Abordar el entorno de crecimiento e inflación bajos con deuda no cotizada y activos reales

Los inversores que buscan fuentes alternativas y sólidas de renta en un entorno de crecimiento e inflación “más bajos durante más tiempo” se están planteando cada vez más la inversión en deuda no cotizada y activos reales. David Bouchoucha, Director de inversión en deuda no cotizada y activos reales (PDRA), nos explica el atractivo de este segmento.

En la fase complicada que atraviesa la economía, ¿cuál es el panorama de la deuda no cotizada y los activos reales?

Todavía no está claro cuál será el impacto total de la pandemia sobre la economía real. No cabe duda de que le ha asestado un duro golpe, pero los gobiernos y las autoridades monetarias también han brindado un respaldo generoso. Esto ha permitido que el impacto en muchas empresas no haya sido enorme, pero lo que sí ha cambiado es la percepción del riesgo de crédito. Hemos visto una enorme oleada de rebajas de calificación, por ejemplo en los mercados de préstamos apalancados, en algunos casos de hasta tres escalones.[1]

En el segmento de crédito, que incluye infraestructura y propiedad inmobiliaria, el préstamo corporativo ha sufrido el mayor castigo. No obstante, hay que diferenciar entre:

  • pequeñas y medianas empresas (pymes) que se han visto afectadas estructuralmente;
  • compañías que se han beneficiado del respaldo gubernamental; y
  • empresas que han sufrido un impacto neutro o que incluso han sabido prosperar gracias a la pandemia.

Esta última categoría incluye empresas de oficinas, sanidad y logística. Las de hostelería y propiedad comercial, en cambio, han sufrido un duro castigo.

Así, es importante adoptar un enfoque selectivo en esta clase de activo y encontrar empresas de calidad sólidas, como por ejemplo las que se concentran en temas de sostenibilidad y activos renovables.

¿Qué papel juegan la deuda no cotizada y los activos reales en la búsqueda de renta?

Muchos inversores, como los fondos de pensiones, buscan activos alternativos que les proporcionen renta. Debido a su solidez inherente, la deuda no cotizada y los activos reales pueden ser opciones atractivas. A medida que cambia la percepción del riesgo, como por ejemplo en cualquier crisis, cabe esperar una recalificación generalizada de los activos. Esto es positivo para los inversores, ya que puede crear oportunidades atractivas para entrar en la clase de activo en cuestión.

En un entorno de tipos de interés más bajos durante más tiempo debido al respaldo brindado por los gobiernos y los bancos centrales, los inversores pacientes y selectivos esperarán a que mejoren las cotizaciones para poder seleccionar el crédito adecuado al precio correcto y obtener rentabilidad adicional.

La deuda no cotizada y los activos reales también ofrecen oportunidades de diversificación. Esta clase de activo implica invertir en activos duraderos a lo largo de todo el ciclo económico, en activos que ofrecen primas de liquidez y de riesgo respecto a otros activos (de renta fija), y en activos con flujos de caja predecibles, que por lo tanto ofrecen una renta firme.

Retos y oportunidades ESG

A medida que más y más inversores solicitan inversiones basadas en criterios ESG[2] y adoptan una perspectiva de finanzas sostenibles, ¿dónde están las oportunidades en esta clase de activo?

El primer aspecto a destacar a este respecto es que los factores ESG están plenamente integrados en nuestros procesos de inversión. BNP Paribas AM lleva a cabo su propio análisis y emplea su propia metodología de puntuación a fin de identificar negocios que añaden un alto valor a nivel social y medioambiental.

A la hora de invertir en deuda no cotizada y activos reales, la implementación de criterios de selección ESG es importante, pero puede ser bastante difícil. Dado que las pymes suelen elaborar muchos menos informes, la información es escasa y en ocasiones inexistente, con lo que uno no dispone de datos para evaluar el desempeño de una empresa en materia ESG.

Este problema lo abordamos dedicando tiempo a recopilar datos y asignar nuestras propias puntuaciones a los emisores. Nuestro Centro de Sostenibilidad juega un papel crucial a este respecto. También enviamos de forma sistemática cuestionarios a las pymes para preguntarles sobre sus políticas sociales, laborales, de gobierno corporativo y de otro tipo.

Uno de los efectos de la pandemia ha sido un sesgo hacia la sostenibilidad. Bastantes programas de estímulo dirigidos a respaldar a las economías incorporan aspectos de sostenibilidad y abordan temas como el cambio climático y la transición energética. Ahora más que nunca, los inversores deberían apuntar a inversiones sólidas y de calidad. En nuestra opinión, la deuda no cotizada y los activos reales se ajustan muy bien a esa descripción.

SOSTENIBILIDAD EN LA INVERSIÓN EN DEUDA NO COTIZADA

GUÍA PRÁCTICA DE INVERSIÓN BASADA EN FLUJOS DE CAJA


[1] Las agencias calificadoras evalúan la solvencia de los emisores de deuda (incluido el crédito) y les adjudican puntuaciones en escalas propias, por ejemplo de AAA a D. Una rebaja de tres escalones podría llevar a un bono de una calificación con grado de inversión BBB- a la categoría high yield (bono “basura”) BB-. Esto podría tener repercusiones sobre la remuneración que exigen los inversores por el hecho de invertir en ese bono, encareciéndolo para el emisor. Lee también https://en.wikipedia.org/wiki/Bond_credit_rating

[2] Aspectos medioambientales, sociales y de buen gobierno.


Aviso legal

Algunos artículos pueden contener lenguaje técnico. Por esta razón, pueden no ser adecuados para lectores sin experiencia profesional en inversiones. Todos los pareceres expresados en el presente documento son los del autor en la fecha de su publicación, se basan en la información disponible y podrían sufrir cambios sin previo aviso. Los equipos individuales de gestión podrían tener opiniones diferentes y tomar otras decisiones de inversión para distintos clientes. El presente documento no constituye una recomendación de inversión. El valor de las inversiones y de las rentas que generan podría tanto bajar como subir, y es posible que el inversor no recupere su desembolso inicial. Las rentabilidades obtenidas en el pasado no son garantía de rentabilidades futuras. Es probable que la inversión en mercados emergentes o en sectores especializados o restringidos esté sujeta a una volatilidad superior a la media debido a un alto grado de concentración, a una mayor incertidumbre al haber menos información disponible, a una liquidez más baja o a una mayor sensibilidad a cambios en las condiciones sociales, políticas, económicas y de mercado. Algunos mercados emergentes ofrecen menos seguridad que la mayoría de los mercados desarrollados internacionales. Por este motivo, los servicios de ejecución de operaciones, liquidación y conservación en nombre de los fondos que invierten en emergentes podrían conllevar un mayor riesgo. Los activos privados son oportunidades de inversión no disponibles a través de mercados cotizados como por ejemplo las bolsas de valores de renta variable. Permiten a los inversores beneficiarse directamente a temas de inversión a largo plazo y pueden brindarles acceso a sectores especializados como infraestructura, inmobiliario, private equity y otros alternativos difícilmente disponibles a través de medios tradicionales. No obstante, los activos no cotizados requieren un examen minucioso, pues tienden a tener niveles elevados de inversión mínima y pueden ser complejos e ilíquidos.

Back to Top