurren cada vez más a los ETF para diversificar sus carteras de inversión y acceder a una amplia variedad de clases de activos. Los asesores financieros también aconsejan cada vez más a sus clientes la inversión en ETF por los mismos motivos.
Auge de los ETF activos
El mercado de los ETF pasivos se ha saturado, lo que ha llevado a los inversores a ampliar su presencia en el segmento de los ETF activos.
También conocidos como ETF indexados, los ETF pasivos tratan de replicar la rentabilidad de un índice de mercado concreto, como el MSCI Europe. Estos ETF suelen contener una muestra representativa de los títulos que conforman el índice, en la misma proporción que este. Al replicar la evolución de un índice, los inversores pueden reducir el riesgo relacionado con sectores o compañías concretas.
Los ETF pasivos comunican diariamente la composición de sus carteras, lo que permite que los inversores puedan ver exactamente dónde están invirtiendo en cada momento. Aunque suelen tener unas tasas de rotación más bajas y su objetivo es ofrecer una rentabilidad constante, al replicar la evolución del índice subyacente lo que hacen es igualar la rentabilidad del índice, no superarla.
Por el contrario, los ETF activos están gestionados por un gestor que selecciona los títulos de manera activa y que toma sus decisiones de inversión con vistas a lograr una rentabilidad concreta, lo que les puede llevar a superar la rentabilidad del índice, no solo a igualarla. La gestión activa del riesgo permite al gestor ajustar la cartera para mitigar las pérdidas potenciales, aunque eso tiene un coste: los ETF activos suelen ser más caros que los pasivos, ya que presentan unos costes operativos y unas comisiones de gestión superiores.
Es probable que continúe el flujo constante de nuevos ETF activos que vimos en 2025, con más opciones y estrategias entre las que elegir. El año pasado se lanzaron más de 130 nuevos ETF activos por un número creciente de gestoras de activos.
Creciente demanda de ETF de marca blanca
Los ETF de marca blanca están cobrando impulso, especialmente en el segmento de la gestión discrecional de carteras de inversión, pero también entre las gestoras de activos y las instituciones financieras. Estos ETF son creados y gestionados por un proveedor externo, pero otra empresa, normalmente una gestora patrimonial u otra entidad financiera, se encarga de comercializarlos y distribuirlos. El proveedor externo gestiona, opera y administra el ETF, mientras que el distribuidor comercializa y vende el producto.
Al asociarse con un proveedor externo, los distribuidores pueden evitar los costes que conlleva la creación y la gestión de sus propios ETF y centrarse en su actividad principal. La experiencia y los recursos de un proveedor externo también pueden servir para mejorar la calidad del ETF y proporcionar a los distribuidores una ventaja competitiva en el mercado.
La marca blanca permite personalizar los ETF para satisfacer las necesidades de los distribuidores y de sus clientes. Pueden adaptarse con facilidad a la evolución de las condiciones del mercado y a las demandas de los inversores, lo que permite responder con rapidez a los nuevos retos y oportunidades.
La demanda de ETF de marca blanca viene impulsada por la creciente popularidad de los ETF entre los inversores y la necesidad de los distribuidores de diferenciarse en un mercado saturado. Según una encuesta reciente, el 40% de las gestoras de patrimonios y de activos se están planteando lanzar sus propios ETF de marca blanca en los próximos dos años, movidas por el deseo de contar con soluciones de inversión rentables y personalizables.
Los inversores minoristas y las plataformas digitales impulsan el crecimiento
Tradicionalmente, los ETF eran dominio exclusivo de los inversores profesionales. Ahora cada vez son más los inversores minoristas, las plataformas y los planes de ahorro que participan en este segmento del mercado.
En Alemania, por ejemplo, los planes de ahorro con ETF han adquirido una gran popularidad entre los inversores privados en los últimos años. Según una encuesta reciente, el 51% de los adultos se mostraron interesados en este tipo de planes, y el tramo de edad entre 18 y 34 años representó las dos terceras partes de dicho porcentaje1.
Las plataformas digitales, los asesores automatizados o roboadvisors y las aplicaciones de inversión están impulsando el crecimiento, y son muchos los inversores minoristas los que recurren a las plataformas digitales para informarse e invertir. Las plataformas han facilitado la inversión: las comisiones suelen ser inferiores a las que cobran las instituciones financieras tradicionales; unas interfaces intuitivas facilitan la búsqueda de información, la selección y el proceso de compra; las aplicaciones digitales están disponibles las 24 horas del día y los siete días de la semana; y las plataformas suelen además ofrecer recursos educativos y análisis de mercado para ayudar a los inversores a tomar decisiones bien fundamentadas.
Por lo tanto, no es de extrañar que muchos inversores recurran a estas plataformas para acceder a los ETF e invertir en ellos. El segmento de las plataformas digitales es muy competitivo, y muchos de sus participantes ofrecen ventajas como costes reducidos y facilidad de acceso. A medida que el mercado de los ETF continúe creciendo, estas plataformas podrían ir desempeñando un papel cada vez más importante en la configuración del sector.
La inversión ESG sigue siendo clave
La inversión en cuestiones medioambientales, sociales y de buen gobierno se ha convertido en una importante tendencia, y los ETF son ya un vehículo muy popular para invertir en este segmento. Ello ofrece varias ventajas, como una mejor gestión del riesgo: al tener en cuenta los factores ESG, los inversores pueden identificar riesgos y oportunidades potenciales a los que el análisis financiero tradicional podría no acceder. Además, los ETF con enfoque ESG ofrecen a los inversores transparencia en lo que respecta a las prácticas de las compañías en las que invierten y les permiten alinear sus inversiones con sus valores y favorecer el desarrollo sostenible.
La gama de ETF con enfoque ESG se está ampliando, y están surgiendo nuevos productos que ofrecen niveles diferentes de integración de las cuestiones ESG, de «verde claro» a «verde oscuro», con el fin de responder a las distintas necesidades y preferencias de los inversores. Al mismo tiempo, la calidad y la disponibilidad de los datos ESG están mejorando, lo que permite a los inversores tomar decisiones de inversión más fundamentadas. Las autoridades normativas respaldan cada vez más la inversión ESG con iniciativas destinadas a fomentar las finanzas sostenibles.
También existen ciertos retos y limitaciones, como la ausencia de un enfoque estandarizado de inversión ESG, lo que puede dificultar la comparación entre ETF, así como el llamado «blanqueo ecológico», que puede desdibujar las líneas entre los verdaderos esfuerzos en materia de ESG y las campañas de marketing.
Conclusión
No obstante, en conjunto, el crecimiento de la inversión ESG y las otras cuatro tendencias mencionadas indican que los ETF están adquiriendo una popularidad cada vez mayor y que cabe esperar nuevos avances e innovaciones en este ámbito.
En las próximas décadas, los ETF van a poder aumentar su cuota de mercado frente a otros vehículos de inversión más tradicionales, sobre todo a medida que se vayan incorporando al mercado inversores más jóvenes con liquidez en busca de rentabilidades atractivas y de bajo coste. Está previsto que en los próximos años varios billones de dólares del patrimonio que hoy es propiedad de los miembros de la generación del baby boom pasen a manos de propietarios más jóvenes, que muestran un gran interés por productos de inversión modernos, flexibles y listos para su comercialización en plataformas: los ETF.
[1] Fuente: ETF-Sparpläne in Kontinentaleuropa: Studie mit Prognose bis 2030; ExtraETF, noviembre de 2025