Tal y como señala Karen Azoulay, responsable de deuda de infraestructura, aquellos inversores que deseen invertir en activos que puedan hacer frente a los vaivenes económicos y superar crisis como la actual pandemia de COVID-19, pueden acudir a la solidez que ofrece la deuda de infraestructura, esto es, instrumentos financieros que se utilizan para financiar proyectos que requieren la participación de grandes activos tangibles, como carreteras o centrales eléctricas.
En los últimos meses, los activos de infraestructura de los mercados desarrollados han mostrado una notable capacidad de resistencia, ya que los servicios relacionados con ellos, como la energía eléctrica, el agua o el acceso a internet, entre otros, han sido esenciales para mantener en funcionamiento las distintas sociedades.
Además, los activos de infraestructura suelen beneficiarse de elevadas barreras de entrada. Por ejemplo, la construcción de una central eléctrica lleva muchos años y requiere mucho dinero y, por lo general, las carencias del mercado no pueden cubrirse a corto plazo. Estos activos suelen dar lugar a monopolios o requerir una cierta intervención normativa. Por ejemplo, es posible que solo se necesite construir un número determinado de puentes. O puede ocurrir que una vez que una compañía de electricidad o gas cubra un área determinada, no se necesite ya a ninguna otra.
Estas características permiten que los activos de infraestructura puedan ofrecer flujos de efectivo de calidad a largo plazo durante los ciclos económicos, por lo que la inversión en ellos ofrecerá un potencial estable de rentabilidad.
Deuda de infraestructura: muchas áreas ofrecen capacidad de resistencia
Durante el momento álgido de la crisis del COVID-19, estas características permitieron que la clase de activo se mostrara, en términos generales, mucho menos volátil que la mayoría, incluida la renta variable. Pensamos que merece la pena recordarlo, en un momento en el que se prevé que la volatilidad se mantenga durante el resto del año, ya que las economías y las sociedades podrían enfrentarse a segundas oleadas del virus.
Entre los subsectores de infraestructuras que mostraron una mayor capacidad de resistencia destacan las fuentes de energía renovable. Muchas de ellas ya estaban en funcionamiento (es decir, no estaban en proceso de construcción), y se descubrió que muchas podían funcionar de forma remota, sin que los trabajadores tuvieran que desplazarse físicamente a la instalación. Se consideraron servicios esenciales y funcionaron sin interrupción.
También siguieron funcionando muchos servicios del sector de las eléctricas y el gas, como las redes de calefacción o las compañías de tratamiento de agua. En lo que respecta a las telecomunicaciones, las redes de fibra óptica y las torres de telecomunicaciones adquirieron una mayor importancia, ya que se generalizó el trabajo remoto y, con él, la necesidad de acceso a internet de alta velocidad.
Dicho esto, los resultados de otros subsectores fueron menos favorables. Un ejemplo claro lo encontramos en el sector de los transportes. Las autopistas de peaje registraron una fuerte disminución de volumen ante la reducción del tráfico provocada por las medidas de confinamiento, pero la mayoría han conseguido recuperar con rapidez los niveles que tenían antes de la crisis. Sin embargo, los aeropuertos fueron los que más sufrieron, y de hecho podrían tardar varios años en recuperarse, sobre todo por problemas estructurales como la reducción del turismo y de los viajes de negocios.
Evolución de la emisión hacia la sostenibilidad
En nuestra opinión, estos subsectores que han mostrado mayor capacidad de resistencia durante la crisis, como el de las energías renovables y el de las telecomunicaciones, podrían aumentar su emisión de deuda.
Además, el hecho de que dichos subsectores cumplan en mayor medida las exigencias de sostenibilidad o iniciativas como el plan de descarbonización de la Unión Europea debería favorecer su desarrollo y traer consigo un aumento del capital.
Por el contrario, pensamos que el sector del transporte se mostrará menos activo en lo que respecta a la emisión de deuda. En nuestra opinión, los factores medioambientales, sociales y de buen gobierno (ESG, por sus siglas en inglés) resultarán determinantes a la hora de decidir hacia dónde dirigirán las empresas su capital.
Deuda de infraestructura y factores ESG
En BNP Paribas Asset Management, las cuestiones ESG constituyen una parte esencial de nuestra forma de invertir. Hemos integrado a nuestro proceso de inversión una exhaustiva normativa en materia de factores ESG. Nuestro Centro de Sostenibilidad se encarga de evaluar dichos factores, e incluso puede vetar determinadas inversiones. Además, encargamos evaluaciones de impacto a expertos independientes sobre cuestiones como el nivel de emisiones evitadas, la contribución medioambiental neta o la conciliación con los objetivos establecidos en el Acuerdo de París sobre el cambio climático. Combinamos toda esta información con el objetivo de construir carteras sostenibles y la utilizamos para informar a los clientes sobre las cuestiones ESG.
Una fuente alternativa de rentabilidad
Como resultado, ofrecemos una clase de inversiones que cumplen los criterios ESG y que incorporan elementos de estabilidad, como flujos estables de efectivo, al tiempo que ofrecen diversificación con respecto a otras clases de activo más tradicionales e incluso en el seno de la propia clase de activo, según el subsector de que se trate.
Como elemento adicional de diversificación, permitimos a los inversores invertir en deuda preferente,[1] con una valoración atractiva gracias a su prima de iliquidez y la reducida pérdida esperada, y en deuda subordinada, con una rentabilidad absoluta más elevada e invertida en los mismos activos subyacentes.
[1] En términos financieros, la deuda preferente es la que tiene prioridad sobre el resto de deuda emitida por el emisor. Se trata de una clase de deuda corporativa que tiene prioridad con respecto al interés y al principal sobre otras clases de deuda y sobre todas las clases de acciones del mismo emisor. Fuente: https://en.wikipedia.org/wiki/Senior_debt
Léase también:
Responsible infrastructure investment: more than just renewable energy