Semanal de mercados: Un momento de confusión

Después de cerrar agosto en máximos históricos, las bolsas de todo el mundo cayeron en la primera semana de septiembre. Los inversores reaccionaron a la preocupación por la desaceleración de la economía estadounidense. También había una cierta inquietud ante la publicación el 6 de septiembre de los últimos datos de empleo en Estados Unidos, ya que el informe anterior había sido uno de los desencadenantes de la caída que registraron los mercados a principios de agosto. La fluctuación de las expectativas en torno a la trayectoria de la política monetaria de la Reserva Federal sigue siendo el factor que más influye en la evolución de los mercados de renta variable.

Aquí puedes escuchar el artículo

Falta de unanimidad

Al igual que ha ocurrido con otros datos recientes en materia de empleo, los datos recogidos en el resumen de la situación laboral que elabora la Oficina de Estadísticas del Mercado Laboral de Estados Unidos generarán incertidumbre entre muchos inversores y en el seno del Comité de Mercado Abierto de la Reserva Federal en lo que se refiere a la situación del mercado laboral estadounidense.

Aunque los últimos datos son lo suficientemente débiles como para justificar un recorte de tipos de interés en septiembre, no demuestran con claridad la necesidad de un recorte de 50 puntos básicos.

La creación neta de 114.000 puestos de trabajo en agosto, frente a la previsión de consenso de Bloomberg, que apuntaba a un aumento de 142.000, resultó especialmente decepcionante si tenemos en cuenta que las cifras de los dos meses anteriores ya se habían revisado a la baja (por un total acumulado de 86.000). Tal y como se esperaba, la tasa de desempleo cayó del 4,3% al 4,2%, aunque el aumento de los salarios por hora fue algo superior al esperado.

Estos tres elementos centrales del informe, que suelen ser los que provocan la reacción de los mercados, enviaron mensajes contradictorios. Además, la encuesta ADP ya había revelado una fuerte caída del número de puestos de trabajo creados en el sector privado, por lo que probablemente muchos inversores ya se habían preparado para una cifra neta de creación de empleo incluso inferior a la finalmente publicada.

El informe de empleo recoge también otros elementos que podrían considerarse negativos, pero los economistas no son unánimes al respecto. Los datos ofrecidos, así como otros indicadores, pueden servir para respaldar distintos puntos de vista. No obstante, todos ellos apuntan a una ralentización de la contratación. La dificultad a la hora de evaluar el ritmo exacto de desaceleración pone de manifiesto la complejidad de las cuestiones a las que se ha de enfrentar la Reserva Federal.

El mensaje resulta un poco confuso

En el discurso que pronunció el pasado 23 de agosto en la cumbre de Jackson Hole, Jerome Powell, presidente de la Reserva Federal, señaló que la entidad no desea que continúe el enfriamiento del mercado laboral.

En una entrevista publicada el 4 de septiembre, la presidenta de la Reserva Federal de San Francisco, Mary Daly, reiteró la necesidad de proteger la situación del mercado laboral (y evitar un excesivo endurecimiento de la política monetaria), y añadió que, aunque se ha debilitado un poco, el mercado laboral sigue manteniendo su solidez.

En las declaraciones que realizaron dos de los miembros principales del Comité de Mercado Abierto tras la publicación de las cifras de empleo, estos no aclararon la ambigüedad en torno a la magnitud del próximo recorte de tipos de interés (25 o 50 puntos básicos). 

John Williams, presidente de la Reserva Federal de Nueva York, afirmó no estar preparado para decir cuánto podrían caer los tipos este mes. Por su parte, el gobernador de la Reserva Federal Christian Waller señaló que, en su opinión, era importante comenzar a recortar los tipos de interés en septiembre y que sería partidario de adelantar los recortes si fuera necesario, es decir, si los datos posteriores mostraran un deterioro significativo del mercado laboral.

La conclusión es que la dependencia de los datos que defiende la Reserva Federal resulta especialmente complicada cuando los datos no son concluyentes.

Ya en vísperas de la reunión que celebrará el próximo 18 de septiembre, el banco central no tendrá muchas oportunidades de aclarar la situación ni de asegurarse de que este esperado recorte de tipos no provoque reacciones extremas en los mercados.

