Un vistazo rápido a la segunda mitad del año: ¿qué nos depararán los mercados de renta variable?

Conforme las economías se van recuperando del colapso que registró la demanda el año pasado, en parte por el gasto presupuestario a gran escala de los gobiernos y los tipos de interés ultrareducidos, los inversores pueden enfrentarse también a un repunte de la inflación, especialmente en aquellos sectores más afectados por la caída provocada por el COVID-19.

¿Podemos confiar en que, tal y como defienden los bancos centrales, se trata únicamente de un repunte temporal, relacionado con la recuperación? ¿Y hasta qué punto un repunte relativamente temporal de la inflación puede desencadenar el tipo de «normalización» de las valoraciones de la renta variable que parece ya llegar con retraso?

¿Deberían hacer saltar las alarmas los recientes datos de inflación?

De entre las principales economías occidentales, Estados Unidos lidera el proceso de recuperación de la recesión provocada por los confinamientos, por lo que los mercados están especialmente atentos a la evolución de la inflación en el mercado estadounidense y, en concreto, a la reacción de la Reserva Federal, o quizás más bien a cuándo podría la entidad comenzar a actuar.

La subida registrada en abril por los precios al consumo en Estados Unidos superó las expectativas del mercado, y registró su tasa más alta desde mediados de la década de 1990. Con la reapertura de las economías, los sectores que se vieron más afectados por la pandemia el año pasado registraron fuertes subidas de precios: los hoteles, las entradas a eventos deportivos, los billetes de avión, los coches de segunda mano y el alquiler de vehículos.

También se hicieron visibles ciertos problemas en la cadena de suministro: los precios de los televisores, los productos electrónicos y los juguetes subieron con fuerza.

Es probable que se registren nuevas presiones al alza a corto plazo en sectores como el del transporte, el ocio y los hoteles, en el marco de un repunte de la inflación de cara al verano. Sin embargo, y en términos generales, las presiones sobre los precios deberían estabilizarse conforme la economía continúe normalizándose, en línea con la opinión de la Reserva Federal sobre el carácter transitorio de este repunte inflacionista. De ahí la tranquilidad del banco central estadounidense sobre la necesidad de aplicar una política monetaria correctiva este año y el próximo.

Sin embargo, más adelante, la combinación del proceso de desglobalización (que reduce el comercio competitivo), los estímulos gubernamentales a gran escala y las tendencias demográficas (como el envejecimiento de la población) podría producir un aumento más duradero de la inflación y, en última instancia, provocar la actuación del banco central.

¿Qué nos depararán los mercados de renta variable?

¿Marcará esta situación el final de la tendencia favorable que han registrado los mercados de renta variable como consecuencia de los reducidos tipos de interés? ¿O cogerá el crecimiento de los beneficios el relevo como principal impulsor de las valoraciones?

Pensamos que los beneficios van a subir más rápido que los precios del mercado de renta variable y que la normalización de la volatilidad de los mercados podría proporcionar un punto de entrada a los inversores. Nuestros indicadores de mercado apuntan a que ese momento podría estar cerca.

De hecho, un posible factor catalizador podría ser el «recalentamiento» de la economía estadounidense, ya que la avalancha de medidas de estímulo coincide con la reducción de la brecha de producción y el desplazamiento de las expectativas de inflación, lo que podría obligar a la Reserva Federal a subir los tipos de interés, quizás antes de lo que espera el mercado.

Otra posibilidad es que las grandes subidas de impuestos que se prevén para ayudar a financiar las medidas de estímulo por valor de varios billones de dólares que ha puesto en marcha el gobierno estadounidense frenen la confianza de los inversores y el crecimiento de los beneficios empresariales.

Sin embargo, las cifras más recientes de beneficios han superado ampliamente las estimaciones de los analistas, lo que supone un buen augurio para el mercado de renta variable, ya que van aumentando las tasas de vacunación, cada vez más países van reduciendo sus restricciones y la demanda acumulada comienza a satisfacerse.

