Semanal de inversiones: los mercados dudan sobre qué dirección tomar

Tras un primer trimestre en el que la renta variable y los tipos a largo plazo subieron de forma sincronizada en un contexto de favorables perspectivas económicas, en abril los mercados financieros no parecen tener muy claro qué rumbo seguir. ¿Cómo debemos interpretar la situación actual?

¿Qué nos dice la evolución reciente de los mercados?

La subida del 4,8% que ha registrado el índice MSCI All Country (AC) World (en términos de dólar) desde finales de marzo puede considerarse un reflejo del buen comienzo que ha tenido la última temporada de presentación de resultados y del optimismo existente entre los agentes económicos. Las encuestas empresariales y los indicadores de confianza parecen indicar que la incipiente recuperación se irá consolidando conforme la vacunación masiva permita ir recuperando de forma gradual una cierta normalidad.

Sin embargo, la renta variable global no ha seguido una tendencia clara en las últimas semanas, a pesar de que los indicadores económicos se han mostrado más sólidos de lo esperado y de que el mensaje que han lanzado los mercados de deuda pública no ha sido especialmente contundente. Tras aumentar de forma preocupante durante el primer trimestre, el rendimiento de los títulos del Tesoro estadounidense a diez años cayó de casi el 1,75% a finales de marzo al 1,53% registrado el 22 de abril, situándose finalmente en el 1,62% el 27 de abril. El rendimiento del bono alemán a diez años se mantuvo prácticamente estable, pero el del bono italiano subió hasta superar el 0,80%, su nivel más alto desde octubre.

A primera vista, este menor rendimiento de los mercados europeos de renta fija no concuerda con las perspectivas actuales: se espera que el crecimiento económico se haya acelerado con fuerza en Estados Unidos, lo que debería ejercer una cierta presión al alza sobre los rendimientos, mientras que la previsión de crecimiento de la eurozona apunta a una contracción. Al mismo tiempo, la pandemia parece estar cada vez más controlada en Estados Unidos, mientras que en la eurozona las tasas de infección y hospitalización se han mantenido estables, e incluso han ido en aumento, ya que la campaña de vacunación avanza con más lentitud.

La pandemia se encuentra en un momento clave

Las noticias relativas a la pandemia son dispares. Las inquietantes imágenes que nos llegan de la India han provocado el envío de ayuda internacional a un país que es uno de los principales productores de vacunas. Los retrasos en la producción derivados de la proliferación del virus podrían hacer fracasar los programas de vacunación en los países emergentes que dependen del suministro indio.

En Europa, la vacunación se ha acelerado en los últimos días, pero el porcentaje de población vacunada continúa siendo modesto: el 20% ha recibido al menos una dosis. En Estados Unidos, donde el 40% de la población ha recibido ya una dosis de la vacuna, el ritmo se está ralentizando, lo que se debe fundamentalmente a problemas de suministro.

Una encuesta realizada por Ipsos en 15 países muestra que la voluntad de vacunarse se ha disparado en todo el mundo. Sin embargo, ciertos segmentos de la población siguen mostrándose reacios: en torno al 20% en Estados Unidos y Francia. Este porcentaje puede provocar ciertos problemas cuando el objetivo es alcanzar la inmunidad de grupo.

Desde un punto de vista inversor, cabe esperar que las vacunas favorezcan la vuelta a la normalidad, aun cuando las autoridades puedan interrumpir de forma ocasional la reapertura de las economías para limitar las infecciones y la saturación de los hospitales.

Economía: las encuestas ofrecen esperanza

Los resultados de las recientes encuestas de confianza de las empresas y los consumidores parecen justificar el optimismo de los inversores. En la eurozona, el índice de gestión de compras, que refleja la actividad de los servicios y la producción, se situó en 51,7 en abril, su nivel más alto de los últimos nueve meses. Los datos relativos al número de pedidos y al empleo y las perspectivas a doce meses de la actividad fueron favorables.

En el Reino Unido, la reapertura de la economía impulsó al sector servicios: el índice de gestión de compras alcanzó su nivel más alto en casi siete años (véase el gráfico 1). En Japón, el índice compuesto subió ligeramente por encima de 50, su nivel más elevado desde septiembre de 2019. Por último, en Estados Unidos, los índices manufacturero y de servicios se sitúan muy por encima de 60, y están alcanzando sus máximos históricos desde el comienzo de los registros en octubre de 2009.

Son todo buenas noticias, e incluso hubo algunas sorpresas: en Francia, por ejemplo, el índice superó las expectativas en lo que respecta al sector manufacturero, pero también en el sector servicios, donde se esperaba una caída tras el endurecimiento de las restricciones. Sin embargo, el índice subió a 50,4 en abril, marcando así un aumento de la actividad. Por otro lado, las encuestas del próximo mes podrían ser más difíciles de interpretar y provocar volatilidad en los mercados.