Volatilidad de expectativas

En un primer momento, los mercados de futuros consideraron que los últimos datos de empleo reflejaban un enfriamiento del mercado laboral que justificaría un recorte de tipos de 50 puntos básicos, por lo que la probabilidad implícita de que así ocurriera superó el 50% justo después de la publicación de los datos, por encima del 30% de la semana anterior. Sin embargo, el mercado reaccionó después a los comentarios de los responsables políticos, lo que provocó que la probabilidad de que se produjera un recorte de tipos de 50 puntos básicos bajara al 29%.

La publicación de los índices de precios industriales y de los precios al consumo los días 11 y 12 de septiembre también podría provocar cierta volatilidad. Dado el nerviosismo actual, no es seguro que unos datos que confirmen la reciente tendencia a la baja de la inflación favorezcan la estabilización de las expectativas de recortes de tipos. Los inversores han entendido una cosa: lo que determinará el ritmo de los recortes será la actividad económica, y no la inflación.

Es posible que el Banco de Canadá haya encontrado la forma adecuada de expresar esta idea.

Al comentar su tercer recorte consecutivo de tipos de interés de 25 puntos básicos, el banco central señaló que la decisión se había basado en dos consideraciones principales: «En primer lugar, la inflación general y la inflación subyacente han continuado disminuyendo según se esperaba; en segundo lugar, a medida que la inflación se va acercando al objetivo, queremos que el crecimiento económico repunte para absorber la capacidad productiva sin utilizar en la economía, de manera que la inflación pueda volver de manera sostenible al objetivo del 2%».

El gobernador de la entidad aclaró que se estaban planteando nuevos recortes de tipos y discutiendo los distintos escenarios que justificarían un recorte de 50 puntos básicos.

Con una situación económica similar, es posible que la Reserva Federal desee inspirarse en la actuación del Banco de Canadá.  Al mencionar el riesgo de que un excesivo endurecimiento de la política monetaria podría provocar el aumento de los tipos reales a medida que disminuyera la inflación, la presidenta de la Reserva Federal de San Francisco, Mary Daly, expresó esta misma idea respecto a la necesidad de respaldar el crecimiento y, quizás, mostró el camino a seguir. 

La vida es más fácil en Frankfurt que en Washington

El Banco Central Europeo (BCE), en contra de la opinión de algunos de sus miembros, decidió recortar los tipos de interés el pasado mes de junio. Sin embargo, la entidad no se enfrenta a las mismas dudas sobre el ritmo que debería adoptar la trayectoria de recortes.

Para la reunión del 12 de septiembre ya se descuenta un recorte de 25 puntos básicos. Los recortes de tipos ya no encuentran tanta oposición entre los miembros de la entidad, dada la ralentización de la inflación y de las ganancias salariales.

Es posible que a los miembros de la Reserva Federal les consuele pensar en la volatilidad de las expectativas sobre la decisión que podría tomar el BCE el próximo mes de diciembre.

Aviso legal

Algunos artículos pueden contener lenguaje técnico. Por esta razón, pueden no ser adecuados para lectores sin experiencia profesional en inversiones. Todos los pareceres expresados en el presente documento son los del autor en la fecha de su publicación, se basan en la información disponible y podrían sufrir cambios sin previo aviso. Los equipos individuales de gestión podrían tener opiniones diferentes y tomar otras decisiones de inversión para distintos clientes. El presente documento no constituye una recomendación de inversión. El valor de las inversiones y de las rentas que generan podría tanto bajar como subir, y es posible que el inversor no recupere su desembolso inicial. Las rentabilidades obtenidas en el pasado no son garantía de rentabilidades futuras. Es probable que la inversión en mercados emergentes o en sectores especializados o restringidos esté sujeta a una volatilidad superior a la media debido a un alto grado de concentración, a una mayor incertidumbre al haber menos información disponible, a una liquidez más baja o a una mayor sensibilidad a cambios en las condiciones sociales, políticas, económicas y de mercado. Algunos mercados emergentes ofrecen menos seguridad que la mayoría de los mercados desarrollados internacionales. Por este motivo, los servicios de ejecución de operaciones, liquidación y conservación en nombre de los fondos que invierten en emergentes podrían conllevar un mayor riesgo. Los activos privados son oportunidades de inversión no disponibles a través de mercados cotizados como por ejemplo las bolsas de valores de renta variable. Permiten a los inversores beneficiarse directamente a temas de inversión a largo plazo y pueden brindarles acceso a sectores especializados como infraestructura, inmobiliario, private equity y otros alternativos difícilmente disponibles a través de medios tradicionales. No obstante, los activos no cotizados requieren un examen minucioso, pues tienden a tener niveles elevados de inversión mínima y pueden ser complejos e ilíquidos.

Back to Top