Más allá de la renta variable estadounidense

El sólido rendimiento y las elevadas valoraciones de la renta variable estadounidense han llevado a algunos inversores a plantearse la inversión en renta variable europea. En nuestra opinión, las perspectivas de aumento de los tipos de interés y de los impuestos en Estados Unidos, en un momento en el que las valoraciones relativas en Europa resultan más atractivas, podrían aconsejar la inversión en el mercado europeo.

La renta variable emergente registró buenos resultados el pasado mes de noviembre, cuando la aparición de las vacunas hizo crecer el optimismo de los inversores, pero desde entonces ha quedado rezagada con respecto al mercado estadounidense. Pensamos que los mercados emergentes (excluida China) van a superar a los mercados desarrollados, dada la naturaleza cíclica de los emergentes, la reducción de las tensiones comerciales entre China y Estados Unidos y el debilitamiento del dólar estadounidense.

El riesgo es que la subida de tipos de interés en Estados Unidos reduzca el atractivo relativo de los mercados emergentes, pero las entradas de capital extranjero se han mostrado sólidas. Además, el crecimiento del PIB chino, que es un factor determinante para el crecimiento de los mercados emergentes, podría resultar algo decepcionante, ya que el gobierno está tratando de reducir el nivel de deuda de su economía.

En resumen, la reciente actividad de los mercados ha reflejado un mayor riesgo de caída de la renta variable. En un entorno como el actual, pensamos que los mercados van a continuar mostrando un cierto nerviosismo a corto plazo, pero dados los favorables fundamentales a medio plazo, consideramos que las correcciones ofrecen a los inversores la oportunidad de aumentar su exposición a la renta variable.

Aquí puedes escuchar nuestro pódcast con Christophe Moulin, director de multiactivos, en el que nos habla sobre las perspectivas de un repunte global sincronizado en el transcurso de la segunda mitad del año, que favorecería a los activos de riesgo como las materias primas, la renta variable en general y especialmente la renta variable de mercados emergentes.


Aviso legal

Algunos artículos pueden contener lenguaje técnico. Por esta razón, pueden no ser adecuados para lectores sin experiencia profesional en inversiones. Todos los pareceres expresados en el presente documento son los del autor en la fecha de su publicación, se basan en la información disponible y podrían sufrir cambios sin previo aviso. Los equipos individuales de gestión podrían tener opiniones diferentes y tomar otras decisiones de inversión para distintos clientes. El presente documento no constituye una recomendación de inversión. El valor de las inversiones y de las rentas que generan podría tanto bajar como subir, y es posible que el inversor no recupere su desembolso inicial. Las rentabilidades obtenidas en el pasado no son garantía de rentabilidades futuras. Es probable que la inversión en mercados emergentes o en sectores especializados o restringidos esté sujeta a una volatilidad superior a la media debido a un alto grado de concentración, a una mayor incertidumbre al haber menos información disponible, a una liquidez más baja o a una mayor sensibilidad a cambios en las condiciones sociales, políticas, económicas y de mercado. Algunos mercados emergentes ofrecen menos seguridad que la mayoría de los mercados desarrollados internacionales. Por este motivo, los servicios de ejecución de operaciones, liquidación y conservación en nombre de los fondos que invierten en emergentes podrían conllevar un mayor riesgo. Los activos privados son oportunidades de inversión no disponibles a través de mercados cotizados como por ejemplo las bolsas de valores de renta variable. Permiten a los inversores beneficiarse directamente a temas de inversión a largo plazo y pueden brindarles acceso a sectores especializados como infraestructura, inmobiliario, private equity y otros alternativos difícilmente disponibles a través de medios tradicionales. No obstante, los activos no cotizados requieren un examen minucioso, pues tienden a tener niveles elevados de inversión mínima y pueden ser complejos e ilíquidos.

Back to Top