Claves del mercado: ¡Qué calor!

Chris Iggo, Presidente de Investment Institute y director de inversiones de AXA IM Core, BNP Paribas Asset Management

El clima es caluroso y los mercados de renta variable han alcanzado nuevos máximos históricos durante el verano. A pesar de los riesgos macroeconómicos, la economía global crece y los beneficios empresariales continúan siendo sólidos.

Sin embargo, hay factores en el horizonte que exigen la atención de los inversores, incluyendo las elecciones de mitad de mandato en EE. UU., los próximos datos de inflación y la duda sobre si los bancos centrales están preparados para mantener sus tipos sin cambios (stay on hold) al llegar el otoño.

  •  Temas macro clave: La resiliencia sigue siendo fundamental; el riesgo de recesión se mantiene bajo.
  • Temas de mercado clave: La renta variable puede seguir avanzando, con Europa como foco principal.

Mantener una postura alcista (bullish)

Mientras el calor continúa en Europa, las narrativas que definen la actividad del mercado y los rendimientos de las inversiones permanecen inalteradas. El conflicto en Irán sigue sin resolverse, pero los mercados energéticos continúan funcionando y los precios del petróleo no parecen representar una amenaza inminente para el crecimiento global.

La tesis de la inversión en gasto de capital (CAPEX) para inteligencia artificial sigue siendo sólida, algo que los resultados del segundo trimestre han reafirmado. Las cotizaciones de los fabricantes de semiconductores han comenzado a recuperarse tras su corrección de junio y julio, mientras que los hyperscalers continúan invirtiendo en capacidad de cómputo.

Mientras tanto, la inflación se mantiene controlada y los bancos centrales, en su mayoría, se resisten a incrementar los tipos de interés. Estos factores no han impedido que los rendimientos de la renta fija a largo plazo suban, pero han servido de apoyo a los mercados de renta variable en general.

Siempre hay motivos de preocupación, como El Niño, la ola de calor y la sequía en Europa, que podrían interrumpir las cadenas de suministro de alimentos, así como la incertidumbre política ante la proximidad de las elecciones de mitad de mandato en el Congreso de EE. UU.

No obstante, para los inversores que mantienen su exposición al riesgo en renta variable de mercados desarrollados y emergentes, así como en crédito high yield, la estrategia parece seguir siendo potencialmente adecuada.

Pero no en bonos a largo plazo

Antes de irme de vacaciones de verano (a las Hébridas Exteriores en Escocia, donde experimentamos el fenómeno de la lluvia), escribí sobre la exasperación de los inversores con la renta fija de larga duración.

Desde entonces, los rendimientos de los bonos estadounidenses a largo plazo han tendido al alza. El nuevo presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, no ha ayudado con su claro rechazo a proporcionar cualquier tipo de orientación futura (forward guidance) respecto a la política monetaria.

Es difícil saber qué nivel de rendimiento mejoraría las perspectivas de rentabilidad total (total returns) de la renta fija de larga duración. Con un rendimiento del 5,25 %, el bono del Tesoro de EE. UU. a 30 años parece atractivo si la Fed logra volver a cumplir su objetivo de inflación.

Sin embargo, los mercados suelen sobrepasar el valor razonable (fair value). Las elecciones de noviembre podrían generar más riesgo político y, sin duda, centrarán la atención del mercado en los asuntos fiscales antes de la habitual temporada de presupuestos.

A julio, el déficit fiscal rondaba los 1,8 billones de dólares, un ligero aumento respecto al mismo periodo de 2025, cifra cercana a la proyección de la Oficina de Presupuesto del Congreso para todo el año fiscal.

¿Proporcionarán las elecciones de noviembre el giro político suficiente para que el Congreso sitúe la política fiscal en una senda más sostenible? Los inversores se muestran escépticos al respecto.

Los tipos hipotecarios en EE. UU. han estado subiendo durante todo el año, con el tipo medio nacional actual para hipotecas a 30 años en el 6,8 % (según Bankrate.com). Idealmente, no sería deseable entrar en un periodo electoral importante con tipos hipotecarios al alza, incluso si se mantienen inferiores a los de 2023.

¿Un semestre difícil para los bonos del Tesoro de EE. UU.?

