Los vaivenes provocados por los tipos de interés en Estados Unidos, las expectativas de inflación y el nivel futuro de los tipos de interés oficiales son los factores que determinan en mayor medida la rentabilidad de los activos en todo el mundo.
En Estados Unidos han continuado subiendo los tipos de interés de mercado, y también lo ha hecho la previsión del mercado sobre el nivel futuro de los tipos de interés oficiales. Las expectativas de inflación también han continuado su avance.
Los efectos se han sentido principalmente en los mercados de renta fija, tanto en el estadounidense como en los de mercados emergentes, pero el rendimiento relativo de las compañías de valor con respecto a las de crecimiento también se ha visto afectado.
La deuda pública de la eurozona, sin embargo, ha logrado recuperarse parcialmente de la venta generalizada registrada en febrero, gracias a la mayor contundencia mostrada por el Banco Central Europeo.
¿Qué va a pasar ahora? No pensamos que las expectativas de inflación vayan a aumentar de forma significativa, pero un aumento excesivo de la inflación podría alarmar a los mercados y provocar una venta generalizada. No obstante, si la Reserva Federal se mantiene firme en su postura, la previsión de los tipos oficiales y los rendimientos reales podrían volver a bajar.
Asignación de activos
Mantenemos la prudencia en torno a las perspectivas de tipos de interés, y preferimos optar por activos que puedan verse favorecidos por la reflación.
Este mes hemos reducido nuestra posición corta en deuda soberana denominada en euros, y hemos aumentado nuestra asignación a renta variable china, estadounidense y japonesa. Volvemos a estar sobreponderados en materias primas, pero hemos recortado nuestra sobreponderación táctica en el oro. Hemos iniciado un posicionamiento largo en el dólar australiano.
Accede al vídeo de Daniel Morris, estratega de inversión senior
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