Los mercados estadounidenses de renta fija han comenzado a descontar una subida de los tipos de interés, concretamente dos subidas de 25 puntos básicos (pb) de los tipos de referencia aplicables a los fondos federales para 2023. Se trata de un reflejo de las favorables perspectivas económicas en Estados Unidos, que está reabriendo su economía con relativa rapidez conforme avanza la campaña de vacunación contra el COVID. Además, el crecimiento de la economía podría verse favorecido por una serie de paquetes de medidas de estímulo.
Sin embargo, los mercados parecen contradecir el discurso que la Reserva Federal ha mantenido hasta el momento. La entidad ha insistido en su compromiso de alcanzar el pleno empleo, y ha señalado que no subirá los tipos de interés hasta que la inflación observada haya alcanzado el 2 % y avance hacia el objetivo de inflación media del 2%.
Jerome Powell, presidente de la Reserva Federal, ha descartado cualquier posibilidad de reducir las compras de activos en 2021. Espera que la inflación se mantenga en niveles contenidos y piensa que la consecución del objetivo de inflación media del 2% podría llevar tres años. Powell y otros miembros de la entidad se han mostrado contundentes a la hora de manifestar su compromiso con este marco político.
El conocido como «diagrama de puntos», en el que los integrantes de la Reserva Federal sitúan sus previsiones en relación con los tipos de interés y que fue publicado para la reunión de marzo de 2021 del Comité de Mercado Abierto de la Reserva Federal, puso de manifiesto que los responsables políticos no prevén una primera subida de tipos al menos hasta finales de 2023. Sin embargo, en las últimas semanas los mercados de renta fija han adelantado las expectativas del mercado sobre la próxima subida de tipos por parte de la Reserva Federal. Según el precio actual de los mercados, esa primera subida se prevé para finales de 2022.
Tres preguntas para Ken O’Donnell, director de renta fija de corta duración
¿Cuál es la situación actual de los mercados estadounidenses de renta fija?
Consideremos en primer lugar el contexto. Las políticas monetarias de orientación expansiva de los bancos centrales han reducido enormemente o incluso eliminado el potencial de rendimiento de los depósitos bancarios, los fondos del mercado monetario y los fondos de renta fija de duración corta y ultracorta. Aunque el rendimiento absoluto en Estados Unidos puede ser positivo, si lo ajustamos por inflación obtenemos un rendimiento negativo. Un rendimiento real negativo significa que tu capital no avanza al mismo ritmo que la inflación y que su poder adquisitivo se va reduciendo lentamente.
¿Cuánto durará esta situación? Tras la crisis financiera mundial de los años 2008 y 2009, los tipos de interés se mantuvieron en niveles reducidos durante seis años, lo que para la Reserva Federal supone un periodo prolongado. Fue un periodo complicado para los inversores con baja tolerancia al riesgo. La buena noticia es que esta vez no parece probable que el periodo de tipos de interés reducidos vaya a prolongarse tanto. La economía estadounidense está reaccionando a las medidas que se han ido adoptando. No obstante, la Reserva Federal no prevé nuevas subidas de tipos hasta 2023.
¿Cuándo podría producirse una subida de los tipos de interés oficiales?
En mi opinión, el equilibrio en materia de riesgos apunta a una subida anterior a dicha fecha. Una fuerte recuperación del crecimiento y la correspondiente reducción del desempleo podrían llevar a los responsables políticos a iniciar la retirada de las medidas de estímulo, lo que favorecería una subida de los tipos desde los niveles actuales, próximos a cero, antes de lo esperado.
Si la economía continúa evolucionando de forma favorable, el discurso de la Reserva Federal podría ir cambiando de forma gradual a partir de junio, de forma que la entidad podría iniciar la reducción de sus programas de compra de activos en el marco de su política monetaria expansiva hacia finales de 2021 y comienzos de 2022. A finales de 2022 podría producirse una potencial subida de los tipos aplicables a los fondos federales.
¿Cómo deben posicionarse los inversores de renta fija para este escenario?
Hay que tener en cuenta varias cuestiones.
El rendimiento de los títulos del Tesoro estadounidense a 10 años ha aumentado en 100 pb desde los mínimos registrados en agosto de 2020, hasta alcanzar el 1,65% (véase gráfico 1). Dicha subida supone una caída del 9% del precio de mercado de estos títulos, lo que afecta especialmente al inversor que está recibiendo un interés anual inferior al 1%. El actual ciclo de mercado genera pérdidas permanentes a los inversores de renta fija, pero estos deben recordar que estas pérdidas se producen después de un largo periodo de ganancias de en torno al 10%. En cierto modo, la compensación del riesgo que trae consigo la inversión en renta fija se está nivelando.
Por otro lado, con un rendimiento de los títulos del Tesoro próximo al 2%, los inversores podrían optar por acudir al mercado de títulos del Tesoro estadounidense en detrimento de la deuda corporativa de grado de inversión y de alto rendimiento, lo que podría provocar un aumento de los diferenciales de crédito.

Resulta complicado gestionar una situación como esta, en la que es probable que el mercado continúe descontando próximas subidas de tipos. La Reserva Federal tendrá que reaccionar a la recuperación e iniciar el ciclo de normalización de los tipos de interés, y si la recuperación es más rápida, el ajuste del mercado podría ser bastante extremo. No es nuestra hipótesis de base, pero seguimos pensando que resulta apropiado adoptar una estrategia de inversión flexible.
Este tipo de estrategia exige una revaluación periódica y una reinversión trimestral. Los inversores que adoptan una estrategia «escalonada» (véase gráfico 2) invierten en bonos a corto y largo plazo y van reinvirtiendo las ganancias conforme los bonos alcanzan su fecha de vencimiento.
Gráfico 2: Una cartera de renta fija escalonada dispersa el riesgo en forma de escalera, reduciendo el riesgo de tipo de interés, el riesgo de reinversión, el riesgo de crédito y el riesgo de liquidez.

Fuente: Corporate Finance Institute
Si los bonos a corto plazo vencen en un momento en el que los tipos de interés están subiendo, el principal se puede reinvertir en el «siguiente escalón». Se reduce así el riesgo de tipo de interés, el riesgo de reinversión, el riesgo de crédito y el riesgo de liquidez.
Una cartera diversificada como esta ofrece una mayor liquidez, lo que permite al inversor participar en el patrón de subida de rendimientos e ir obteniendo rendimiento a lo largo del tiempo, en lugar de tratar de anticiparse al mercado a la espera del nivel máximo de rendimiento.