La solidez de los datos económicos registrados en la última semana en Estados Unidos, Europa y Asia parece confirmar la percepción de los inversores, que piensan que la recuperación cíclica se encuentra ya consolidada. Ello ha favorecido el aumento de las valoraciones de los activos de riesgo, ante la opinión de que lograremos superar la pandemia este mismo año.
Repunte de los índices de renta variable de los mercados desarrollados
La semana pasada los índices estadounidenses registraron máximos históricos y los indicadores europeos volvieron a niveles prepandémicos. Esta semana, el índice STOXX Europe 600, el índice con mayor número de compañías de Europa occidental, superó el máximo registrado en febrero y ya ha recuperado todas las pérdidas registradas durante la pandemia. Su regreso a los niveles prepandémicos se produce algunos meses después de la subida del índice S&P 500. No obstante, se trata también de una recuperación sorprendentemente rápida.
Los mercados financieros continúan operando sobre la base de que resulta seguro invertir en Europa a pesar de los problemas a los que se enfrentan los procesos de vacunación en la región. Se espera que Europa consiga superar la pandemia, al igual que se espera que lo hagan Estados Unidos y el Reino Unido, antes de final de año.
Solidez de los datos económicos fundamentales
Los mercados de renta variable de Estados Unidos y Europa se vieron favorecidos por la publicación, el 2 de abril, de un informe sobre el empleo estadounidense, en el que se indicaba que la creación de puestos de trabajo durante el mes de marzo había superado con creces las expectativas. Durante el mes se crearon 916.000 nuevos empleos, frente a la previsión de consenso de 660.000, tras el aumento de 468.000 registrado en febrero, cifra que ya se había revisado al alza.
Estas cifras reflejan la reapertura de muchos sectores de actividad, gracias a la aceleración de la campaña de vacunación que se ha producido en las últimas semanas. No obstante, en 2020 se perdieron más de 20 millones de empleos en el sector privado estadounidense. La creación de puestos de trabajo registrada en febrero y marzo procede fundamentalmente de los sectores de la hostelería, la restauración y el ocio. El empleo también aumentó en marzo en el sector de la construcción, al reanudarse la actividad tras las desfavorables condiciones meteorológicas del mes de febrero.
La mejora del empleo comienza a extenderse a otros sectores y tipos de trabajo. También hay que tener en cuenta que todavía hay dos millones de personas que se encuentran en situación de «despido temporal», es decir, empleados que recuperarán su empleo cuando la empresa en la que trabajan reanude su actividad (véase gráfico 1). Se prevé que dicha cifra comience a disminuir en los próximos meses, lo que supondrá una importante creación de nuevos puestos de trabajo. El número de trabajadores que han perdido su empleo de forma «permanente» va reduciéndose poco a poco, pero aún se sitúa en 3,4 millones, lo que sin duda justifica las medidas de ayuda fiscal aprobadas por el gobierno estadounidense.

El índice manufacturero del Institute for Supply Management (ISM) también subió a 64,7 durante el mes de marzo, tras registrar 60,8 en febrero, marcando así su nivel más alto desde 1983. Este histórico índice de gestión de compras refleja la solidez de la demanda, pero también pone de manifiesto la existencia de numerosas dificultades de suministro que podrían provocar retrasos en las entregas y aumento de los precios de las materias primas. El índice del ISM correspondiente al sector servicios, publicado el 5 de abril, subió también con fuerza durante el mes de marzo, alcanzando su máximo histórico en 63,7 tras registrar 55,3 en febrero.
Los datos muestran un fuerte repunte de la actividad manufacturera. En la eurozona, los resultados del índice de gestión de compras del sector manufacturero superaron ligeramente las previsiones.
Además, el sentimiento económico en la eurozona, según los datos ofrecidos por la Comisión Europea, mejoró de forma significativa durante el mes de marzo, pasando de 93,4 a 101, su nivel más alto desde febrero de 2020. La confianza en la industria continuó aumentando y el sentimiento en el sector servicios se recuperó con fuerza.