Por tanto, el mercado de deuda del Tesoro sigue siendo vulnerable ante un sentimiento débil. La Fed también podría subir los tipos. No obstante, la inflación de julio se situó cerca de las estimaciones del mercado: las tasas a 12 meses, tanto la subyacente (core) como la general (headline), bajaron ligeramente respecto a las cifras de junio.

La combinación de los datos de inflación y desempleo parece descartar cualquier recorte de tipos; el riesgo es que la inflación de los precios mundiales de los alimentos y el posible aumento de los costes energéticos hacia finales de año mantengan a los bancos centrales vigilantes ante señales de presiones inflacionarias más amplias.

Estacionalmente, según Bloomberg, el periodo de septiembre-octubre tiende a ofrecer rendimientos negativos para el tramo largo (long end) del mercado de bonos del Tesoro. Con los riesgos inflacionarios, las elecciones de mitad de mandato y una nueva función de reacción de la Fed que el mercado aún no comprende, los rendimientos podrían seguir bajo presión durante el resto del año.

En mi opinión, los únicos factores que podrían cambiar esto serían un debilitamiento repentino de los datos económicos o algún tipo de choque externo. Este último parece más probable que el primero.

Desde una perspectiva de riesgo-rentabilidad, los inversores de renta fija se ven mejor servidos en activos de menor duración y en aquellos donde una parte significativa del rendimiento proviene del diferencial de crédito (credit spread), como el high yield.

Los mercados europeos han funcionado bien durante el último trimestre, con un estrechamiento de los diferenciales (spreads) de los bonos gubernamentales periféricos y con el crédito subordinado ofreciendo rendimientos saludables. 

Entorno de crecimiento sólido para la renta variable

vA mi juicio, mantener la exposición a activos de riesgo parece adecuado. La economía global está en una forma decente, con previsiones de crecimiento para las principales economías cercanas a su tendencia hasta 2027. La actividad manufacturera es fuerte y los indicadores del sector servicios continúan siendo saludables.

Esto está sustentando la confianza continua en la capacidad de las empresas para generar un fuerte crecimiento de los beneficios. Las estimaciones agregadas del crecimiento del beneficio por acción (BPA) para los próximos 12 meses son cercanas al 20 % para el S&P 500, el 12 % para el índice Euro Stoxx, el 10 % para el FTSE 350 del Reino Unido y el 15 % para Japón.

Además, los múltiplos de precio-beneficio (P/E ratiosforward han bajado en los últimos meses, lo que sugiere que el impacto de los mayores rendimientos de los bonos a largo plazo ya podría haberse reflejado en los precios.

El auge de la IA claramente sigue desempeñando un papel en esta confianza y, seamos realistas, se espera que la adopción de la IA impulse la rentabilidad. Es posible que esto ya esté ocurriendo a gran escala.

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Sol para Europa

El rendimiento relativo de los mercados ha sido interesante últimamente. La renta variable europea ha superado a la estadounidense, ya que los inversores han recalibrado las valoraciones de las grandes tecnológicas de EE. UU. debido a sus gastos de capital (CAPEX).

Para Europa, el tema de la autonomía sigue siendo potente, respaldando sectores como defensa, tecnología, energía y finanzas. Además, los inversores están menos preocupados por la inflación y los riesgos fiscales en Europa, al menos en términos relativos.

También podría argumentarse que el Banco Central Europeo ha sido más decisivo, mientras que las perspectivas sobre la actuación de la Fed están sujetas a mayor incertidumbre.

España ganó el Mundial y, junto con Italia, tiene hasta la fecha el mercado de renta variable europea con mejor desempeño en 2026. Dado que los riesgos de EE. UU. en torno a la Fed y las elecciones al Congreso persistirán, Europa podría seguir superando al mercado a medida que se estabilice, de cara a lo que podría ser un periodo de otoño interesante.

(Datos de rendimiento/fuentes: LSEG Workspace DataStream, ICE Data Services, Bloomberg, BNP Paribas AM, a fecha de 13 de agosto de 2026 (salvo que se indique lo contrario). Rentabilidades pasadas no deben considerarse indicador de rendimientos futuros.

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