La confianza de los consumidores podría estar más en línea con las perspectivas. La posibilidad de una vuelta a la normalidad tras un año de restricciones ha llevado al índice estadounidense elaborado por The Conference Board a su nivel más alto desde febrero de 2020. En el caso de la eurozona, la confianza se sitúa actualmente por encima de su media a largo plazo.

La confianza está también mejorando entre las rentas más bajas, donde se dejan notar los efectos de los paquetes fiscales y los planes de protección del empleo. Los principales países europeos están a punto de presentar a Bruselas sus planes para gestionar la parte que les corresponde del multimillonario fondo Nueva Generación de la Unión Europea. En Estados Unidos, el presidente Biden ha de presentar ante el Congreso su plan de ayudas a las familias. Ambos programas deberían ofrecer a las familias más información sobre la ayuda que pueden esperar de la política fiscal.

¿Qué hay de nuevo en la política monetaria?

El Banco de Canadá sorprendió a los mercados al anunciar que a partir del 26 de abril reduciría las compras semanales de activos de 4.000 a 3.000 millones de dólares canadienses, pero no pensamos que vayan a seguir su ejemplo otros bancos centrales que han puesto en marcha paquetes de ayuda económica a gran escala.

De hecho, en su última reunión, el Banco Central Europeo ni siquiera abordó la posibilidad de ir reduciendo su plan de emergencia contra la pandemia, al considerarlo excesivamente prematuro. Sin embargo, y dados los recientes comentarios de algunos de sus miembros, en la reunión prevista para el próximo 10 de junio podríamos asistir a un acalorado debate al respecto, ya que algunas voces abogan por una posible reducción gradual de las compras de activos.

Al igual que en Frankfurt, el ambiente en Washington y en la Reserva Federal parece tranquilo de cara a la próxima reunión de política monetaria. Los indicios de aceleración del crecimiento se han multiplicado desde la reunión anterior, pero el presidente de la entidad, Jerome Powell, se ha limitado a afirmar que la economía se encuentra en un «punto de inflexión». Powell ha hecho referencia en múltiples ocasiones a la nueva y flexible política de «objetivo de inflación media», que permite una posible aceleración de la inflación sin que la Reserva Federal se vea obligada a tomar medidas preventivas.

Unas perspectivas favorables

Las favorables políticas monetarias y fiscales, el avance hacia la inmunidad de grupo y la reapertura de las economías mantienen intactas las perspectivas de los activos de riesgo a medio plazo. A corto plazo, los mercados financieros podrían registrar ciertos movimientos erráticos antes de convencerse de que el crecimiento económico permite a los mercados de renta variable lidiar con unos rendimientos a largo plazo moderadamente superiores y un aumento temporal de la inflación.



Aviso legal

Algunos artículos pueden contener lenguaje técnico. Por esta razón, pueden no ser adecuados para lectores sin experiencia profesional en inversiones. Todos los pareceres expresados en el presente documento son los del autor en la fecha de su publicación, se basan en la información disponible y podrían sufrir cambios sin previo aviso. Los equipos individuales de gestión podrían tener opiniones diferentes y tomar otras decisiones de inversión para distintos clientes. El presente documento no constituye una recomendación de inversión. El valor de las inversiones y de las rentas que generan podría tanto bajar como subir, y es posible que el inversor no recupere su desembolso inicial. Las rentabilidades obtenidas en el pasado no son garantía de rentabilidades futuras. Es probable que la inversión en mercados emergentes o en sectores especializados o restringidos esté sujeta a una volatilidad superior a la media debido a un alto grado de concentración, a una mayor incertidumbre al haber menos información disponible, a una liquidez más baja o a una mayor sensibilidad a cambios en las condiciones sociales, políticas, económicas y de mercado. Algunos mercados emergentes ofrecen menos seguridad que la mayoría de los mercados desarrollados internacionales. Por este motivo, los servicios de ejecución de operaciones, liquidación y conservación en nombre de los fondos que invierten en emergentes podrían conllevar un mayor riesgo. Los activos privados son oportunidades de inversión no disponibles a través de mercados cotizados como por ejemplo las bolsas de valores de renta variable. Permiten a los inversores beneficiarse directamente a temas de inversión a largo plazo y pueden brindarles acceso a sectores especializados como infraestructura, inmobiliario, private equity y otros alternativos difícilmente disponibles a través de medios tradicionales. No obstante, los activos no cotizados requieren un examen minucioso, pues tienden a tener niveles elevados de inversión mínima y pueden ser complejos e ilíquidos.

Back to Top