Los mercados de renta fija y renta variable se han visto favorecidos por la ayuda ofrecida por los bancos centrales y por el cambio de tendencia de los gobiernos, que han optado por responder a la crisis económica con generosidad fiscal en lugar de hacerlo con medidas de austeridad. Las valoraciones de la renta variable se sitúan actualmente en sus niveles más altos de los últimos veinte años, lo que se debe en parte a la caída de los tipos de interés.
Pensamos que ha llegado el momento de que el crecimiento de los beneficios se convierta en el motor de los mercados de renta variable. Sin embargo, las subidas de impuestos en Estados Unidos podrían limitar el potencial de crecimiento de las ganancias. Además, en los mercados de renta fija prevemos un repunte de los rendimientos que, al menos inicialmente, estará impulsado por las expectativas de inflación a medida que la economía estadounidense vaya recuperando su actividad normal.
Aunque los bajos tipos de interés y el nivel de inflación justifican la prima de la renta variable, parece inevitable que se produzca una cierta normalización. Prevemos un aumento más rápido de los beneficios empresariales que de las cotizaciones para ayudar a corregir los múltiplos de valoración. Resulta difícil determinar cuándo ocurrirá, ya que siguen en marcha las amplias medidas de apoyo fiscal y monetario a los mercados.
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Mensual de asignación de activos: cambio de tendencia