La renta variable asiática ha alcanzado nuevos máximos hasta en dos ocasiones durante el primer trimestre del año, en un entorno de optimismo sobre la recuperación de la economía china, las perspectivas de mejora de las relaciones entre China y el nuevo gobierno estadounidense y la llegada de las vacunas contra el COVID-19. Zhikai Chen, director de renta variable asiática, sostiene que las perspectivas de gran parte de la región continúan siendo favorables, a pesar de la reciente caída del mercado, relacionada con el nivel de valoraciones.
¿Cómo ha reaccionado la renta variable asiática a la aparición de la reflación?
El mercado asiático ha registrado un par de meses de volatilidad tras haber alcanzado nuevos máximos hasta en dos ocasiones durante el primer trimestre del año, en los que el porcentaje de rentabilidad superó el 10% (en el gráfico 1 se recoge el rendimiento de la renta variable asiática y no asiática en 2020 y en lo que va de 2021). Tras dichos máximos se produjo una revaluación de las valoraciones, ya que el rendimiento de la deuda estadounidense comenzó a subir ante la preocupación de los mercados por un posible aumento de la inflación una vez que comenzara a consolidarse y acelerarse la recuperación económica. Esta preocupación ha afectado especialmente a los mercados de crecimiento, como el asiático, provocando la reversión de los flujos de capital, ya que los inversores comenzaron a replantearse las perspectivas de las compañías de crecimiento en un entorno de subida de tipos.
Pero hay una buena noticia, y es que el crecimiento de los beneficios se ha mostrado sólido. Las tasas de crecimiento han sido favorables, y no solo porque partamos de un nivel muy bajo. Las empresas están registrando un crecimiento constante de sus ganancias, lo que, en mi opinión, favorece las perspectivas de beneficios y flujo de caja.

¿Diferencian los inversores entre las perspectivas de los países que han sabido gestionar la crisis del COVID-19 y los que no?
Por supuesto. Esta circunstancia ha favorecido un cambio de dirección en los flujos de capital, así como el hecho de que Asia continúa siendo uno de los principales centros de fabricación del mundo. Tiene un papel protagonista en las cadenas de suministro, del que no resulta fácil prescindir.
En este sentido hemos de distinguir entre el norte y el sur de Asia. Los países del norte han logrado gestionar bien la crisis, pero la India y los países del Sudeste asiático se han quedado atrás. En el norte, la movilidad ha recuperado los niveles registrados antes de la pandemia y ha reabierto el sector de la hostelería, lo que está impulsando la recuperación. Ahí es donde irán los flujos de capital.
Además, en los últimos 12-18 meses hemos asistido a una circunstancia interesante, y es que Asia se ha convertido en un centro clave para la industria de los semiconductores. La falta de capacidad ha provocado una escasez de semiconductores, y creo que las entradas de capital en esta área podrían reforzar la capacidad de producción de semiconductores en el continente asiático.
Dejando a un lado la volatilidad, ¿qué otros riesgos puede haber?
Para nosotros es muy importante conocer bien las empresas en las que invertimos: qué perspectivas presenta el sector, cómo puede afectarles un nuevo cierre de las economías y cuál es su exposición a una potencial recuperación.
En términos macroeconómicos, se ha producido una revisión de la política de los bancos centrales y de las perspectivas de los tipos de interés tras el reciente aumento del rendimiento de la deuda estadounidense, lo que ha provocado que los inversores se replanteen si las valoraciones actuales resultan adecuadas.
Seguimos siendo prudentes al respecto. No tenemos ninguna prisa por volver a entrar en algunos de los sectores más castigados, a pesar de la caída de las valoraciones. Hay un gran optimismo en torno a las perspectivas que pueden traer consigo los próximos avances, como los pasaportes de vacunación, pero no queremos precipitarnos.
¿Qué sectores te parecen atractivos?
Para empezar, somos inversores fundamentales. Puede parecer que la situación del mercado sigue siendo complicada en lo que se refiere al nivel de precios. Sin embargo, nos sentimos cómodos con el crecimiento de los beneficios y el potencial de flujo de caja que presentan las empresas, según lo que sabemos sobre los fundamentales, como los que se refieren a las líneas de suministro y el cumplimiento de los contratos. Eso nos hace confiar en nuestras decisiones, que no se basan en la esperanza, sino en fundamentales sólidos, tal y como muestra el gráfico que aparece a continuación.

Fuente: BNP Paribas Asset Management, 2021
Como es natural, nos gusta el sector del consumo, que podría beneficiarse de la recuperación económica y del continuo auge del comercio electrónico, pero también nos resulta atractivo el sector financiero, dada la previsión de aumento de los beneficios, mejora del crecimiento de los préstamos y estabilización de los márgenes.
Pensamos que el sector de tecnología de la información podría verse favorecido por la escasez mundial de semiconductores. En esta área, Asia se ha convertido en un importante centro manufacturero, y pensamos que las empresas con capacidad de fijación de precios podrían resultar favorecidas, sobre todo a medida que los flujos de capital comiencen a impulsar la oferta.
Aquí puedes escuchar nuestro pódcast con Zhikai Chen.