El índice global de gestión de compras del sector manufacturero subió a 55, su nivel más alto en diez años. La mejora ha sido generalizada, en los segmentos de consumo, materiales y bienes de equipo.
Las previsiones de organismos privados relativas al crecimiento del PIB se han revisado a la baja para el primer y segundo trimestre de 2021, pero en cambio se han revisado al alza para la segunda mitad del año.
En Estados Unidos, se prevé una sólida recuperación de la actividad ya en el primer semestre gracias al aumento de las ayudas fiscales. El indicador GDPNow de la Reserva Federal de Atlanta, que incorpora todos los datos disponibles para calcular el PIB en tiempo real, prevé un crecimiento del 6% (anualizado) durante el primer trimestre del año (tras el 4,3% registrado en el cuarto trimestre de 2020). A principios de abril, el índice de actividad semanal, calculado por la Reserva Federal de Nueva York, superó con creces las cifras registradas durante el cuarto trimestre del año anterior.
Por último, el indicador trimestral Tankan de confianza empresarial elaborado por el Banco de Japón superó las expectativas y mostró una mejora de la actividad y las perspectivas de las grandes compañías manufactureras, con una fuerte recuperación del sector de equipos. La mejora fue menos acusada en el sector no manufacturero, e incluso se observó un cierto deterioro en algunas actividades (hoteles, bares y restaurantes), pero las perspectivas son más favorables. Por otro lado, compañías de todos los tamaños y sectores se plantean aumentar su volumen de inversión durante el año fiscal 2021.
Los mercados de renta fija descuentan una subida de tipos de la Reserva Federal en 2022
Ante los favorables datos económicos, que refuerzan las perspectivas de una sólida recuperación de la economía estadounidense, los mercados han comenzado a descontar una subida de tipos por parte de la Reserva Federal ya en 2022. Los futuros en eurodólares apuntan a una subida de tipos a finales de 2022 desde los tipos actuales, próximos a cero, y a tres nuevas subidas de tipos de interés a principios de 2024, lo que contradice el discurso de la Reserva Federal, que ha insistido recientemente en su intención de mantener sin cambios los tipos al menos hasta 2024.
En un momento en el que se multiplican los indicios de aceleración del crecimiento de la economía mundial, lo que podría justificar en cierto modo el aumento de rendimiento de los bonos, los bancos centrales tendrán que aclarar sus intenciones en lo que se refiere a su política monetaria y a los niveles de tipos de interés que están dispuestos a tolerar.
Es posible que el mercado continúe poniendo a prueba el compromiso de la Reserva Federal con su nuevo enfoque de política monetaria, en virtud del cual la entidad permitiría que la inflación superara durante un tiempo el objetivo del 2% para compensar los largos periodos en los que no se alcanza dicho objetivo.
La publicación del contenido de las reuniones celebradas en marzo por la Reserva Federal y el BCE, que tendrá lugar el 7 y el 8 de abril respectivamente, nos permitirá entender mejor el mensaje de los bancos centrales, conocer su opinión sobre la reciente presión al alza que han sufrido los tipos de interés a largo plazo y saber si piensan reaccionar a ella.
Jerome Powell, presidente de la Reserva Federal, podría aclarar su postura en el próximo debate sobre economía mundial (8 de abril) que se celebrará en el marco de la reunión de primavera del FMI.
El Plan de Empleo Estadounidense
La semana pasada, el presidente Joe Biden lanzó su esperado paquete de infraestructuras: el Plan de Empleo Estadounidense, por valor de 2 billones de dólares. El gasto en energía y en medidas relacionadas con el clima adquirió un especial protagonismo, superando a todo lo que Estados Unidos ha hecho hasta la fecha en este sentido. Al presentar sus propuestas, el presidente afirmó que «el Plan de Empleo Estadounidense nos permitirá avanzar en nuestra lucha contra el cambio climático».
Aunque es posible que la nueva legislación no alcance la magnitud de un «nuevo pacto verde», como algunos grupos del Partido Demócrata esperaban, las cifras son colosales. El plan representa un nuevo punto de referencia para el gasto público en infraestructuras y energías limpias.
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